Adriano: emperador romano (76–138) y artífice del Muro de Adriano
Adriano (76–138): emperador romano, creador del Muro de Adriano, constructor del Panteón y defensor de la cultura griega. Reformó y protegió el Imperio.
Adriano (Publius Aelius Hadrianus, 24 de enero de 76 - 10 de julio de 138) fue emperador romano desde 117 hasta 138. Es recordado como un gobernante que consolidó y estabilizó las fronteras del Imperio, promovió las artes y la cultura, y dejó una huella duradera en la arquitectura romana.
Orígenes y acceso al poder
Adriano nació en una familia hispanorromana, probablemente en Itálica (cerca de Sevilla). Provenía de una familia con conexiones aristocráticas: su predecesor, Trajano, era primo materno del padre de Adriano. Trajano nunca designó públicamente a un heredero en vida de forma clara, pero, según la esposa de Trajano, Pompeia Plotina, y diversas fuentes antiguas, Trajano nombró a Adriano emperador poco antes de su muerte. La influencia de Pompeia Plotina y del amigo íntimo de Trajano, Licinio Sura, favoreció la sucesión de Adriano.
Política, administración y viajes
Adriano se distinguió por su empeño en conocer de primera mano las provincias del Imperio: durante su reinado efectuó viajes casi continuos que lo llevaron por gran parte de las provincias, permaneciendo años fuera de Roma. Esta política le permitió inspeccionar guarniciones, escuchar quejas locales y aplicar reformas administrativas. Intentó racionalizar la administración imperial, apoyando el trabajo de destacados juristas y reforzando la profesionalización de la burocracia. Fue el tercer emperador de los llamados Cinco Buenos Emperadores, por la estabilidad y relativa prosperidad que caracterizaron ese periodo.
Política cultural y obras públicas
Adriano fue un declarado humanista y un profundo admirador de la cultura griega, que influyó en sus políticas y proyectos. Deseó que Atenas fuera un faro cultural del Imperio y financió la construcción y restauración de numerosos edificios y santuarios en la ciudad. En Roma promovió grandes obras públicas, entre las que destaca la reconstrucción del Panteón (la cúpula que hoy conocemos corresponde en buena parte a la obra de Adriano) y el Templo de Venus y Roma. Además mandó construir su famosa residencia, la Villa Adriana en Tivoli, un complejo monumental que combinaba palacios, jardines y edificios inspirados en modelos de todo el Imperio.
Militar, fronteras y política exterior
Aunque mostraba gran interés por la vida militar (frecuentemente vestía el traje de comandante, comía y dormía junto a las tropas, y endureció las prácticas de instrucción y disciplina), su política exterior fue sobre todo de consolidación. Adriano renunció a la política expansionista de Trajano: se retiró de las conquistas en Mesopotamia y Armenia, y abandonó la idea de mantener una presencia indefinida en territorios demasiado costosos de defender. En ese marco decidió fijar límites defensivos y reforzarlos, la decisión más conocida de las cuales fue la construcción del Muro de Adriano en Gran Bretaña alrededor del año 122, que marcaba el límite septentrional de la provincia británica.
La revuelta de Judea y consecuencias
Una de las crisis más graves de su reinado fue la sublevación de Bar Kokhba (132–136) en Judea, una rebelión indígena muy violenta que fue finalmente sofocada con gran coste humano y material. Tras la victoria, la región sufrió una reorganización administrativa y, según algunas fuentes antiguas, Adriano aplicó medidas destinadas a reducir la presencia judía y transformar el paisaje religioso y urbano de la antigua Judea, llegando a utilizar la denominación de Siria Palestina en referencias posteriores.
Relaciones personales y mecenazgo
Adriano cultivó vínculos culturales y personales intensos. Fue patrón de artistas, arquitectos y eruditos, y mantuvo una amplia correspondencia con intelectuales de su tiempo. Su relación con Antinoo, un joven griego que murió ahogado en el Nilo en 130, tuvo gran repercusión: Adriano lo deificó y promovió su culto en diversas ciudades del Imperio, lo que muestra tanto su lado afectivo como su inclinación por los cultos helenísticos.
Sucesión y muerte
Hacia el final de su vida Adriano afrontó la cuestión de la sucesión. En 136, enfermo, adoptó como heredero a Lucio Aelio (conocido como Lucius Aelius Caesar), pero aquél murió repentinamente en 138. Tras su fallecimiento, Adriano acordó la adopción de AntoninoPío con la condición de que éste, a su vez, adoptara a Marco Aurelio y al hijo de Aelio, Lucio Vero, como futuros sucesores. Antonino aceptó la condición. Adriano murió poco después, el 10 de julio de 138, en su villa cercana a Tibur; fue deificado por el Senado y sucedido por Antonino Pío.
Legado
- Arquitectura y urbanismo: obras como el Muro de Adriano, el Panteón (en su forma actual) y la Villa Adriana siguen siendo hitos de la arquitectura romana.
- Política de fronteras: su giro hacia la consolidación y defensa de límites frente a la expansión sentó precedentes en la política imperial.
- Cultura: su mecenazgo y su filhelenismo reforzaron la fusión cultural grecorromana en las artes y las letras.
- Administración: favoreció la profesionalización de administradores y juristas, y su sistema de adopciones ayudó a garantizar una sucesión relativamente pacífica durante varias décadas.
Adriano sigue siendo una figura compleja: un general preocupado por la disciplina y la seguridad, pero también un humanista y constructor que buscó dejar una huella cultural y material duradera en el Imperio romano.
Preguntas y respuestas
P: ¿Quién fue Adriano?
R: Adriano fue emperador romano de 117 a 138 años. Es muy conocido por haber construido el Muro de Adriano, que marcaba el límite norte del territorio romano en Britania. En Roma, construyó el Panteón, el Castillo de Sant'Angelo (originalmente la Tumba de Adriano) y el Templo de Venus y Roma. También fue un humanista y amante de la cultura griega en todos sus gustos, y uno de los llamados Cinco Buenos Emperadores.
P: ¿Dónde nació Adriano?
R: Adriano nació en el seno de una familia hispanorromana, probablemente en Itálica (cerca de Sevilla).
P: ¿Cómo le nombró emperador Trajano?
R: Según su esposa Pompeia Plotina, Trajano nombró emperador a Adriano inmediatamente antes de su muerte.
P: ¿Qué hizo durante su reinado?
R: Durante su reinado, Adriano viajó a casi todas las provincias del imperio. Intentó hacer de Atenas la capital cultural del imperio ordenando la construcción de muchos templos allí. También pasó mucho tiempo con el personal militar y ordenó que el entrenamiento y la instrucción militar fueran más rigurosos. A pesar de esta afición por el ejército, hubo poca actividad militar en todo el imperio mientras reinó.
P: ¿Quién era Antinoo?
R: Antinoo era un joven de origen común que Adriano conoció durante sus viajes y que se convirtió en su favorito y probable amante. En 130, cuando viajaba por Egipto en el Nilo, Antinoo se ahogó; como acto de dolor por esta pérdida, Adriano fundó una ciudad llamada Antinoöpolis y pidió que los griegos deificaran a Antinoo.
P: ¿Cómo eligió a un heredero?
R: A finales de su reinado, cuando había enfermado, Adriano adoptó a Lucio Aelio como heredero, pero murió repentinamente dos años más tarde; después de esto prometió a Antonino Pío que si Pío adoptaba a Marco Aurelio y al hijo de Aelio, Lucio Vero, como sucesores, entonces Pío sería adoptado él mismo como sucesor por él también - aunque esto nunca sucedió debido a su muerte poco después en una villa cerca de Tibur.
P: ¿Por qué otros logros se le conoce?
R: Aparte de construir estructuras como El Panteón o el Castillo de Sant'Angelo (originalmente conocido como "Tumba de Adriano"), algunos otros logros incluyen retirarse de las conquistas de Trajano en Mesopotamia y Armenia y considerar el abandono de Dacia; además de detener la revuelta de Bar Kokhba en Judea y renombrarla Siria Palestina
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