Panorama general

El manto es la capa rocosa y espesa situada entre la corteza terrestre y el núcleo central. Se extiende aproximadamente 2.900 km desde la base de la corteza hasta la parte superior del núcleo y constituye la mayor fracción del volumen de la Tierra. El manto está compuesto principalmente por minerales de silicato ricos en magnesio y hierro y se sitúa encima del núcleo rico en hierro, al tiempo que contiene gran parte de la masa sólida del planeta y permite buena parte de su transferencia interna de calor. Véase el contexto general sobre las proporciones de la Tierra en el volumen de la Tierra.

Estructura y subdivisiones

El manto suele dividirse en varias regiones según los cambios en la velocidad sísmica y el comportamiento mecánico. Cerca de la superficie, el manto litosférico rígido forma parte de las placas tectónicas. Debajo de él, la astenosfera es mecánicamente más débil y puede fluir lentamente. Otras subdivisiones incluyen el manto superior, una zona de transición con cambios minerales relacionados con la profundidad y el manto inferior, que se extiende hasta el límite entre el núcleo y el manto.

Composición y propiedades físicas

Las rocas típicas del manto tienen composición peridotítica, es decir, silicatos de magnesio y hierro como la olivina y el piroxeno. La temperatura y la presión aumentan con la profundidad, lo que hace que la roca sólida se deforme de manera plástica a lo largo del tiempo geológico. Aunque en gran parte es sólido, algunas partes del manto pueden fundirse parcialmente bajo baja presión o cuando se introduce material rico en volátiles, produciendo magmas que alimentan los volcanes.

Papel en la tectónica de placas y el vulcanismo

La convección impulsada por el calor dentro del manto es el principal motor de la tectónica de placas. El material del manto que asciende puede generar dorsales oceánicas y actividad volcánica, mientras que las losas que descienden en las zonas de subducción reciclan material de la corteza hacia el manto. Se cree que las plumas del manto producen puntos calientes y grandes provincias volcánicas cuando material caliente y menos denso asciende desde regiones profundas.

Cómo sabemos lo que ocurre en el manto

El manto no puede muestrearse directamente, salvo por xenolitos raros que son arrastrados a la superficie en erupciones volcánicas y por unos pocos intentos de perforación profunda. La mayor parte del conocimiento procede de la sismología, los experimentos de laboratorio y la física mineral a alta presión, que interpretan cómo cambian las ondas sísmicas con la profundidad y revelan densidad, transiciones de fase y propiedades de flujo. La sismología de comienzos del siglo XX estableció la existencia de capas distintas debajo de la corteza.

Datos notables

  • El manto representa la mayor parte del volumen y de la masa de la Tierra en comparación con la corteza y el núcleo.
  • Almacena gran parte del calor interno de la Tierra, que impulsa la actividad geológica.
  • Las variaciones de composición y temperatura en el manto influyen en la geología superficial, los terremotos y el clima a largo plazo mediante emisiones volcánicas.