La crisis financiera de 2007-2008 fue una gran crisis financiera, la peor de su tipo desde la Gran Depresión de la década de 1930.
En septiembre de 2008, muchas grandes empresas financieras de Estados Unidos se hundieron, se fusionaron o pasaron a estar bajo tutela (se asigna a una persona la gestión de una empresa cuando ésta no puede gestionarse a sí misma). Los factores que condujeron a la crisis se publicaron en las revistas de negocios muchos meses antes de septiembre de 2008.
Definición y contexto
La crisis financiera de 2007–2008, a menudo llamada la "Gran Recesión", fue un colapso generalizado del sistema financiero internacional que se manifestó primero en el mercado hipotecario estadounidense y luego se propagó a bancos, fondos de inversión y mercados financieros de todo el mundo. Sus efectos incluyeron quiebras bancarias, rescates estatales, fuerte caída de la actividad económica y aumento del desempleo.
Causas principales
- Burbuja inmobiliaria y préstamos subprime: durante años se concedieron hipotecas de alto riesgo (subprime) a prestatarios con baja capacidad de pago. Muchas hipotecas tenían tasas variables que aumentaban con el tiempo, lo que incrementó la morosidad cuando subieron los pagos.
- Securitización y complejidad financiera: las hipotecas se agruparon y vendieron como valores (MBS, CDO), lo que dispersó el riesgo pero también ocultó su verdadera calidad. La complejidad de estos productos dificultó valorar correctamente su riesgo.
- Instrumentos derivados y seguro de crédito: los swaps de incumplimiento crediticio (CDS) permitieron apostar contra estos activos sin una adecuada regulación ni suficiente capital para cubrir pérdidas sistémicas.
- Alto apalancamiento y prácticas bancarias riesgosas: muchas instituciones financieras operaban con niveles elevados de deuda respecto a su capital, lo que las volvió vulnerables a pequeñas pérdidas en activos.
- Fallos regulatorios y supervisión insuficiente: agencias reguladoras, calificadoras de riesgo y gobiernos no identificaron o no actuaron a tiempo frente al crecimiento de riesgos en el sistema financiero y en el llamado "shadow banking" (actividad financiera fuera de la banca tradicional).
- Entorno de bajos tipos de interés: las tasas de interés reducidas durante varios años incentivaron el endeudamiento y la búsqueda de rendimientos más altos mediante activos más riesgosos.
Desarrollo y eventos clave
- En 2007 comenzaron a subir las ejecuciones hipotecarias en EE. UU. y los precios de la vivienda cayeron, lo que provocó pérdidas en fondos y bancos con exposición a hipotecas subprime.
- En marzo de 2008 se produjo la caída de Bear Stearns, que fue rescatada y vendida en condiciones excepcionales.
- El punto crítico llegó en septiembre de 2008 con la quiebra de Lehman Brothers (15 de septiembre), seguido del rescate de AIG y la intervención en varios bancos y entidades financieras. La confianza entre bancos se rompió y el mercado interbancario se congeló.
- Los gobiernos respondieron con paquetes de rescate (por ejemplo, el TARP en Estados Unidos), garantías, aumentos de la liquidez y medidas extraordinarias de los bancos centrales para estabilizar el sistema financiero.
Consecuencias económicas y sociales
- Recesión mundial: la crisis provocó una fuerte contracción del PIB en muchas economías, caída del comercio internacional y reducción de la inversión.
- Desempleo y pérdida de vivienda: aumentaron las tasas de desempleo y las ejecuciones hipotecarias, con efectos duraderos sobre hogares y comunidades.
- Pérdidas financieras masivas: bancos, fondos y aseguradoras registraron pérdidas por cientos de miles de millones a billones de dólares, obligando a rescates y nacionalizaciones parciales en algunos casos.
- Impacto fiscal: los gastos en rescates y la caída de la actividad económica incrementaron déficits y deuda pública en varios países, lo que llevó a ajustes fiscales posteriores.
- Consecuencias políticas y sociales: la crisis alimentó pérdida de confianza en instituciones financieras y políticas, protestas y cambios en políticas públicas en numerosos países.
- Efectos globales: la interconexión financiera extendió la crisis a Europa, Asia y otras regiones; en algunos casos, la turbulencia contribuyó a crisis de deuda soberana posteriores (por ejemplo, en la Eurozona).
Medidas tomadas y reformas
- Política monetaria y rescates: los bancos centrales redujeron tipos de interés a niveles históricamente bajos e implementaron programas de liquidez y compra de activos (quantitative easing) para reactivar el crédito.
- Rescates fiscales: se habilitaron fondos para recapitalizar bancos y sostener el sistema financiero (por ejemplo, el TARP en EE. UU.).
- Reformas regulatorias: se impulsaron nuevas normas para reforzar la supervisión financiera y la estabilidad sistémica, como la ley Dodd–Frank en Estados Unidos, medidas para aumentar requisitos de capital bancario (Basel III) y creación de organismos de supervisión macroprudencial.
- Mayor supervisión de productos complejos: se incrementó el control sobre derivados, mercados de compensación y transparencia en la comercialización de productos financieros complejos.
Lecciones aprendidas
- La importancia de la supervisión efectiva y coordinada del sistema financiero, incluida la actividad fuera de la banca tradicional.
- Riesgos asociados al exceso de apalancamiento y a la complejidad opaca de productos financieros.
- Necesidad de mecanismos capaces de gestionar fallos sistémicos sin generar costes excesivos a la sociedad, combinando regulación prudencial con herramientas de resolución ordenada.
- La crisis mostró que las políticas macroeconómicas y la regulación financiera están estrechamente ligadas al bienestar real de hogares y empresas.
Aunque la economía mundial se recuperó con el tiempo, la crisis de 2007–2008 dejó efectos duraderos en el empleo, la distribución de la riqueza y la regulación financiera, y sigue siendo un referente para diseñar políticas que reduzcan la probabilidad y el impacto de futuras crisis.