Muhammad Ahmad, el Mahdi sudanés: líder mahdista y caída de Jartum
Muhammad Ahmad, el Mahdi sudanés: historia del levantamiento mahdista, la caída de Jartum, la muerte de Gordon y su legado en la resistencia anti‑colonial.
Muhammad Ahmad bin Abd Allah (12 de agosto de 1845 - 22 de junio de 1885) fue un líder religioso de la orden sufí Samaniyya en Sudán. El 29 de junio de 1881 se autoproclamó el Mahdi o redentor mesiánico de la fe islámica. Su movimiento, conocido como la Mahdiyya, combinó aspiraciones religiosas y políticas y se convirtió pronto en un poderoso movimiento de resistencia contra el dominio turco-egipcio y la influencia europea en la región.
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6 ImágenesContexto y causas del levantamiento
La proclamación de Muhammad Ahmad se produjo en un periodo de profundo malestar social y económico entre amplios sectores de la población sudanesa, en especial entre la población árabe del noroeste del país. Esta población estaba resentida por la política opresiva de sus gobernantes turco-egipcios (que también eran musulmanes), por la corrupción administrativa, las cargas fiscales y la explotación laboral. Además había extendidas creencias mesiánicas y deseos de renovación religiosa entre las diversas sectas y tribus sudanesas.
En el siglo XIX se registraron varios movimientos de reforma o puritanismo islámico —desde el wahabismo hasta otras corrientes locales—, todos ellos en parte reacción al creciente dominio militar y económico de las potencias europeas en África. La presencia y control ejercidos desde Egipto, apenas nominalmente subordinado al Imperio Otomano y apoyado por los intereses británicos, alimentaron resentimientos que facilitaron la rápida extensión del mensaje mahdista.
Desarrollo del movimiento y campañas militares
A partir de 1881 Muhammad Ahmad organizó una extensa campaña de proselitismo religioso y militar. Sus seguidores, llamados mahdistas o ansar, provenían de distintos estratos sociales —pastores, campesinos, pequeños comerciantes y guerreros tribales— y encontraron en el mensaje del Mahdi una combinación de puritanismo religioso, promesa de justicia y llamada a la independencia del dominio externo.
Las fuerzas mahdistas obtuvieron repetidas victorias contra las tropas del gobierno turco-egipcio. Uno de los golpes más significativos para las autoridades fue la derrota y prácticamente aniquilación de la expedición dirigida por Hicks Pasha en 1883, lo que debilitó gravemente la capacidad militar del gobierno de El Cairo en la región. La lucha culminó en el largo asedio de Jartum a, donde las fuerzas mahdistas cercaron la ciudad durante varios meses hasta su caída en enero de 1885.
La caída de Jartum y la muerte de Gordon
La reivindicación británica y el interés por proteger sus posiciones en Egipto y el Canal de Suez llevaron a que el gobierno británico interviniera indirectamente en Sudán. Ante el avance mahdista, las autoridades nombraron gobernador general de Sudán a Charles George Gordon ("Gordon pachá"), con la misión oficial de evacuar a los habitantes de Jartum y reorganizar la defensa. La prolongación del asedio y la decisión de Gordon de permanecer en la ciudad provocaron que las fuerzas del Mahdi la tomaran, y Gordon fue muerto durante la caída, episodio que causó conmoción en la opinión pública británica y europea.
Los intentos de socorro británicos llegaron demasiado tarde: las fuerzas de rescate no pudieron evitar la toma de la ciudad y la matanza y captura de gran número de civiles y militares. El hecho tuvo un fuerte impacto político en Gran Bretaña y marcó la política imperial respecto a Sudán en los años siguientes.
Gobierno mahdista, muerte y sucesión
Tras la conquista de Jartum, Muhammad Ahmad intentó organizar un Estado basado en su interpretación religiosa y en la autoridad carismática de su persona. Sin embargo, el nuevo régimen combinó medidas de reforma religiosa con prácticas represivas y la militarización de la sociedad; en ocasiones se practicó la esclavitud y se aplicó una disciplina estricta para consolidar el control sobre las distintas tribus y territorios reconquistados.
Muhammad Ahmad murió el 22 de junio de 1885, apenas seis meses después de la caída de Jartum. Las fuentes difieren sobre la causa exacta de su muerte; se atribuye a una enfermedad febril (con hipótesis sobre viruela o fiebre tifoidea) y existen además relatos contemporáneos y posteriores que especularon con otras causas, aunque no hay consenso definitivo. Tras su muerte, su jefe adjunto, Abdallahi ibn Muhammad —conocido como el Khalifa— asumió la jefatura del movimiento y la administración del llamado Estado Mahdista.
Consecuencias y legado
El Estado Mahdista se mantuvo como entidad independiente durante más de una década bajo el liderazgo del Khalifa, quien continuó la política expansionista y militar. No obstante, el régimen enfrentó dificultades internas y externas y, en la década de 1890, la reconquista anglo-egipcia dirigida por Lord Kitchener culminó con la derrota mahdista en la batalla de Omdurman (1898) y la reincorporación de Sudán al control anglo-egipcio.
Históricamente, la figura de Muhammad Ahmad ha sido interpretada de maneras diversas: para algunos fue un fanático religioso cuyo movimiento condujo a la violencia y al aislamiento; para otros representó un temprano movimiento de resistencia antiimperialista y una expresión de identidad sudanesa frente a poderes extranjeros. Su proclamación del Mahdi y la caída de Jartum marcaron un episodio clave en la historia colonial del noreste de África y dejaron huellas duraderas en la memoria política y religiosa de la región. Como observó Winston Churchill en sus escritos sobre la campaña sudanesa, las purgas y matanzas durante y después de la conquista provocaron una significativa pérdida de élites capaces de gobernar —"para entonces habían matado a todas las personas capaces de dirigir el país", en sus palabras—, lo que complicó la reconstrucción política posterior.
Importancia historiográfica
El levantamiento mahdista y la figura de Muhammad Ahmad han sido objeto de numerosos estudios históricos, antropológicos y religiosos. Investigadores analizan hoy tanto el componente religioso y carismático del movimiento como sus dimensiones sociales y antiimperiales, y su influencia en los posteriores procesos de formación nacional sudanesa y en movimientos islámicos políticos en la región.
Secuelas
El gobierno de Sudán por parte de los mahdistas tuvo un mal resultado para su pueblo. La economía de Sudán estaba prácticamente destruida y la población había disminuido a la mitad aproximadamente a causa del hambre, las enfermedades, la persecución y la guerra. Millones de personas murieron en Sudán desde el inicio del estado mahdista hasta su caída. Ninguna de las instituciones o lealtades tradicionales del país permaneció intacta. Las tribus se dividieron en sus actitudes hacia el mahdismo, las hermandades religiosas se debilitaron y los líderes religiosos ortodoxos desaparecieron.
Reconquista de Sudán
En 1895, el gobierno británico autorizó a Herbert Kitchener a lanzar una campaña para reconquistar Sudán. Gran Bretaña proporcionó hombres y material, mientras que Egipto financió la expedición. La Fuerza Expedicionaria Anglo-Egipcia del Nilo contaba con 25.800 hombres, 8.600 de los cuales eran británicos. El resto eran tropas pertenecientes a unidades egipcias, incluyendo seis batallones reclutados en el sur de Sudán.
Una flotilla fluvial armada escoltaba a la fuerza, que también contaba con apoyo de artillería. Como preparación para el ataque, los británicos establecieron un cuartel general del ejército en Wadi Halfa. En marzo de 1896 comenzó la campaña. En septiembre, Kitchener capturó Dunqulah. Los británicos construyeron entonces una línea ferroviaria desde Wadi Halfa hasta Abu Hamad y una extensión paralela al Nilo para transportar tropas y suministros a Berber. Las unidades anglo-egipcias lucharon y ganaron varios enfrentamientos menores. Finalmente, los soldados de Kitchener marcharon y navegaron hacia Omdurman.
En Omdurman, el 2 de septiembre de 1898, el líder sudanés, ahora conocido como el Jalifa, comprometió a su ejército de 52.000 hombres a un asalto frontal contra la fuerza anglo-egipcia, que se concentraba en la llanura fuera de la ciudad. El resultado nunca estuvo en duda, en gran parte debido a la superioridad de la potencia de fuego británica. Durante las cinco horas que duró la batalla, murieron unos 11.000 mahdistas, mientras que las pérdidas anglo-egipcias fueron de 48 muertos y menos de 400 heridos.
Las operaciones de desguace duraron varios años, pero la resistencia organizada terminó cuando el jalifa, que había escapado a Kurdufán, murió luchando en la batalla de Umm Diwaykarat, en noviembre de 1899. Muchas zonas acogieron con satisfacción la caída de su régimen.
- Churchill, Winston 1889. The River War: an historical account of the reconquest of the Soudan. 2 vols, Londres: Longmans Green. Churchill estuvo en la expedición de Kitchener como reportero del periódico. Su libro fue abreviado y reeditado en 1902 en un solo volumen.
Preguntas y respuestas
P: ¿Quién era Muhammad Ahmad bin Abd Allah?
R: Muhammad Ahmad bin Abd Allah fue un líder religioso de la orden sufí Samaniyya de Sudán que se proclamó a sí mismo como el Mahdi o redentor mesiánico de la fe islámica el 29 de junio de 1881.
P: ¿Cuáles fueron las causas del resentimiento de la población árabe sudanesa?
R: La población árabe sudanesa estaba resentida por las políticas opresivas de sus gobernantes turco-egipcios, así como por el creciente dominio militar y económico de las potencias europeas a lo largo del siglo XIX.
P: ¿Qué ocurrió tras la proclamación de Muhammad Ahmad?
R: Tras la proclamación de Muhammad Ahmad, éste dirigió una exitosa campaña militar contra el gobierno turco-egipcio de Sudán hasta la caída de Jartum en enero de 1885.
P: ¿Quién fue nombrado Gobernador General por Gran Bretaña?
R: El general Charles George Gordon ("pachá Gordon") fue nombrado Gobernador General por Gran Bretaña para gobernar Sudán.
P: ¿Cómo murió Gordon?
R: Gordon murió en Jartum a manos de las fuerzas de Muhammad Ahmad.
P: ¿Qué ocurrió tras la muerte de Muhammad Ahmad?
R: Tras la inesperada muerte de Muhammad Ahmad el 22 de junio de 1885, su principal lugarteniente asumió la administración del Sudán. Churchill dijo que para entonces habían matado a todas las personas capaces de dirigirlo.
P: ¿Qué otros movimientos precedieron a la Mahdiyya? R: Hubo movimientos mahdistas anteriores en África Occidental, así como el wahabismo y otras formas puritanas de revivalismo islámico que precedieron a la Mahdiyya.
Autor
AlegsaOnline.com Muhammad Ahmad, el Mahdi sudanés: líder mahdista y caída de Jartum Leandro Alegsa
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