El mono probóscide, Nasalis larvatus, sólo se encuentra en la isla de Borneo, en el sudeste asiático. Está distribuido en áreas de los tres territorios de la isla: Brunei, partes de Indonesia (Kalimantan) y Malasia (Sabah y Sarawak).

Hábitat

Viven en los bosques de manglares y también en las selvas tropicales de las tierras bajas, incluyendo bosques ribereños y zonas de turbera (peat swamp). Dependen de los manglares y bosques ribereños cercanos a las orillas de los ríos para descansar y dormir. Evitan las zonas deforestadas y los asentamientos humanos, por lo que la fragmentación del bosque reduce seriamente su hábitat útil.

Los monos probóscide suelen elegir dormideros en árboles contiguos junto a cursos de agua, lo que les permite escapar rápidamente ante un peligro saltando al río. Son, además, excelentes nadadores y toleran el ambiente semiacuático mejor que muchos otros primates.

Dieta

El mono probóscide se alimenta principalmente de hojas y frutas, pero su dieta es más variada e incluye flores, semillas e invertebrados en menor medida. Se han registrado al menos 55 especies de plantas consumidas por esta especie.

  • Preferencia por hojas jóvenes frente a hojas maduras, y por frutos inmaduros frente a frutos completamente maduros.
  • Comedor estacional: consume sobre todo fruta entre enero y mayo y pasa a una dieta más folívora de junio a diciembre, cuando hay menos frutos disponibles.
  • Su estómago está adaptado para fermentar materia vegetal: posee varias cámaras o saculaciones que permiten descomponer celulosa y extraer nutrientes de las hojas, lo que le da una apariencia de “vientre grande”.

Comportamiento y estructura social

Las actividades diarias de los monos probóscide consisten en:

  • Buscar y consumir alimento (alimentación).
  • Viajar entre áreas de forrajeo y dormideros.
  • Descansar y acicalarse.
  • Mantener vigilancia para detectar depredadores y humanos.

Son diurnos y mayormente arbóreos, aunque se mueven con agilidad entre ramas y también descienden a zonas bajas para nadar o cruzar ríos. Los grupos suelen dormir en árboles adyacentes; cuando hay ríos cercanos, tienden a establecer sus dormideros próximos a las orillas.

En cuanto a la estructura social, existen dos tipos principales de agrupaciones: grupos harem o familiares (un macho con varias hembras y sus crías) y grupos de machos solteros o “jóvenes” formados solo por machos. Los grupos suelen tener desde unos pocos individuos hasta entre 10 y 30 miembros, dependiendo de la disponibilidad de recursos y la fragmentación del hábitat.

Los machos muestran marcado dimorfismo sexual: el macho adulto tiene una nariz grande y colgante que amplifica sus llamadas. Estas llamadas nasales son importantes para la comunicación a larga distancia, la defensa del territorio social y la atracción de hembras.

Reproducción y ciclo de vida

Son predominantemente polígamos; la hembra cría a la descendencia en el seno del grupo harem. La gestación dura aproximadamente 5–6 meses, tras la cual nace una cría que es cuidada por la madre y, en ocasiones, por otros miembros del grupo. Las crías pasan sus primeros meses dependientes de la madre; la madurez sexual se alcanza más adelante, y los machos jóvenes suelen abandonar el grupo natal para integrarse en grupos de machos o intentar formar su propio harem.

Adaptaciones y amenazas

Entre sus adaptaciones más relevantes destacan:

  • Habilidades natatorias: dedos parcialmente palmeados y gran capacidad para nadar, lo que les permite atravesar ríos y escapar de depredadores.
  • Estómago saculado para fermentar hojas y extraer nutrientes de una dieta rica en fibras.
  • Nariz prominente en los machos que sirve como caja de resonancia para sus vocalizaciones.

Amenazas:

  • Destrucción y fragmentación del hábitat por tala, agricultura (especialmente plantaciones de palma aceitera) y expansión urbana.
  • Caza y captura local para consumo o comercio ilegal.
  • Alteración de los corredores ribereños que usan para desplazarse y refugiarse.

Conservación

El estado de conservación del mono probóscide es preocupante: las poblaciones están en declive por la pérdida de hábitat y la caza. Muchas poblaciones sobreviven solo en áreas protegidas o en parches de bosque aislados. Las medidas de conservación necesarias incluyen la protección de corredores fluviales y manglares, la creación y gestión efectiva de áreas protegidas, programas de educación y alternativas económicas para comunidades locales, y la vigilancia contra la caza y el comercio ilegal.

En resumen, el mono probóscide es una especie endémica de Borneo, bien adaptada a un estilo de vida arbóreo y semiacuático, con una dieta flexible pero fuertemente dependiente de bosques ribereños y manglares. La pérdida de estos hábitats y la presión humana son las principales amenazas para su supervivencia, por lo que su conservación depende de acciones integradas a nivel local y regional.