Nagorno-Karabaj (Artsakh) es una región del Cáucaso Sur de geografía principalmente montañosa. Los nombres de la región en las diferentes lenguas locales se traducen todos como "Karabaj montañoso" o "jardín negro montañoso": la palabra rusa "nagorno" significa "montañoso/en la montaña", "kara" es "negro" en turco y "bakh" (o bag) significa "jardín" en azerbaiyano. La superficie de la región propiamente dicha es relativamente reducida (del orden de unos pocos miles de km²) y forma parte de las estribaciones del Cáucaso menor.

  • Armenio: Լեռնային Ղ Ղարաբաղ, transliterado Lernayin Gharabagh
  • Azerbaiyano: Dağlıq Qarabağğ, o Yuxarı Qarabağ (que significa "alto Karabaj" o "Karabaj montañoso").
  • Ruso: Нагорный Карабах, transliterado Nagornyj Karabakh

Geografía y población

La región es en su mayor parte montañosa y cuenta con valles y altiplanos que han sido utilizados históricamente para la agricultura y la ganadería. La ciudad más importante del área es Stepanakert (nombre armenio); en azerbaiyano se la conoce como Khankendi. Antes de los últimos conflictos armados, la población de la región era mayoritariamente armenia, con pequeñas minorías y con importantes movimientos de población durante y tras las guerras.

Breve reseña histórica

La presencia armenia en la zona es antigua y la región contiene monumentos y monasterios medievales de gran valor cultural para la comunidad armenia (por ejemplo, sitios como Gandzasar o Dadivank). Tras la formación de la Unión Soviética, en 1923 se creó el Óblast Autónomo de Nagorno-Karabaj dentro de la RSS de Azerbaiyán, una decisión administrativa que dejó una población mayoritariamente armenia bajo soberanía soviética de Azerbaiyán.

A finales del siglo XX, con el declive soviético, las tensiones étnicas y territoriales se intensificaron. Entre 1988 y 1994 se produjo la primera guerra de Nagorno-Karabaj, que concluyó con el control efectivo, por parte de fuerzas locales armenias apoyadas por Armenia, de Nagorno-Karabaj y de distritos azerbaiyanos adyacentes. En septiembre de 2020 estalló un nuevo conflicto armado a gran escala en el que Azerbaiyán recuperó parte importante del territorio alrededor y dentro del enclave; un alto el fuego mediado por Rusia puso fin a las hostilidades en noviembre de 2020.

Situación reciente y estatus político

La región ha sido y sigue siendo una zona en disputa. Las Naciones Unidas y la mayoría de la comunidad internacional consideran que Nagorno-Karabaj forma parte de Azerbaiyán en virtud del principio de integridad territorial de los Estados. Desde el colapso de la Unión Soviética, la zona estuvo de facto gobernada por la autoproclamada República de Artsaj, que no fue reconocida internacionalmente. En septiembre de 2023 las fuerzas de Azerbaiyán retomaron el control de la mayor parte del territorio y las autoridades de facto de Artsaj anunciaron su disolución; la situación sobre el terreno produjo desplazamientos masivos de población armenia y preocupaciones humanitarias.

La situación sigue siendo fluida: existen reclamaciones de soberanía de Azerbaiyán, demandas de seguridad y garantías para la población armenia que vivía en la región, así como llamadas internacionales a respetar los derechos humanos, facilitar el acceso humanitario y buscar una solución negociada que evite nuevas expulsiones o violencia.

Consecuencias humanitarias y culturales

Los conflictos recurrentes han causado víctimas civiles, desplazamientos y daños en el patrimonio cultural. Organizaciones internacionales y ONGs han documentado problemas humanitarios y la necesidad de programas de ayuda, registro de desaparecidos y protección del patrimonio. El futuro del territorio, la seguridad de sus habitantes y el acceso a lugares sagrados y bienes culturales siguen siendo asuntos clave en cualquier negociación de paz.

Resumen

En resumen, Nagorno-Karabaj (Artsakh) es una región montañosa del Cáucaso Sur con una fuerte importancia histórica y cultural para los armenios y con soberanía reclamada por Azerbaiyán. Tras décadas de disputa, guerras y acuerdos temporales, la situación sobre el terreno ha cambiado sensiblemente en los últimos años y continúa siendo un tema de atención internacional por sus implicaciones políticas, humanitarias y de seguridad.