La difteria es una enfermedad infecciosa causada por una bacteria llamada Corynebacterium diphtheriae. Se puede tratar con medicamentos especiales o con antibióticos. Existe una vacuna que puede prevenir la difteria.
La difteria puede causar problemas graves, como:
- Obstrucción de las vías respiratorias por la formación de una capa grisácea (seudomembrana) en la garganta.
- Inflamación severa del cuello ("cuello de toro" o bull neck), por linfadenopatía y edema.
- Daño al corazón (miocarditis), que puede provocar arritmias o insuficiencia cardíaca.
- Daño a los nervios (neuropatía) con debilidad muscular, incluidos los músculos respiratorios y deglutorios.
- Infecciones cutáneas crónicas en casos de difteria cutánea.
Síntomas
- Inicio gradual: dolor de garganta, fiebre moderada y malestar general.
- Seudomembrana blanca o gris en amígdalas, faringe o laringe; al intentar retirarla sangra y puede obstruir las vías respiratorias.
- Ronquera, tos y dificultad para respirar.
- Ganglios del cuello inflamados y fijos, que pueden dar la apariencia de "cuello de toro".
- En la difteria cutánea: úlceras crónicas con una membrana grisácea; más frecuente en zonas tropicales o con malas condiciones higiénicas.
- En fases avanzadas, síntomas por la toxina: palpitaciones, dolor torácico, debilidad muscular o parálisis.
Cómo se transmite
- Se transmite de persona a persona por gotículas respiratorias (tos, estornudos) o por contacto directo con secreciones de una lesión cutánea infectada.
- También puede haber portadores asintomáticos que diseminan la bacteria.
- El riesgo aumenta en personas no vacunadas o con esquema incompleto y en entornos con hacinamiento.
Diagnóstico
- El diagnóstico inicial es clínico cuando hay seudomembrana en la garganta y clínica compatible.
- Confirmación por laboratorio: cultivo de muestras de garganta o lesiones cutáneas; técnicas de biología molecular (PCR) y pruebas para detectar la toxina.
- Es importante notificar a las autoridades de salud pública para control de contactos.
Tratamiento
- Antitoxina diftérica: neutraliza la toxina circulante y debe administrarse lo antes posible; generalmente proviene de suero equino, por lo que se controla la posible reacción alérgica (prueba y vigilancia).
- Antibióticos: penicilina o eritromicina/azitromicina para eliminar la bacteria y reducir la transmisión; el tratamiento antibiótico también ayuda a prevenir la progresión y la portación.
- Cuidados de soporte: mantenimiento de la vía aérea (a veces se requiere intubación o cirugía –traqueostomía–), oxigenoterapia, manejo de insuficiencia cardíaca o arritmias y control de la deshidratación.
- Profilaxis de contactos: administración de antibióticos a las personas que han estado en contacto cercano y actualización de la vacunación según protocolos locales.
Prevención
- Vacunación: la vacuna contra la difteria suele administrarse combinada (ej. DTP, DTaP, Tdap). El esquema infantil completo y las dosis de refuerzo en la adolescencia y adultez son claves para mantener la protección.
- Refuerzos periódicos: se recomiendan dosis de recuerdo cada cierto tiempo (según pautas locales, típicamente cada 10 años en adultos) o cuando hay exposición.
- Higiene respiratoria y aislamiento: los casos sospechosos o confirmados deben aislarse hasta que no sean contagiosos; cubrirse al toser y lavarse las manos reduce el riesgo de transmisión.
- Control de contactos y medidas de salud pública: búsqueda activa de contactos, administración de profilaxis antibiótica y vacunación si es necesario.
Complicaciones
- Miocarditis (puede aparecer semanas después de la infección), que incrementa la mortalidad.
- Neuropatía con parálisis, incluyendo parálisis de los músculos respiratorios.
- Obstrucción respiratoria aguda por la seudomembrana.
- Infecciones secundarias y sepsis en casos severos.
Pronóstico
El pronóstico mejora notablemente con tratamiento rápido (antitoxina y antibióticos). Sin tratamiento, la difteria puede ser mortal, especialmente en niños pequeños y en personas con complicaciones cardiacas o respiratorias. La vacunación ha reducido drásticamente la incidencia en los países donde se aplica de forma sistemática.
Cuándo acudir al médico
- Ante dolor de garganta intenso con fiebre y presencia de una membrana grisácea en la garganta o dificultad para respirar.
- Si ha habido contacto con una persona diagnosticada de difteria o si no ha recibido la vacunación completa o refuerzos.
- Ante úlceras cutáneas que no cicatrizan y presentan una membrana o secreción purulenta.
Si sospecha de difteria, busque atención médica urgente. La intervención temprana salva vidas y evita la propagación. La mejor defensa a largo plazo es mantener la vacunación al día y seguir las recomendaciones de salud pública.

