El calendario bizantino fue un sistema cronológico usado tradicionalmente por la Iglesia Ortodoxa Oriental desde el año 691 de la era cristiana hasta 1728, y también por el Imperio bizantino en documentos oficiales y crónicas desde el año 988 hasta su caída en 1453. Rusia adoptó el mismo cómputo tras su cristianización en 988 y lo mantuvo en uso civil hasta las reformas de 1700. El calendario bizantino sigue las reglas del calendario juliano, pero el año comienza el 1 de septiembre en lugar del 1 de enero. La era que emplea, conocida como Anno Mundi (A.M.), tiene por año inicial el período que va del 1 de septiembre de 5509 a. C. al 31 de agosto de 5508 a. C.

Origen y fundamento

La datación bizantina deriva de cálculos cronológicos realizados por cronógrafos cristianos que emplearon principalmente la versión griega del Antiguo Testamento (la Septuaginta) y las genealogías bíblicas para establecer la fecha de la Creación. Esos cálculos dieron como resultado una cronología que sitúa el origen del mundo alrededor del 5509/5508 a. C., y que se institucionalizó en la administración y la liturgia bizantinas. El 1 de septiembre fue elegido como inicio del año por razones administrativas (coincidencia con el ciclo de la indictio usado en la recaudación y en la contabilidad imperial) y porque en la tradición oriental se consideraba una fecha adecuada para el comienzo del tiempo religioso.

Características y cálculo

  • Inicio del año: 1 de septiembre.
  • Época (Anno Mundi): año 1 = 1 de septiembre de 5509 a. C. – 31 de agosto de 5508 a. C.
  • Regla de bisiestos: idéntica a la del calendario juliano (año bisiesto cada 4 años).
  • Conversión con la era cristiana (Anno Domini):
    • Para fechas entre el 1 de septiembre y el 31 de diciembre: Año bizantino = Año d.C. + 5509.
    • Para fechas entre el 1 de enero y el 31 de agosto: Año bizantino = Año d.C. + 5508.
  • Ejemplos: el 1 de septiembre de 2024 corresponde al año bizantino 7533 (2024 + 5509). El 1 de marzo de 2025 corresponde al año bizantino 7533 (2025 + 5508).
  • Indictio: en muchos documentos oficiales se añadía también el número de la indicción (ciclo de 15 años) como pauta administrativa.

Uso en el Imperio, en la Iglesia y en Rusia

En el Imperio bizantino el cómputo se empleó en documentos oficiales, cronologías, actos notariales y en la liturgia. Tras la cristianización de los pueblos eslavos orientales, la datación bizantina se introdujo en Rusia y se extendió a la documentación civil y eclesiástica. Con la caída de Constantinopla (1453) la práctica siguió viva en las provincias ortodoxas y en la Iglesia.

En el ámbito civil ruso la reforma de Pedro I en 1700 cambió el inicio del año al 1 de enero y adoptó la numeración occidental (Anno Domini) para los asuntos oficiales; sin embargo, algunos usos eclesiásticos y litúrgicos mantuvieron elementos del cómputo tradicional durante más tiempo. De forma similar, a lo largo de los siglos XVIII–XX se introdujeron distintas reformas y adopciones del calendario gregoriano o del calendario juliano revisado en diferentes Iglesias ortodoxas, por lo que la sustitución del cómputo bizantino no fue simultánea en todas partes.

Legado

Aunque hoy la mayoría de estados y muchas iglesias ortodoxas emplean sistemas de cómputo modernos (calendario gregoriano o calendario juliano revisado para las fiestas fijas en algunas jurisdicciones), el calendario bizantino dejó una huella duradera: el inicio del año litúrgico el 1 de septiembre en la tradición bizantina, el uso histórico del Anno Mundi en documentos y cronologías medievales, y la presencia de la indicación de la indicción en fuentes históricas. Para estudiosos de la cronología, la diplomática y la historia eclesiástica, comprender el calendario bizantino es esencial para interpretar correctamente fechas en documentos medievales orientales.