Los gatos del Hermitage son un grupo de gatos que viven en el Museo del Hermitage en San Petersburgo, Rusia. El museo tiene una secretaría para los medios de comunicación sobre los gatos. Tres personas se ocupan de sus necesidades diarias.

Los gatos viven en el sótano del museo. En verano, también recorren la orilla del río y la plaza. Los gatos vigilan el museo desde hace más de 200 años, desde que los zares gobernaban Rusia. En épocas anteriores, recorrían libremente todas las galerías del museo.

En 2010, Maria Haltunen ("Khaltunin" en Rusia), que dirige el programa de gatos del museo, dijo que había 60 gatos en el recinto del museo. El personal del museo bromeó diciendo que oficialmente el museo solo debería tener 50 gatos.

En mayo de 2013, el recuento había aumentado a 74 gatos, de ambos sexos, dijo Haltunen. (Todos han sido "arreglados" para que no puedan tener gatitos). Hay cocinas para cocinar su comida ("todos tienen preferencias diferentes"), e incluso un pequeño hospital.

Las donaciones, los regalos de caridad y el patrocinio de una empresa de alimentos para gatos pagan el cuidado de los gatos.

Historia y origen

La presencia de felinos en el Hermitage se remonta a varias generaciones: se sabe que el museo mantiene gatos desde hace más de dos siglos como método natural de control de plagas. Estos animales han protegido colecciones, almacenes y documentos frente a ratas y ratones, contribuyendo indirectamente a la conservación del patrimonio artístico.

Durante distintos episodios históricos, incluidos conflictos y cambios políticos, los gatos han permanecido vinculados al museo. La tradición se consolidó hasta convertirse en una institución informal dentro del propio Hermitage: hoy se les cuida mediante un programa organizado que combina atención veterinaria y mantenimiento de su bienestar.

Funciones y comportamiento

La función principal de los gatos del Hermitage es el control biológico de roedores en los edificios y depósitos del museo. Gracias a su presencia se reduce el riesgo de daños en obras, enmarcaciones y material almacenado. Además, con el tiempo se han convertido en un símbolo y atractivo para visitantes y prensa.

Si bien antiguamente podían deambular libremente por las salas, actualmente su acceso a las salas públicas está más restringido por motivos de conservación y seguridad. La mayoría viven en espacios destinados a su cuidado, especialmente en sótanos y dependencias menos sensibles del museo; en verano algunos recorren áreas exteriores como la ribera o la plaza.

Cuidado, salud y gestión

El programa responsable de los gatos garantiza su esterilización (para evitar camadas no controladas), vacunación y atención veterinaria en el pequeño hospital del que dispone la institución. También existe una cocina específica para preparar la ración diaria: cada gato puede tener preferencias alimentarias distintas, por lo que el personal adapta las comidas.

Tres personas, junto con voluntarios ocasionales, cubren las labores diarias de alimentación, limpieza y control sanitario. El mantenimiento se financia con donaciones, apoyos caritativos y el patrocinio de empresas relacionadas con alimentos para gatos, lo que permite sufragar medicinas, comida, instalaciones y campañas de esterilización.

Relación con el público y la prensa

Los gatos son frecuentemente objeto de interés mediático y turístico; el museo mantiene una secretaría para los medios de comunicación que coordina apariciones, reportajes y la información pública sobre los animales. A los visitantes se les recuerda que no deben alimentar a los gatos por su cuenta ni interferir en su atención veterinaria; estas medidas buscan proteger tanto a las obras de arte como a los propios animales.

Curiosidades y datos prácticos

  • Número variable: la cifra de gatos ha fluctuado con los años (cifras citadas en distintos momentos abarcan desde unas decenas hasta alrededor de setenta u ochenta).
  • Vacunación y esterilización: todos los gatos del programa reciben atención veterinaria regular y están esterilizados para controlar la población.
  • Atracción cultural: además de su función práctica, los gatos han pasado a formar parte de la imagen del Hermitage y aparecen con frecuencia en libros, artículos y fotografías sobre el museo.

Cómo colaborar

Quienes quieran ayudar pueden informarse sobre canales oficiales del museo para realizar donaciones o participar en iniciativas de apoyo (colaboraciones, patrocinio de servicios veterinarios, etc.). Las aportaciones permiten mantener la alimentación, tratamientos y las instalaciones necesarias para el cuidado de estos animales emblemáticos.