El 2 de agosto de 2005, el vuelo 358 de Air France era un Airbus A340 que patinó en la pista del aeropuerto internacional de Toronto Pearson, debido a que los pilotos desplegaron los inversores de empuje demasiado lentamente. A pesar de que 12 personas sufrieron lesiones, las 309 personas a bordo del avión sobrevivieron.

 

Causa y factores concurrentes

La investigación determinó que el accidente fue el resultado de varios factores combinados más que de una única causa. Entre los elementos más relevantes se encontraron:

  • Condiciones meteorológicas adversas: en el momento del aterrizaje había lluvia intensa y una fuerte acumulación de agua en la pista, lo que redujo considerablemente la adherencia y favoreció el aquaplaning (deslizamiento sobre la película de agua).
  • Enfoque y velocidad: la aeronave llegó con una aproximación inestable y a una velocidad mayor de la adecuada para las condiciones de la pista.
  • Retraso en el despliegue de inversores de empuje y frenado: los inversores (reversas) y otras acciones de frenado se activaron más tarde de lo necesario, disminuyendo la eficacia para detener el avión antes del final de la pista.
  • Contaminación de la pista: la presencia de agua estancada redujo el coeficiente de fricción y la capacidad de frenado de los neumáticos.
  • Decisiones de la tripulación: la investigación apuntó a que no se inició una maniobra de aproximación frustrada (go-around) cuando las condiciones de la aproximación se volvieron inaceptables.

Suceso y evacuación

Tras salirse de la pista, la aeronave se detuvo fuera del área operativa del aeropuerto y sufrió un incendio parcial. La tripulación y los procedimientos de emergencia permitieron una evacuación rápida y ordenada mediante toboganes inflables. Gracias a ello, todas las personas a bordo pudieron evacuar; 12 resultaron heridas (varias de ellas de gravedad leve o moderada) y no hubo víctimas mortales entre los 309 ocupantes.

Investigación y recomendaciones

Las autoridades de aviación —incluyendo el organismo canadiense de seguridad (TSB) y las autoridades francesas— llevaron a cabo investigaciones formales para establecer responsabilidades y evitar futuros sucesos similares. Entre las recomendaciones que surgieron destacan:

  • Refuerzo de la formación de pilotos en toma de decisiones bajo condiciones adversas y en criterios claros para abortar un aterrizaje.
  • Mejoras en los procedimientos operativos respecto al uso de autobrake, spoilers e inversores de empuje en pistas contaminadas.
  • Mejor monitorización y comunicación del estado de las pistas en condiciones de lluvia intensa, así como mejoras en el drenaje y el mantenimiento de las superficies de rodadura.
  • Revisión de las áreas de seguridad al final de pista (RESA) y de medidas para mitigar los efectos de una salida de pista.

Consecuencias y lecciones

El accidente del vuelo AF358 puso de manifiesto la importancia de aplicar con rigor las políticas de aproximación estabilizada y go-around, así como de mantener procedimientos claros para aterrizajes en pista mojada. También destacó la eficacia de la formación de la tripulación de cabina y de los sistemas de evacuación, que contribuyeron a evitar pérdidas humanas. A nivel operativo, el incidente impulsó revisiones en la gestión del estado de las pistas y en la formación de los tripulantes para situaciones similares.