La catatonia es un síndrome en el que la persona está despierta pero presenta alteraciones marcadas en el movimiento y la conducta: puede permanecer inmóvil, sin hablar o reaccionar a estímulos externos salvo al dolor, o mostrar una actividad motora anormal y repetitiva. Con frecuencia parece un estado de estupor (estar mentalmente adormecido y aturdido), aunque también existen formas hiperactivas. La causa está en el sistema nervioso; el cerebro y los nervios. Este problema fue descrito por primera vez en 1874 en Die Katatonie oder das Spannungsirresein por Karl Kahlbaum.
Síntomas comunes
- Estupor: inmovilidad aparente, falta de respuesta verbal y motora.
- Mutismo: ausencia o reducción severa del habla.
- Negativismo: resistencia sin razón aparente a órdenes o movimientos pasivos.
- Flexibilidad cérea: el miembro queda rígido en la posición que se le coloca.
- Posturas y estereotipias: mantener posturas inusuales o movimientos repetitivos.
- Ecolalia y ecopraxia: repetir palabras o imitar movimientos de otros.
- Hiperactividad catatónica: actividad motora excesiva, a veces sin propósito.
Causas neurológicas y médicas
La catatonia puede aparecer asociada a enfermedades psiquiátricas (como la esquizofrenia o el trastorno afectivo) pero también a múltiples causas neurológicas y médicas. Entre las etiologías neurológicas y sistémicas más importantes están:
- Trastornos del metabolismo y electrolitos: desequilibrios de sodio, calcio, urea elevada, fallo renal o hepático.
- Infecciones del sistema nervioso central: encefalitis (por ejemplo, encefalitis por anticuerpos anti‑NMDA), meningitis, abscesos.
- Enfermedades autoinmunes y paraneoplásicas: procesos que afectan al cerebro y alteran neurotransmisión.
- Lesiones estructurales: tumores, ictus u otras lesiones que afectan corteza frontal, ganglios basales o tálamo.
- Tóxicos y fármacos: consumo o retirada brusca de benzodiazepinas, antipsicóticos, sustancias tóxicas o sedantes.
- Alteraciones en la neurotransmisión: disfunción en sistemas GABAérgico, glutamatérgico y dopaminérgico que se cree participan en la fisiopatología.
Diagnóstico
El diagnóstico es clínico, basado en la observación de los signos típicos. Para identificar la causa subyacente se realizan pruebas complementarias:
- Análisis de sangre: electrolitos, función renal y hepática, marcadores inflamatorios, niveles de fármacos, pruebas tiroideas.
- Estudios de imagen: TC o RM cerebral para descartar lesiones estructurales.
- Electroencefalograma (EEG): para descartar convulsiones no convulsivas u otras alteraciones eléctricas.
- Liquor: cuando se sospecha infección o encefalitis autoinmune (p. ej. anti‑NMDA).
- Prueba terapéutica con benzodiacepinas (lorazepam): respuesta rápida tras dosis puede apoyar el diagnóstico de catatonia.
Tratamiento
El manejo combina tratamiento sintomático y tratamiento de la causa subyacente:
- Benzodiacepinas (lorazepam): son el tratamiento de primera línea; pueden producir mejoría rápida en muchas personas.
- Electroconvulsoterapia (ECT): eficaz cuando las benzodiacepinas no son suficientes o en casos graves (por ejemplo, catatonia maligna).
- Tratar la causa subyacente: antibióticos, inmunoterapia, corrección metabólica o suspensión de fármacos desencadenantes.
- Cuidados generales y soporte: hidratación, nutrición, movilización, prevención de trombosis venosa y úlceras por presión, control de la vía aérea si hay riesgo.
- Evitar o usar con precaución ciertos antipsicóticos: algunos pueden empeorar la catatonia o desencadenar síndrome neuroléptico maligno; su uso debe evaluarse caso por caso.
Complicaciones y pronóstico
Si no se trata, la catatonia puede llevar a complicaciones graves por inmovilización (deshidratación, desnutrición, trombosis, infecciones, lesiones cutáneas) y, en casos de catatonia maligna, puede aparecer fiebre alta, inestabilidad autonómica y riesgo vital. Con tratamiento adecuado muchas personas mejoran sustancialmente; el pronóstico depende de la causa y de la rapidez con la que se actúe.
Cuándo buscar ayuda
- Si una persona deja de hablar y moverse o muestra cambios marcados en el comportamiento y la respuesta al entorno.
- Si aparecen fiebre alta, alteraciones respiratorias, inestabilidad de la presión arterial o ritmo cardiaco: acudir a urgencias (posible catatonia maligna).
- Cuando la persona está bajo tratamiento con fármacos psiquiátricos y presenta síntomas nuevos o empeoramiento motor.
Resumen: La catatonia es un síndrome tratable que refleja un problema del sistema nervioso (incluyendo el cerebro y los nervios) y puede deberse a causas neurológicas, médicas o psiquiátricas. El reconocimiento precoz y el tratamiento (benzodiacepinas, ECT y manejo de la causa) son fundamentales para evitar complicaciones graves.