El atentado de Enniskillen tuvo lugar el 8 de noviembre de 1987 en Enniskillen, condado de Fermanagh, Irlanda del Norte. Una bomba del Ejército Republicano Irlandés Provisional explotó cerca del centotafio de la ciudad durante una ceremonia del Domingo del Recuerdo. La ceremonia conmemoraba a los miembros de las Fuerzas Armadas británicas que habían muerto en las guerras.
La explosión se produjo durante la ceremonia pública y causó un número elevado de víctimas entre la población civil. La detonación provocó la muerte de 11 personas y dejó alrededor de 63 heridos, muchos de ellos con lesiones graves. Las víctimas incluían a hombres y mujeres de distintas edades que acudían a la conmemoración; el atentado conmocionó a la comunidad local y al conjunto de la opinión pública en Irlanda del Norte, en la República de Irlanda y en el Reino Unido.
El ataque fue atribuido al Ejército Republicano Irlandés Provisional, que afirmó haber colocado el artefacto, si bien la acción fue recibida con una condena generalizada incluso entre simpatizantes del republicanismo. Las autoridades, los partidos políticos y numerosas organizaciones sociales calificaron el atentado de acto atroz e injustificado, y exigieron responsabilidades. El suceso también provocó una fuerte reacción emocional y protestas públicas por la pérdida de vidas en un acto de recuerdo y homenaje.
En el plano político y social, el atentado de Enniskillen supuso un punto de inflexión en la percepción pública de la violencia durante el conflicto conocido como los Troubles. Muchos analistas señalan que la indignación que provocó el ataque contribuyó a erosionar el apoyo a la campaña armada y a aumentar el impulso hacia soluciones políticas y negociadas. A largo plazo, episodios como este formaron parte del contexto que condujo a mayores esfuerzos por alcanzar un acuerdo de paz.
En cuanto a la memoria y las conmemoraciones, el lugar del centotafio en Enniskillen sigue siendo un espacio de recuerdo. Cada año se celebran actos en honor de las víctimas y se mantienen monumentos y placas que rememoran lo ocurrido. El atentado continúa siendo referenciado en estudios históricos sobre los Troubles y en debates sobre el impacto humano del conflicto, la necesidad de verdad y justicia para las familias afectadas, y la importancia de la reconciliación.
La tragedia de Enniskillen permanece en la memoria colectiva como un ejemplo del coste humano del conflicto y como un recordatorio de la fragilidad de los actos públicos de recuerdo ante la violencia política.