Gregorio Allegri (1582 - 7 de febrero de 1652) fue un compositor y sacerdote italiano. Escribió un gran número de piezas religiosas, entre ellas motetes y varios ajustes de la misa. Su composición más conocida es el Miserere mei Deus, que se convirtió en una de las piezas más célebres y enigmáticas del repertorio sacro barroco.

De 1591 a 1596, Allegri trabajó en el coro de una iglesia de Roma como niño de coro. En 1601 se convirtió en tenor del coro. Estudió música y composición con el director del coro, G. B. Nannio (probablemente Giovanni Bernardino Nanino), y pasó por varias iglesias de Roma antes de incorporarse al coro del Vaticano en 1629. Este era el coro que actuaba en la Capilla Sixtina para el Papa. Fue nombrado director del coro en 1650. El Papa Urbano VIII había reescrito algunos de los textos utilizados en los servicios religiosos; Allegri recibió el encargo de editar la música de Giovanni da Palestrina para que encajara con las nuevas palabras. Se le consideraba un experto en el estilo antiguo, aunque parte de su música incorpora rasgos del nuevo estilo barroco, combinando contrapunto tradicional con efectos concertantes y ornamentales.

El Miserere y su fama

El Miserere mei Deus de Allegri fue compuesto para el servicio de la Semana Santa en la Capilla Sixtina y se interpretó en privado durante el oficio, lo que contribuyó a su aura de misterio. La obra se caracteriza por la alternancia de coros y por pasajes altamente ornamentados en los que destaca una nota aguda sostenida y elaboradas florituras vocales que impresionaban al oyente. Por su intensidad expresiva y su brillante ornamentación, el Miserere se convirtió en una pieza legendaria cuya ejecución quedaba, durante siglos, circunscrita al entorno vaticano.

La fama de la pieza se vio amplificada por la tradición —y luego la historia— que relata cómo el joven Wolfgang Amadeus Mozart, en 1770, escuchó el Miserere en la Capilla Sixtina y lo transcribió de memoria. Esa transcripción permitió la difusión de la obra fuera del entorno cerrado del Vaticano y contribuyó a su popularidad en Europa. Con el tiempo aparecieron ediciones y versiones diversas; la práctica interpretativa, además, admite una considerable ornamentación improvisada, por lo que existen variantes significativas de la partitura original.

Estilo, obra y legado

Allegri cultivó principalmente música sacra: misas, motetes, salmos y responsorios. Su estilo refleja el contacto entre el stile antico de la escuela romana y las corrientes emergentes del barroco temprano: uso del contrapunto riguroso en pasajes polifónicos y, a la vez, empleo de efectos expresivos, solistas contrastantes y adornos vocales. Muchas de sus composiciones se conservan en manuscritos en archivos eclesiásticos, especialmente en los fondos de la Capilla Sixtina y de la Biblioteca Vaticana.

Hoy, Allegri es recordado sobre todo por el Miserere, que sigue interpretándose en conciertos y grabaciones y que continúa fascinando por su belleza sonora y por la historia que lo rodea. Más allá de esa obra emblemática, su trabajo como músico y maestro de la Capilla Sixtina fue importante para la continuidad y la renovación de la tradición musical sacra en la Roma del siglo XVII.