El Niño-Oscilación del Sur (ENSO, por sus siglas en inglés) es un término que designa un acontecimiento natural que tiene lugar en el Océano Pacífico. También se le llama El Niño y La Niña. En español significan "niño" y "niña".
Qué es El Niño y qué es La Niña
El Niño se produce cuando la temperatura del agua del mar aumenta en las aguas superficiales del Océano Pacífico tropical. Cada dos a cinco años el Océano Pacífico tiene este evento. Una corriente débil y cálida comienza alrededor de la Navidad a lo largo de la costa de Ecuador y Perú. Dura desde unas pocas semanas hasta un mes o más. Cada tres a siete años, un evento de El Niño puede durar muchos meses. Esto puede cambiar el clima y tener efectos importantes en todo el mundo. Australia y el sudeste asiático pueden tener sequía pero los desiertos de Perú tienen lluvias muy intensas. El este de África puede tener ambas cosas. En un evento de La Niña los patrones climáticos se invierten.
Cómo funciona (mecanismos básicos)
El ENSO es el resultado de la interacción entre la atmósfera y el océano en el Pacífico tropical. Bajo condiciones normales, los vientos alisios soplan de este a oeste, empujando aguas cálidas hacia el Pacífico occidental y favoreciendo el afloramiento de aguas frías frente a las costas de Sudamérica. Durante El Niño, estos vientos se debilitan o cambian de dirección; la capa superior de agua cálida se desplaza hacia el este, se eleva la termoclina (la capa que separa aguas cálidas superficiales de aguas frías profundas) y disminuye el afloramiento, afectando a la vida marina y a los patrones de lluvia. En La Niña ocurre lo contrario: los vientos alisios se refuerzan, la termoclina baja y hay mayor afloramiento de aguas frías.
Descubrimiento e índices
La Oscilación del Sur fue descubierta por Sir Gilbert Walker en 1923. Se trata de un "vaivén" de la presión atmosférica entre los océanos Pacífico e Índico. Existe una relación inversa entre la presión atmosférica medida en dos lugares: Darwin (Australia), en el océano Índico, y la isla de Tahití, en el Pacífico Sur. El Índice de Oscilación del Sur (SOI) es la diferencia de presión a nivel del mar medida en Tahití y Darwin. El Índice de la Lengua Fría (CT) mide cuánto varía la temperatura media de la superficie del mar en el Pacífico central y oriental, cerca del ecuador, con respecto al ciclo anual. Las dos mediciones están anticorrelacionadas, de modo que un SOI negativo suele ir acompañado de un viento oceánico cálido inusual conocido como El Niño.
Además del SOI y del CT, los centros meteorológicos usan índices como el ONI (Oceanic Niño Index), que se basa en anomalías de temperatura en la región Niño 3.4 (Pacífico central-este). Estos índices permiten clasificar la intensidad de los eventos y ayudan en la predicción.
Frecuencia y duración
A principios de la década de 1980 estaba claro que El Niño y la Oscilación del Sur estaban relacionados, y el acrónimo ENSO se utiliza para describir este evento a gran escala. Los episodios de ENSO se presentan típicamente cada 2–7 años; su duración puede variar desde varios meses hasta más de un año. Los eventos fuertes, como los de 1982–83, 1997–98 o 2015–16, generan impactos globales mucho más pronunciados.
Impactos climáticos y ecológicos
El ENSO altera patrones atmosféricos globales —las llamadas teleconexiones— con consecuencias en temperatura, lluvia y fenómenos extremos:
- Regiones tropicales y subtropicales: cambios marcados en las precipitaciones; sequías en Australia y el sudeste asiático durante El Niño, e inundaciones en La Niña.
- Costa de Sudamérica: El Niño produce intensas lluvias y crecidas en Ecuador y Perú, y afecta la pesca por reducción del afloramiento de nutrientes.
- África oriental: temporadas de lluvia más húmedas en algunos episodios y sequías en otros, dependiendo de la fase y fuerza del ENSO (ver variabilidad).
- Impacto en huracanes: El Niño tiende a suprimir la actividad de huracanes en el Atlántico (mayor cizalladura del viento) y puede aumentar la actividad en el Pacífico oriental. La Niña suele favorecer más huracanes en el Atlántico.
- Efectos biológicos: mortandad de peces, blanqueamiento de corales por el calentamiento, y mayor probabilidad de incendios forestales en regiones secas (p. ej. Indonesia durante El Niño).
- Salud y economía: brotes de enfermedades, pérdidas agrícolas, daños a infraestructura y efectos económicos significativos en sectores como la agricultura, la pesca y los seguros.
Ejemplos históricos y costos
Las inundaciones de Queenslandde 2010-2011 fueron causadas por un evento de La Niña que trajo lluvias muy fuertes a la costa este de Australia. Otras grandes inundaciones en Australia también se produjeron durante La Niña: 1916, 1917, 1950, 1954-1956 y 1973-1975. El coste de las inundaciones de Queensland de 2010-2011 se ha calculado en 30.000 millones de dólares australianos. Otros eventos notables incluyen los fuertes El Niño de 1982–83 y 1997–98, que provocaron pérdidas agrícolas, inundaciones, sequías y alteraciones en el comercio y la industria pesquera a nivel mundial.
Predicción y preparación
Las capacidades de observación (boyas, satélites, modelos numéricos) han mejorado la predicción del ENSO con varios meses de antelación. Las advertencias tempranas permiten a gobiernos y sectores productivos prepararse: gestionar reservas de agua, planificar cultivos, proteger la costa y coordinar respuestas humanitarias.
ENSO y cambio climático
La relación entre ENSO y el cambio climático es objeto de investigación activa. No hay consenso claro sobre si la frecuencia o intensidad de El Niño y La Niña aumentarán con el calentamiento global, aunque algunos modelos sugieren mayor probabilidad de eventos extremos. Lo que sí está claro es que un clima más cálido puede amplificar los impactos asociados (por ejemplo, mayor intensidad de lluvias o calor extremo).
Conclusión
El ENSO —a través de El Niño y La Niña— es la principal fuente de variabilidad climática interanual del planeta y tiene efectos globales que abarcan desde la pesca local hasta la economía mundial. Entender sus mecanismos, seguir sus índices (vaivén atmosférico, mediciones a nivel del mar, ONI, CT, SOI) y mejorar la predicción sigue siendo prioritario para reducir riesgos y aumentar la resiliencia frente a sus impactos.

