Ahmadiyya (احمدیہ Ahmadiyya) es un movimiento islámico fundado en el siglo XIX por Mirza Ghulam Ahmad (1835–1908), de Qadian, en la India británica. Se constituyó formalmente en 1889 con el nombre de la Jamaat (Comunidad) Musulmana Ahmadiyya y su objetivo declarado fue promover lo que su fundador entendía como una restauración y renovación del mensaje original del islam. El movimiento se desarrolló en el contexto de la India anterior a la partición (los actuales India, Pakistán y Bangladesh) y puso énfasis en la predicación pacífica, la educación y el diálogo interreligioso.
Creencias principales
Las creencias de los ahmadíes comparten muchos elementos con el islam suní y chií tradicionales: aceptación del Corán como escritura divina, reverencia por Mahoma y reconocimiento de las principales fuentes religiosas (hadices, jurisprudencia). Sin embargo, presentan algunas interpretaciones y énfasis particulares:
- Mirza Ghulam Ahmad como Mahdi y Mesías prometido: él mismo afirmó haber sido enviado para cumplir las profecías sobre la llegada del Mahdi y del Mesías, papel que, según sus seguidores, desempeñó espiritualmente al reformar la fe y combatir doctrinas violentas.
- Interpretación de la "yihad": el movimiento enfatiza una interpretación mayoritariamente espiritual y moral de la yihad, rechazando la violencia para imponer la fe.
- Significado de "Sello de los Profetas" (versículo 33:40 del Corán): la Comunidad Ahmadiyya (la rama mayor) interpreta que la expresión no impide la llegada de profetas subordinados dentro del marco islámico y no contradictorios con la autoridad de Mahoma; en contraste, el Movimiento Ahmadiyya de Lahore evita llamar a Mirza Ghulam Ahmad "profeta" y lo considera un reformador (Mujaddid).
- Autoridad religiosa y liderazgo: la Comunidad Ahmadiyya instauró un sistema de califato espiritual (Khilafat) tras la muerte de su fundador para proporcionar dirección administrativa y espiritual a la comunidad.
Organización, califato y expansión
Tras la muerte de Mirza Ghulam Ahmad, la Comunidad Ahmadiyya instituyó la figura del califa (Khalifatul Masih) como líder espiritual. Entre los califas reconocidos por esta rama están Hakim Noor-ud-Din (Khalifatul Masih I), Mirza Bashir-ud-Din Mahmud Ahmad (II), Mirza Nasir Ahmad (III), Mirza Tahir Ahmad (IV) y Mirza Masroor Ahmad (V), quien dirige la comunidad desde la sede internacional en Londres, Inglaterra. Históricamente la sede estuvo en Qadian (India) y luego en Rabwah (actualmente Chenab Nagar, Pakistán) hasta el traslado a Londres en los años 1980.
La Comunidad Ahmadiyya más grande está activa en cerca de 190 países. El Movimiento Ahmadiyya de Lahore (conocido también como Ahmadiyya Anjuman Ishaat-i-Islam, AAIIL), más pequeño y con un enfoque más liberal-teológico, está presente en alrededor de 17 países y tiene su sede en la ciudad de Lahore, Pakistán. Ambos mantienen actividad misionera (tabligh) y publicaciones, aunque discrepan en puntos clave doctrinales y en la estructura de liderazgo.
División interna
En 1914, tras la muerte de Nooruddin, se produjo una escisión que dio lugar a las dos ramas que existen hoy: la Comunidad Ahmadiyya (a menudo llamada "Qadiani" o "Ahmadiyya Muslim Community") y el Movimiento Ahmadiyya de Lahore. La división se debió principalmente a discrepancias sobre la naturaleza del liderazgo sucesorio y sobre la interpretación de la naturaleza profética de Mirza Ghulam Ahmad. Desde entonces mantienen rutas institucionales separadas y diferencias teológicas sobre la profecía y la autoridad religiosa.
Controversias y persecución
El ahmadismo ha sido objeto de fuertes controversias teológicas con comunidades islámicas mayoritarias que sostienen que la creencia en cualquier profeta posterior a Mahoma contradice la doctrina de la khatam an-nabiyyin ("Sello de los Profetas"). Estas tensiones han derivado en discriminación y violencia en varios países.
- En Pakistán, los ahmadíes sufrieron marginación legal y social: en 1974 la Constitución pakistaní fue enmendada para declarar a los ahmadíes no musulmanes, y en 1984 la promulgación de la llamada Ordinance XX restringió severamente sus prácticas religiosas públicas, criminalizando actos que los podían identificar como musulmanes (usar términos islámicos, llamar a la oración, etc.).
- Estas medidas han sido criticadas por organizaciones de derechos humanos y por diversos gobiernos y ONG por vulnerar la libertad religiosa. Los ahmadíes han enfrentado incidentes de violencia, asesinatos de líderes y ataques a lugares de culto en distintos momentos.
- Teológicamente, mientras que la Comunidad Ahmadiyya defiende sus interpretaciones con argumentos coránicos, hadices y razonamiento jurídico, muchos musulmanes convencionales consideran sus enseñanzas heréticas y los excluyen de la comunidad islámica.
Actividades sociales, humanitarias y culturales
Los ahmadíes mantienen una amplia red de actividades sociales y de servicio comunitario:
- Traducciones del Corán a numerosos idiomas modernos y publicación de literatura religiosa y educativa.
- Medios de comunicación: operan canales por satélite como MTA 1, MTA 2, MTA 3 (para espectadores árabes) y un MTA África, entre otros, que difunden programas religiosos, educativos y culturales las 24 horas.
- Organizaciones humanitarias: la comunidad desarrolla proyectos de salud, educación y ayuda en desastres. Entre las iniciativas globales vinculadas al movimiento está la ONG Humanity First, así como clínicas y escuelas gratuitas en distintos países.
- Promoción de la medicina alternativa: por ejemplo, el cuarto califa, Hazrat Mirza Tahir Ahmad, impulsó la difusión de la homeopatía mediante programas y dispensarios gratuitos en varias regiones.
- Énfasis en la predicación pacífica, el trabajo social y el diálogo interreligioso como medios para difundir su mensaje.
Tamaño y presencia global
Las estimaciones del número de ahmadíes varían según las fuentes; se suele hablar de varias millones de miembros distribuidos por todo el mundo, con comunidades significativas en el sur de Asia, África, Europa, América y Australia. La Comunidad Ahmadiyya mayoritaria afirma presencia activa en cerca de 190 países, mientras que la rama de Lahore está presente en un número más reducido de países, con expresiones destacadas en Alemania, Australia y Pakistán.
Respuesta a las críticas
Los líderes y apologetas ahmadíes sostienen que sus interpretaciones son compatibles con el espíritu del islam y utilizan argumentos coránicos, hadíes y el razonamiento de juristas y teólogos para defender su posición. Señalan también que su énfasis en la paz, la educación y el servicio a la humanidad es coherente con los valores islámicos. Por su parte, muchos musulmanes no aceptan estas explicaciones y mantienen un rechazo doctrinal que, en algunos contextos políticos, ha sido traducido en exclusión legal y social.
El Mesías Prometido afirmó que dentro de tres siglos la gente abandonaría la creencia de que Jesús descendería corporalmente del cielo y el Islam sería la religión mayoritaria en todo el mundo.
En resumen, Ahmadiyya es un movimiento religioso que combina elementos tradicionales del islam con interpretaciones y estructuras propias —como el califato espiritual y un marcado activismo misionero y social—, y que ha generado tanto un amplio trabajo humanitario y cultural como importantes controversias teológicas y políticas en varios países.


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