Con el fin de la Unión Soviética, Rusia sufrió un gran cambio político, económico y militar. En primer lugar, la Unión Soviética se convirtió en la Federación Rusa. La gente considera ahora que la Federación es una continuación de la Unión Soviética. Sin embargo, la Rusia postsoviética carecía del poder militar y político de la antigua URSS. Ahora que el comunismo ha muerto, Rusia puede elegir un presidente. En junio de 1991, Boris Yeltsin fue elegido primer presidente de Rusia.
Transición inmediata (1991–1993)
Tras la disolución de la URSS a finales de 1991, la Federación Rusa heredó las estructuras estatales del antiguo imperio soviético pero no su influencia global. El nuevo Estado afrontó:
- Crisis económica: la transición de una economía planificada a una de mercado generó hiperinflación, caída de la producción industrial y pérdida de ingresos para buena parte de la población.
- Reformas y privatizaciones: programas de “terapia de choque” y vales de privatización intentaron crear propiedad privada, lo que dio lugar a la concentración de activos en manos de oligarcas y a desigualdades sociales.
- Vacío institucional: la necesidad de una nueva constitución y de marcos legales llevó a tensiones entre el poder ejecutivo y el parlamento.
El mandato de Yeltsin (1991–1999)
La presidencia de Yeltsin estuvo marcada por reformas económicas rápidas, inestabilidad política y conflictos armados. Entre los hechos más relevantes:
- Crisis constitucional de 1993: choque entre el presidente y la Duma que culminó en la disolución del parlamento y el asedio del edificio del Parlamento por fuerzas leales al presidente; posteriormente se aprobó una nueva constitución (1993) que reforzó el poder presidencial.
- Guerra de Chechenia (1994–1996): el conflicto en la república de Chechenia provocó grandes pérdidas humanas y puso de manifiesto las debilidades del ejército ruso.
- Colapso financiero de 1998: una severa crisis bancaria y de deuda pública provocó devaluación del rublo y empobrecimiento adicional de la población.
Ascenso de Vladimir Putin y consolidación del poder (1999–2012)
Vladimir Putin, exoficial de la KGB y funcionario del gobierno de San Petersburgo, fue nombrado primer ministro en 1999 y se convirtió en presidente interino a finales de ese año; ganó las elecciones presidenciales en 2000. Sus mandatos se caracterizaron por:
- Estabilidad y crecimiento económico: los primeros años de la década de 2000 coincidieron con la recuperación económica impulsada por los altos precios del petróleo y el gas, lo que permitió cierta mejora del nivel de vida y fortalecimiento de las finanzas públicas.
- Reducción del poder de los oligarcas: el Kremlin reasumió control sobre sectores estratégicos (energía, comunicación) y varios magnates que desafiaron al Estado vieron sus empresas intervenidas o reducidas.
- Centralización política: reformas que limitaron la autonomía regional, control creciente sobre medios de comunicación y sobre la sociedad civil.
- Primera guerra con Georgia (2008): conflicto breve pero significativo que deterioró aún más las relaciones con Occidente.
De la “segunda década” a la crisis geopolítica (2012–2019)
Tras volver a la presidencia en 2012, Putin profundizó la centralización política. A partir de 2014 la política exterior y la economía experimentaron cambios importantes:
- Anexión de Crimea (2014): la toma y anexión de la península de Crimea a Rusia tras un referéndum no reconocido por gran parte de la comunidad internacional provocó sanciones económicas occidentales y un serio deterioro de las relaciones con la UE y EE. UU.
- Intervención en el este de Ucrania: apoyo político y militar a fuerzas separatistas en las regiones de Donetsk y Lugansk, que derivó en un conflicto sostenido y en más sanciones.
- Operación en Siria (2015): despliegue militar ruso en apoyo al régimen de Bashar al-Ásad, que reforzó la proyección rusa en Oriente Próximo.
- Represión de la disidencia: endurecimiento de leyes sobre ONG, medios y protestas; detenciones y procesos contra líderes opositores y activistas.
2020: reformas constitucionales y continuidad del régimen
En 2020 se aprobaron enmiendas a la constitución que, entre otras cosas, permitieron reiniciar los conteos de mandatos presidenciales, abriendo la puerta a que Vladimir Putin pueda permanecer en el poder hasta 2036. Estas reformas consolidaron la estructura institucional que prioriza la estabilidad y el control central.
La guerra en Ucrania (2022) y sus consecuencias (hasta 2024)
En febrero de 2022 Rusia lanzó una invasión a gran escala de Ucrania, un acontecimiento que cambió drásticamente la posición internacional del país. Como resultado:
- Sanciones internacionales masivas: amplias sanciones financieras, comerciales y tecnológicas por parte de la UE, EE. UU., Reino Unido y otros países, afectando sectores clave como la energía, la banca y la defensa.
- Aislamiento diplomático: suspensión o reducción de relaciones en foros internacionales, salida de empresas y expatriación de capitales y personal extranjero.
- Impacto económico y social: reorientación de la economía hacia mercados alternativos, presiones inflacionarias y restricciones tecnológicas; movilizaciones y pérdidas humanas que han afectado a la sociedad rusa.
- Reconfiguración geopolítica: fortalecimiento de la cooperación con países no occidentales, como China, y búsqueda de nuevos acuerdos comerciales y financieros.
Sociedad, derechos humanos y oposición
Desde 1991 la sociedad rusa ha experimentado cambios profundos: urbanización, aparición de una clase media, y una población envejecida en algunas regiones. Al mismo tiempo, los observadores y organizaciones de derechos humanos han señalado:
- Restricciones a la libertad de prensa y concentración mediática.
- Limitaciones al trabajo de ONG y a la actividad política de la oposición.
- Procesos judiciales y encarcelamiento de figuras opositoras y periodistas críticos.
Movimientos cívicos y protestas han surgido en distintos momentos (por ejemplo, en 2011–2013, 2019–2021 y en relación con la guerra en Ucrania), aunque el espacio público para la protesta ha sido estrechado por medidas legales y represivas.
Economía y dependencia energética
La economía rusa sigue muy vinculada a la exportación de hidrocarburos (petróleo y gas). Esto proporciona importantes ingresos, pero también crea vulnerabilidades frente a fluctuaciones de precios y sanciones tecnológicas que limitan la modernización industrial. En respuesta, el Estado ha promovido:
- Promoción de sustitución de importaciones en sectores sensibles.
- Acercamiento económico a países de Asia, Oriente Medio y América Latina.
- Medidas de control sobre capitales y apoyo a empresas estatales estratégicas.
Relaciones internacionales
Después de 1991 Rusia pasó de ser el sucesor de una superpotencia global a un actor con recursos y capacidades importantes pero limitadas frente a la coalición occidental. En la década posterior a 2014 y, en particular, tras 2022, la política exterior se ha orientado a:
- Reafirmar influencia regional en la antigua esfera soviética.
- Buscar alianzas alternativas y fortalecer la cooperación con China, India, países del Medio Oriente y algunas naciones africanas y latinoamericanas.
- Utilizar la energía y la diplomacia económica como herramientas de influencia.
Panorama actual (hasta 2024) y retos futuros
Hasta 2024, la Federación Rusa se enfrenta a una combinación de retos internos y externos: mantener la estabilidad política interna, gestionar el impacto de sanciones internacionales, modernizar la economía sin acceso pleno a tecnologías occidentales, enfrentar desafíos demográficos y responder a demandas sociales crecientes. El futuro dependerá de decisiones en política económica y exterior, del curso del conflicto en Ucrania y de la capacidad de la sociedad rusa para adaptarse a un orden mundial más fragmentado.
En conjunto, la historia de Rusia desde 1991 es la de una transformación radical: del derrumbe del imperio soviético a la búsqueda de un nuevo papel internacional, marcada por periodos alternos de apertura y cierre, prosperidad y crisis, y por un papel central del Estado en definir la trayectoria política y económica del país.