La extinción interestelar se refiere al debilitamiento y la alteración de la radiación electromagnética procedente de una fuente distante cuando atraviesa polvo y gas interpuestos. El efecto combina absorción y dispersión: los fotones se eliminan de la línea de visión directa o se desvían, de modo que los objetos parecen más débiles y, a menudo, más rojos de lo que serían en el espacio vacío. Cuando esto ocurre dentro de nuestra propia galaxia, se suele llamar extinción galáctica y es especialmente importante para los estudios dentro de la Vía Láctea.

Causas físicas y dependencia de la longitud de onda

La extinción la producen pequeñas partículas sólidas (polvo interestelar) y, en menor medida, el gas. El tamaño de los granos, su composición y su geometría determinan con qué fuerza se ven afectadas las distintas longitudes de onda: las longitudes cortas (ultravioleta y luz azul) se dispersan y absorben con mayor eficiencia que la luz roja o infrarroja. Esa eliminación selectiva de la luz azul se conoce como enrojecimiento.

Cuantificación de la extinción

Los observadores miden la extinción en magnitudes. La extinción a la longitud de onda λ, A(λ), se relaciona con la profundidad óptica τ(λ) de forma aproximada como A(λ) = 1,086 τ(λ). El exceso de color, E(B−V) = A_B − A_V, mide el enrojecimiento entre dos bandas; la razón R_V = A_V/E(B−V) caracteriza la forma de la curva (el valor típico de la Vía Láctea es ≈ 3,1, aunque varía).

Medición y corrección

  • Los recuentos estelares y los diagramas color-magnitud revelan estrellas faltantes o enrojecidas detrás de las nubes.
  • Los indicadores espectroscópicos comparan los espectros observados con plantillas intrínsecas para inferir el enrojecimiento.
  • Los sondeos infrarrojos y los mapas de emisión térmica del polvo trazan la densidad de columna donde la extinción óptica es alta.

Corregir la extinción es esencial para obtener distancias, luminosidades y colores precisos de los objetos astronómicos. Los mapas y las leyes de extinción se usan ampliamente, pero las variaciones locales y las distintas galaxias (por ejemplo, las Nubes de Magallanes Grande y Pequeña) muestran curvas de extinción diferentes, incluida la intensidad del bulto de 2175 Å.

Historia y distinciones

La necesidad de tener en cuenta el oscurecimiento interestelar se estableció a principios del siglo XX, cuando los recuentos estelares y los estudios de cúmulos mostraron un debilitamiento sistemático con la distancia. La extinción interestelar es distinta de la extinción atmosférica (causada por el aire de la Tierra) y de la absorción intergaláctica por el medio intergaláctico difuso. Comprender la extinción sigue siendo central para la astronomía observacional y la cosmología.

Para ampliar sobre conceptos básicos y mediciones específicas, véanse tratamientos generales de objetos astronómicos y el papel del polvo cósmico en la configuración de la luz observada.