La Madre Teresa (26 de agosto de 1910 - 5 de septiembre de 1997), fue una monja católica romana albanesa que fundó las Misioneras de la Caridad y ganó el Premio Nobel de la Paz en 1979 por su trabajo con la gente. Durante más de cuarenta años, se ocupó de las necesidades de los que no tenían dinero, de los enfermos, de los que no tenían padres y de los moribundos en Calcuta (Kolkata), guiada en parte por los ideales de San Francisco de Asís. Nació en Skopje, Macedonia, y murió en Calcuta.
Primeros años y formación
Nació como Anjezë Gonxhe Bojaxhiu en una familia católica de origen albanés en Skopje, entonces parte del Imperio otomano. A los 18 años viajó a Irlanda para unirse a la orden de las Hermanas de Loreto y poco después fue enviada a la India, donde tomó los votos en la congregación y adoptó el nombre de Teresa, en honor a Santa Teresita del Niño Jesús. Durante varios años trabajó como maestra en una escuela para niñas en Calcuta.
La llamada y la fundación de las Misioneras de la Caridad
En 1946 relató haber tenido una experiencia espiritual que describió como una «llamada dentro de la llamada» mientras viajaba en tren hacia Darjeeling; sintió que Dios la llamaba a abandonar la vida conventual cerrada y dedicarse directamente a los pobres. Tras recibir permiso de sus superiores y del vicario local, dejó la orden de Loreto en 1948 y en 1950 fundó las Misioneras de la Caridad, una congregación dedicada a servir «a los más pobres entre los pobres».
Una de las primeras iniciativas fue el hospicio Nirmal Hriday (Hogar del Corazón Puro), abierto para acoger a moribundos y brindarles cuidados básicos y compañía. La congregación puso énfasis en la atención paliativa, la dignidad del enfermo y la asistencia a quienes vivían en situación de extrema pobreza.
Trabajo y expansión
Bajo su liderazgo, las Misioneras de la Caridad crecieron rápidamente. Abrieron hogares para huérfanos, comedores, clínicas y programas de atención a enfermos de lepra y personas en situación de calle. Con el tiempo la congregación se expandió fuera de la India y estableció casas en muchos países de Asia, África, Europa y América Latina. Para finales del siglo XX, la obra tenía presencia en decenas de países y centenares de centros dedicados a diferentes tipos de servicio social.
Premios y reconocimientos
En 1979 la Madre Teresa recibió el Premio Nobel de la Paz por su labor humanitaria en favor de los más necesitados. En 1980 recibió el Bharat Ratna, la más alta condecoración civil de la India. A lo largo de su vida obtuvo numerosos otros reconocimientos internacionales por su trabajo caritativo.
Controversias y críticas
La figura de la Madre Teresa también generó críticas. Algunos periodistas, médicos y académicos cuestionaron los estándares médicos de algunos de los centros que financió la congregación, la naturaleza del tratamiento en ciertos hospicios y la falta de transparencia en la gestión de donaciones. Otros criticaron su postura firme contra el aborto y la anticoncepción y señalaron que su mensaje religioso influía en el enfoque de la asistencia.
Sus defensores responden que su principal legado fue dar dignidad y compañía a quienes estaban abandonados y que su labor inspiró a muchas personas a la acción solidaria.
Muerte, beatificación y canonización
La Madre Teresa murió el 5 de septiembre de 1997 en Calcuta. El proceso de reconocimiento de su santidad avanzó rápidamente: fue beatificada por el Papa Juan Pablo II el 19 de octubre de 2003 y canonizada por el Papa Francisco el 4 de septiembre de 2016. Según la Iglesia católica, para su beatificación y canonización fueron reconocidos milagros atribuidos a su intercesión.
Legado
El legado de la Madre Teresa es complejo y multifacético. Para millones de personas sigue siendo un símbolo de compasión y servicio a los más vulnerables; su congregación continúa atendiendo a enfermos, ancianos, niños y marginados. Al mismo tiempo, su figura ha sido objeto de debate sobre las mejores formas de ofrecer asistencia y sobre la relación entre caridad, política y ética médica.
En la historia reciente, Teresa de Calcuta permanece como una de las voces más conocidas en favor de los pobres y como ejemplo de entrega consciente a los demás, aunque lejos de ser una figura exenta de discusión crítica.