El Sínodo de Dort fue un concilio nacional que tuvo lugar en 1618-1619 en la ciudad de Dordrecht, en los Países Bajos. La Iglesia Reformada Holandesa celebró la reunión con el fin de discutir un tema muy importante en las iglesias holandesas que comienzan con las enseñanzas de Jacobus Arminius y el surgimiento del arminianismo. La primera reunión fue el 13 de noviembre de 1618, y la última, que fue la número 154, tuvo lugar el 9 de mayo de 1619.
También fueron invitados a esta reunión miembros de las iglesias reformadas de ocho países diferentes. El nombre de Dort es el nombre en inglés de la ciudad holandesa de Dordrecht y todavía se utiliza la pronunciación del nombre en la actualidad. Este sínodo, o reunión, suele llamarse Sínodo de Dordt o Sínodo de Dordrecht.
Contexto y motivo
En las décadas previas al sínodo se había desarrollado un fuerte debate teológico en los Países Bajos tras la muerte de Jacobus Arminius (1609). Sus seguidores, conocidos como remonstrantes, presentaron en 1610 una exposición teológica —la llamada Remonstrancia— que cuestionaba varios puntos de la doctrina calvinista predominante, especialmente sobre la elección divina, la gracia y la seguridad de la salvación. La controversia no fue sólo religiosa sino también política: las disputas teológicas se entrelazaron con luchas por el poder entre líderes civiles y militares en la República Holandesa.
Participantes y desarrollo
Además de los obispos y ministros de la propia Iglesia Reformada Holandesa, fueron invitados observadores y delegados de varias iglesias reformadas extranjeras —entre ellas representantes de Inglaterra, Escocia, y diversas regiones alemanas y suizas—, sumando delegaciones de ocho países en total. El sínodo se reunió en 154 sesiones entre noviembre de 1618 y mayo de 1619, examinando cuidadosamente los argumentos remonstrantes y la doctrina reformada tradicional.
Decisiones: los Cánones de Dort y los cinco puntos
El resultado doctrinal más duradero del concilio fue la adopción de los Cánones de Dort, un documento que rechazó las principales tesis arminianas propuestas en la Remonstrancia y afirmó la enseñanza reformada sobre la eficacia de la gracia y la soberanía de Dios en la salvación. Los Cánones respondieron punto por punto a las objeciones y han sido incorporados desde entonces a las normas confesionales de muchas iglesias reformadas, formando parte junto con la Confesión de Fe Belgica y el Catecismo de Heidelberg de las llamadas Tres Formas de Unidad.
Aunque los Cánones son más extensos y matizados que un mero resumen, a menudo se los resume en cinco puntos que luego, de forma popular, se han condensado en el acrónimo inglés TULIP. Esos puntos, explicados de forma sencilla, son:
- Totalidad del pecado (depravación total): la condición humana está afectada por el pecado y necesita la gracia divina para ser salvada.
- Elección incondicional: Dios elige a los salvos por su propia voluntad, no por méritos o previsión de fe en el hombre.
- Expiación particular (a veces llamada expiación limitada): la obra de Cristo asegura efectivamente la salvación de los elegidos.
- Gracia irresistible: la llamada eficaz de Dios a los elegidos no puede ser finalmente resistida.
- Perseverancia de los santos: los verdaderamente salvados perseverarán en la fe hasta el fin.
Consecuencias y legado
El sínodo tuvo también consecuencias prácticas y políticas: muchos ministros remonstrantes fueron depuestos de sus cargos y se impusieron sanciones contra los partidarios del arminianismo en la República Holandesa. El conflicto religioso se entrelazó con la política: la parálisis entre facciones llevó a procesos judiciales y a la ejecución en 1619 de Johan van Oldenbarnevelt, una figura civil vinculada al bando remonstrante, lo que muestra cómo las tensiones teológicas y políticas eran inseparables en aquel contexto.
Teológicamente, el Sínodo de Dort consolidó la ortodoxia reformada en los Países Bajos y desde allí su influencia se extendió a iglesias reformadas en todo el mundo. Los Cánones de Dort siguen siendo un referente clásico en la tradición reformada y el debate entre las perspectivas calvinistas y arminianas continúa formando parte de la discusión teológica protestante hasta hoy.

