Una plataforma de hielo es una gran masa de hielo que se extiende desde la tierra hacia el mar cuando un glaciar o una capa de hielo fluye hasta la costa. Puede estar parcialmente apoyada en el lecho marino o flotar sobre el agua; en cualquier caso actúa como una prolongación del sistema glaciar terrestre. Su apariencia varía desde planicies relativamente lisas hasta superficies fracturadas por grietas y zonas de hielo más joven.
Características principales
Las plataformas de hielo suelen ser muy espesas: con frecuencia su grosor supera los 100 metros y en algunos casos alcanza centenas de metros hacia el interior. Presentan capas estratificadas, zonas de hielo basal y áreas de fusión superficial en épocas cálidas. En los bordes se producen procesos de calving (desprendimiento de témpanos) y formación de barreras flotantes que identifican su frente marino.
Origen y evolución
Se forman cuando la acumulación de nieve en un glaciar o una capa de hielo impulsa el flujo de hielo hacia la costa. Al llegar al océano, parte del hielo comienza a flotar y se extiende lateralmente. Su evolución depende de la dinámica del glaciar de origen, las corrientes oceánicas y la temperatura del agua; estos factores provocan adelgazamiento basal, fracturación y eventualmente colapso parcial.
Importancia e impactos
Las plataformas de hielo tienen un papel estructural importante: ejercen efecto de contención sobre los glaciares que desembocan en ellas, retardando la descarga de hielo a la mar y, por tanto, la elevación del nivel del mar. Cuando una plataforma se rompe o retrocede rápidamente, puede acelerar el flujo glaciar y contribuir de forma indirecta a la subida del nivel del mar. Además, su interacción con aguas oceánicas cálidas influye en la pérdida de masa por fusión basal.
Tipos y ejemplos notables
- Plataformas flotantes grandes: las mayores se encuentran en la Antártida, como la plataforma de Ross y la de Filchner–Ronne; la Antártida alberga la mayoría del volumen total.
- Lenguas de hielo: extensiones más estrechas y alargadas que también flotan sobre el mar.
- Plataformas regionales frágiles: por ejemplo, la sección Larsen B sufrió una fragmentación y colapso acelerado a principios del siglo XXI, un caso emblemático de respuesta rápida al calentamiento.
El estudio de las plataformas de hielo es fundamental para entender la respuesta de las grandes masas de hielo al cambio climático. Se monitorean mediante satélites, estudios oceanográficos y modelización glaciar para prever cambios futuros y sus consecuencias en los niveles del mar y en los ecosistemas costeros.



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