Amaterasu (japonés: 天照), Amaterasu-ōmikami (japonés: 天照大神 o 天照大御神) o Ōhirume-no-muchi-no-kami (japonés: 大日孁貴神), es una diosa de la mitología japonesa. Es la diosa del Sol y la más sagrada de todas las deidades sintoístas. Su nombre, Amaterasu, significa "la que ilumina el cielo". Su santuario se encuentra en Ise.
Origen y nacimiento
Según las crónicas más antiguas de Japón, como el Kojiki y el Nihon Shoki, Amaterasu nació cuando el dios creador Izanagi se purificó tras regresar del inframundo. Durante ese ritual, Amaterasu surgió del ojo izquierdo de Izanagi, simbolizando la luz y el orden celeste, mientras que otras deidades nacieron de sus otros miembros. Esta genealogía la sitúa entre las deidades principales del panteón sintoísta.
Mito de la cueva y el restablecimiento de la luz
Uno de los mitos más conocidos relata el conflicto con su hermano Susanoo, dios de las tempestades. Tras sus actos violentos y desquiciados, Amaterasu se encerró en la cueva Ama-no-Iwato, provocando que el mundo quedara sumido en la oscuridad. Para sacarla, los otros dioses organizaron un ritual y una representación: la diosa Ame-no-Uzume realizó una danza cómica que produjo risas entre los dioses. Al asomarse para entender el jolgorio, a Amaterasu le mostraron un espejo brillante (el futuro Yata no Kagami) y una trampa que la hizo salir, recuperándose así la luz del mundo.
Regalia imperial y descendencia
Amaterasu está vinculada directamente a la legitimidad de la casa imperial japonesa. En los relatos mitológicos, envía a su nieto Ninigi-no-Mikoto a gobernar la tierra con tres objetos sagrados que simbolizan el poder y la autoridad:
- Yata no Kagami (el espejo)
- Kusanagi no Tsurugi (la espada)
- Yasakani no Magatama (la joya o collar)
Estos tres objetos forman las Tres Regalias Imperiales y, según la tradición, fueron heredados por los emperadores, empezando por el mítico Emperador Jimmu, considerado descendiente directo de Amaterasu.
Culto, santuarios y prácticas
El principal lugar de culto de Amaterasu es el Ise Jingū (el Gran Santuario de Ise), compuesto por el Naikū (santuario interior) dedicado a Amaterasu y el Gekū (santuario exterior) dedicado a otras deidades. En el Naikū se custodia simbólicamente el espejo sagrado. Cada veinte años, el santuario es reconstruido en un rito llamado Shikinen Sengū, que renueva la estructura y los artefactos para mantener viva la tradición y la transmisión de técnicas artesanales.
El culto a Amaterasu ha variado con el tiempo: del sincretismo con el budismo (donde a veces se la identificó con figuras budistas como Dainichi Nyorai) al fortalecimiento de su rol simbólico durante la era Meiji, cuando el sintoísmo y la figura del emperador fueron promovidos como pilares de la identidad nacional.
Representación e influencia cultural
Amaterasu suele asociarse con el astro solar, la pureza y el orden social. En el arte, la literatura y el teatro tradicionales aparece en relatos, kagura (danza ritual) y pinturas. Su mito de la cueva inspira aún hoy manifestaciones culturales y festividades en diversos santuarios.
Festividades y relevancia moderna
Numerosos santuarios celebran festivales (matsuri) en honor a Amaterasu, especialmente en Ise, donde millones de peregrinos visitan el santuario a lo largo del año. Aunque las prácticas concretas varían, estas celebraciones suelen incluir ofrendas, procesiones y rituales de purificación. En la actualidad, Amaterasu sigue siendo un símbolo importante en la cultura japonesa —tanto religiosa como históricamente— y su mito continúa influyendo en la identidad y el patrimonio del país.