El farthing era una moneda del Reino de Inglaterra. Valía un cuarto de penique, o ⁄1960 de libra esterlina, dentro del antiguo sistema no decimal (1 libra = 240 peniques). En términos prácticos, durante siglos fue una de las monedas de más bajo valor destinadas al uso cotidiano, para pequeñas compras y pagos menores. La palabra 'farthing' deriva del anglosajón feorthing, que significa un cuarto de libra o una cuarta parte. La palabra anglosajona derivó probablemente del nórdico antiguo fjorthungr, que significa "cuarto".
Origen y primeras emisiones
Las primeras piezas identificables como farthings se acuñaron en Inglaterra en plata en el siglo XIII, como monedas martilladas de pequeño tamaño para facilitar pagos menores. Estos primeros farthings eran extremadamente pequeños (aproximadamente 10 milímetros de diámetro) y muy ligeros (algo más de 0,4 gramos), por lo que hoy son piezas escasas y muy apreciadas por los coleccionistas.
Materiales y evolución
Con el paso del tiempo el farthing cambió de metal y de estilo según las necesidades económicas y la disponibilidad de metales:
- Inicialmente fueron de plata (siglos XIII–XIV).
- Los primeros farthings de cobre se emitieron durante el reinado de Jacobo I (principios del siglo XVII), cuando la acuñación en metales menos caros se hizo más habitual.
- A finales del siglo XVII también se acuñaron farthings en estaño y aparecieron numerosas emisiones provinciales y tokens durante períodos de escasez.
Tras la unión política y monetaria, las farthings continuaron circulando: se utilizaron como moneda del Reino de Inglaterra hasta que este se fusionó con el nuevo Reino de Gran Bretaña en 1707; posteriormente siguieron acuñándose bajo el Reino de Gran Bretaña y luego el Reino Unido hasta bien entrado el siglo XX.
Diseño y variantes
Los diseños variaron mucho según la época y el monarca. En general:
- El anverso mostraba el busto o la imagen del monarca reinante (o cruces y leyendas en época medieval).
- El reverso adoptó motivos como cruces, escudos o, en el siglo XX, motivos más ornamentales. En las emisiones modernas el reverso llegó a representar un ave pequeña, característica de las últimas series.
- El tamaño y el peso cambiaron: los farthings medievales eran diminutos, mientras que los emitidos en cobre en épocas modernas eran más grandes y fácilmente manejables.
Uso cotidiano y pérdida de valor
Durante siglos el farthing cubrió necesidades de cambio muy pequeñas (compras de alimentos muy baratos, propinas, periódicos, dulces infantiles, etc.). Sin embargo, con la inflación y el aumento general de los precios su poder adquisitivo se redujo tanto en el siglo XX que dejó de ser práctico para el comercio corriente.
Últimas acuñaciones y retirada
En 1953 se efectuó la última acuñación significativa con motivo del reinado de la reina Isabel II; la decisión respondió en parte a cuestiones de política monetaria y demandas puntuales. Según anécdotas contemporáneas, la emisión fue motivada por quejas de consumidores ante prácticas comerciales abusivas cuando intentaban usar la moneda para pagos. Finalmente, el farthing dejó de ser moneda de curso legal el 1 de enero de 1961, al considerarse su uso inviable por su bajo valor.
Estado actual y coleccionismo
Hoy las farthings son piezas de interés histórico y coleccionable. Las más buscadas son las emisiones medievales en plata y las variantes raras de cobre o estaño del siglo XVII. El valor para coleccionistas depende de la fecha, el monarca, el material y el estado de conservación. Además de las emisiones oficiales, existen numerosos tokens y piezas locales que amplían el campo de estudio y colección de estas pequeñas monedas.
En resumen, el farthing es un testigo numismático de la historia monetaria británica: desde su origen anglosajón y las primeras acuñaciones en plata hasta las emisiones de cobre y estaño y su retirada en el siglo XX, refleja cambios económicos, técnicos y sociales a lo largo de casi ocho siglos.

