Hematoma (contusión, equimosis): definición, causas y tratamiento

Hematoma (contusión, equimosis): causas, síntomas y tratamiento. Aprende a identificar, aliviar el dolor, prevenir complicaciones y cuándo acudir al médico.

Autor: Leandro Alegsa

Un hematoma, también llamado contusión o equimosis, es una marca o mancha visible de color azulado o violáceo que aparece bajo la superficie de la piel, resultado de la salida de sangre de las capas más profundas de los tejidos. Los hematomas suelen estar causados por un golpe o una presión. En las personas mayores, los hematomas también pueden aparecer sin un motivo especial.

Los hematomas suelen causar dolor, pero normalmente no son peligrosos. A veces, los hematomas pueden ser graves y dar lugar a otras formas de hematoma más peligrosas para la vida, o pueden estar asociados a lesiones graves, como fracturas y hemorragias internas. Los hematomas leves pueden reconocerse fácilmente, en personas de piel clara, por su característico aspecto azul o morado (descrito idiomáticamente como "negro y azul") en los días siguientes a la lesión.

¿Qué ocurre en el cuerpo?

Cuando se lesionan los vasos sanguíneos pequeños (capilares) y venas dentro de la piel o los tejidos subyacentes, la sangre se filtra al espacio intercelular y forma una acumulación localizada: el hematoma. La sangre que queda fuera de los vasos se degrada y es reabsorbida por el organismo con el tiempo, lo que explica los cambios de color y la desaparición progresiva de la mancha.

Causas frecuentes

  • Traumatismos directos: golpes, caídas, choques deportivos.
  • Presión prolongada o pellizcos.
  • Medicamentos que afectan la coagulación, como anticoagulantes (warfarina, acenocumarol) o antiagregantes (aspirina, clopidogrel).
  • Trastornos de la coagulación (hemofilia, enfermedad de Von Willebrand).
  • Fragilidad de la piel y los vasos sanguíneos en personas mayores o con uso crónico de corticoides.
  • Lesiones internas (p. ej., hematoma intracraneal tras un golpe en la cabeza) o sangrado en cavidades (retroperitoneal, intraarticular).

Tipos de hematoma

  • Subcutáneo: el más común, visible como mancha en la piel.
  • Intramuscular: más profundo, puede causar hinchazón y limitar el movimiento.
  • Subungual: bajo la uña, produce decoloración y dolor.
  • Intracraneal: sangre dentro del cráneo; requiere atención urgente si hay pérdida de conciencia, vómitos o signos neurológicos.
  • Retroperitoneal o intraabdominal: puede no ser visible externamente y manifestarse por dolor abdominal, caída de tensión o anemia.

Síntomas y evolución

  • Mancha de color que cambia con el tiempo: inicialmente roja por la sangre fresca, luego azul/violácea, más tarde verdosa y finalmente amarillenta antes de desaparecer.
  • Dolor local, sensibilidad y posible hinchazón.
  • Limitación funcional si está cerca de una articulación o en un músculo.
  • En los hematomas grandes o profundos: sensación de tensión, calor local o pérdida de fuerza.

Cómo se diagnostica

El diagnóstico inicial suele ser clínico por la apariencia y el antecedente de traumatismo. Si se sospecha una lesión asociada (fractura, daño articular) o sangrado interno, el médico puede pedir pruebas como:

  • Radiografía (si se sospecha fractura).
  • Ecografía (útil para valorar hematomas musculares o detectar líquido).
  • Tomografía computarizada (TC) o resonancia magnética (RM) para hematomas intracraneales o profundos.
  • Análisis de sangre para valorar hemoglobina, tiempo de coagulación y fármacos anticoagulantes.

Tratamiento y cuidados en casa

La mayoría de los hematomas pequeños se resuelven sin tratamiento específico. Medidas útiles:

  • Hielo: aplicar compresas frías o hielo envuelto en tela sobre la zona durante 10–20 minutos cada 1–2 horas en las primeras 48 horas para reducir sangrado y dolor. No aplicar hielo directamente sobre la piel.
  • Reposo: evitar esfuerzos que puedan aumentar la lesión.
  • Compresión: vendaje elástico moderado puede limitar la expansión del hematoma; evitar compresión excesiva que provoque dolor o alteración de la circulación.
  • Elevación: elevar la extremidad lesionada para disminuir la hinchazón.
  • Analgésicos: paracetamol/acetaminofén suele ser seguro para el dolor. Los antiinflamatorios no esteroideos (AINEs) como ibuprofeno pueden aumentar el sangrado en algunos pacientes; usar con precaución y tras consejo médico, especialmente si toma anticoagulantes.
  • Después de 48 horas, aplicar calor suave puede favorecer la reabsorción del hematoma en algunos casos.

Tratamientos médicos

  • Observación y control si el hematoma es pequeño y no hay datos de alarma.
  • Drenaje o evacuación quirúrgica: indicado en hematomas tensos que producen compresión, riesgo de infección o cuando no se reabsorben y generan problemas funcionales.
  • Control del tratamiento anticoagulante: puede requerirse ajustar o revertir la anticoagulación en casos de sangrado importante, siempre bajo supervisión médica.
  • Antibióticos si el hematoma se infecta.

Cuándo consultar con urgencia

  • Hematoma que crece rápidamente o muy doloroso.
  • Signos de infección: enrojecimiento intenso, calor, fiebre, supuración.
  • Pérdida súbita de fuerza, sensibilidad o función en la zona afectada.
  • Traumatismo en la cabeza con pérdida de consciencia, vómitos, somnolencia, dolor de cabeza intenso o confusión (posible hematoma intracraneal).
  • Sospecha de sangrado interno (mareo, bajada de tensión, palidez, taquicardia) o hematomas en personas que toman anticoagulantes.

Prevención

  • Usar equipo de protección en deportes o actividades de riesgo.
  • Evitar medicamentos que aumenten el riesgo de sangrado salvo indicación médica; consultar siempre al profesional que prescribe anticoagulantes o antiagregantes.
  • En personas mayores, cuidar la hidratación y la nutrición, y reducir riesgos de caídas en el hogar.

Pronóstico

La mayoría de los hematomas subcutáneos pequeños se reabsorben en 1–2 semanas; los más grandes o profundos pueden tardar varias semanas o meses en resolverse completamente. Si se observan signos de alarma o el hematoma no mejora, es importante acudir al médico para valoración y posibles pruebas adicionales.

¿Cuánto duran los hematomas?

Los hematomas cambian de color con el tiempo. Esto se debe a que el cuerpo está reparando el hematoma mediante la descomposición y reabsorción de la sangre, lo que hace que el hematoma pase por muchos colores antes de desaparecer posteriormente. La edad de un hematoma puede adivinarse observando su color.

  • Al principio, es de color rojo debido a la sangre que aparece justo debajo de la piel.
  • En los primeros cinco días, la hemoglobina de la sangre cambia y el hematoma adquiere un color púrpura azulado o incluso negro.
  • Entre cinco y diez días, el hematoma suele volverse ligeramente verde o amarillo.
  • Después, al cabo de 10 o 14 días, se convierte finalmente en un marrón amarillento o claro.

Normalmente, un hematoma tarda unas dos semanas en desaparecer. A algunas personas les salen moratones con facilidad, pero a otras no. Esto se debe a que pueden tener un tejido cutáneo más duro, a ciertas enfermedades o afecciones, o a que toman ciertos tipos de medicamentos.

Además, los vasos sanguíneos tienden a volverse frágiles a medida que la gente envejece, por lo que las personas mayores reciben un hematoma con mucha más facilidad.



Moretón de nueve díasZoom
Moretón de nueve días

Acelerar el proceso de curación

Aplicar frío cuando se descubre el hematoma ayuda a reducirlo, porque detiene el flujo de sangre que llega a la zona. También mantiene baja la hinchazón. Lo mejor es aplicar hielo en el hematoma durante media hora o una hora seguida durante uno o dos días después de que aparezca el hematoma. Sin embargo, no es aconsejable colocar el hielo directamente sobre la piel. Poner unos cubitos de hielo en una bolsa de plástico y envolver la bolsa con una toalla es una mejor idea para evitar que el hematoma empeore.

Otra forma de ayudar a curar el hematoma es colocar la zona magullada por encima del nivel del corazón. Esto ayuda a ralentizar el flujo de la sangre porque una mayor parte de la sangre del hematoma fluirá de vuelta hacia el resto del cuerpo en lugar de filtrarse hacia los tejidos. Si no se hace esto, fluirá más sangre hacia el hematoma y lo hará crecer.

Si el hematoma causa dolor, pueden utilizarse analgésicos, como los AINE, para combatirlo. Existen ciertas cremas para ayudar con los hematomas. Estas cremas suelen combinar una sustancia que ayuda al crecimiento de la piel con otra que actúa contra el dolor. Masajear suavemente la zona del hematoma también puede ayudar a la recuperación y detener el dolor, según la teoría de la puerta del dolor. Si el masaje es doloroso, no ayudará al proceso de curación. Como en la mayoría de las lesiones, estas técnicas no deben aplicarse hasta al menos tres días después del daño inicial para asegurarse de que toda la hemorragia interna se ha detenido. Aumentar el flujo sanguíneo permitirá que entren más factores de curación en la zona y fomentará el drenaje, pero si la lesión sigue sangrando esto también permitirá que se filtre más sangre de la herida y hará que el hematoma empeore. En la mayoría de los casos, los hematomas revierten espontáneamente. En los casos de hematomas grandes o localizados en determinados órganos (''por ejemplo'', el cerebro), el médico puede realizar una punción del hematoma para permitir la salida de la sangre.



Los hematomas como signo de otras afecciones

Los hematomas que no son resultado de la aplicación de fuerza (traumatismo cerrado) pueden ser un síntoma de otras afecciones: Las personas con este tipo de hematomas suelen tener un problema en la sangre. Los trastornos de las plaquetas o de la coagulación suelen provocar el aumento de los hematomas. Los hematomas inexplicables pueden ser una señal de advertencia de maltrato infantil, abuso doméstico o problemas médicos graves como la leucemia o la infección meningocócica. Los hematomas inexplicables también pueden indicar una hemorragia interna o ciertos tipos de cáncer.

Durante una autopsia, los moretones que acompañan a las abrasiones indican que éstas se produjeron mientras la persona estaba viva, a diferencia de los daños que se produjeron después de la muerte



Preguntas y respuestas

P: ¿Qué es un hematoma?


R: Un hematoma, también llamado contusión o equimosis, es una marca o mancha visible de color azulado o violáceo que aparece bajo la superficie de la piel, resultado de la salida de sangre de las capas más profundas de los tejidos.

P: ¿Qué causa los hematomas?


R: Los hematomas suelen estar causados por un golpe o una presión. En las personas mayores, los hematomas también pueden producirse sin un motivo especial.

P: ¿Causan dolor los hematomas?


R: Sí, los hematomas suelen causar dolor, pero normalmente no son peligrosos.

P: ¿Los hematomas pueden ser graves?


R: Sí, a veces los hematomas pueden ser graves y provocar otras formas de hematoma más peligrosas para la vida, o pueden estar asociados a lesiones graves como fracturas y hemorragias internas.

P: ¿Cómo pueden reconocerse los hematomas leves en personas de piel clara?


R: Los hematomas menores pueden reconocerse fácilmente en personas con color de piel claro por su aspecto azul o morado característico (descrito idiomáticamente como "negro y azul") en los días siguientes a la lesión.

P: ¿Existen otros nombres para un hematoma?


R: Sí, otros nombres para un hematoma incluyen contusión y equimosis.


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