Las elecciones al liderazgo del Partido Laborista de 2020 se celebraron entre el 21 de febrero y el 4 de abril de 2020 para elegir un líder que sustituyera a Jeremy Corbyn. El 13 de diciembre de 2019, Corbyn anunció que no lideraría el Partido Laborista en las próximas elecciones generales, tras los malos resultados del partido en las elecciones de diciembre de 2019.
Contexto
La convocatoria se produjo tras la derrota electoral de diciembre de 2019, que dejó al Partido Laborista con un número significativamente reducido de escaños en el Parlamento. El proceso de elección del liderazgo tuvo lugar en un momento en que el partido buscaba redefinir su estrategia, reconstruir la organización y recuperar electores en regiones que había perdido.
Proceso y requisitos
Los candidatos debían reunir el apoyo de un porcentaje mínimo de diputados del Grupo Parlamentario Laborista para acceder a la votación final. Además, la elección se decidió mediante un sistema de votación por orden de preferencia (votación alternativa), en el que el electorado estuvo compuesto por tres secciones: miembros del partido, afiliados a sindicatos y simpatizantes registrados, con un peso equivalente en el resultado final. El proceso incluyó fases de presentación de candidaturas, obtención de avales y campaña entre los votantes registrados.
Candidatos principales
Tras la fase de nominaciones, los tres candidatos que llegaron a la votación final fueron:
- Keir Starmer — Ex ministro de Justicia y ex director de la Fiscalía de la Corona; se presentó como candidato de unidad, con propuestas para reposicionar al partido hacia una oferta preferentemente pragmática y orientada a recuperar escaños perdidos.
- Rebecca Long-Bailey — Diputada cercana al ala izquierda del partido y continuadora en parte del programa de la dirección anterior, con énfasis en políticas públicas y reformas estructurales.
- Lisa Nandy — Diputada centrada en la reconstrucción de la conexión con las comunidades y los electores de las zonas más afectadas por el cambio económico; defendió una estrategia orientada a recuperar los "votos de la periferia".
Resultados
La victoria correspondió a Keir Starmer, que obtuvo el 56,2% de los votos en la primera vuelta, por lo que fue proclamado líder del Partido Laborista el 4 de abril de 2020. Los otros resultados en la votación final fueron aproximadamente 27,6% para Rebecca Long-Bailey y 16,2% para Lisa Nandy.
Consecuencias
Con su elección, Keir Starmer se convirtió en el nuevo líder de la oposición en el Parlamento británico. Su liderazgo marcó el inicio de una etapa orientada a reconstruir la cohesión interna del partido, reformular la oferta política tras la salida del Gobierno del Reino Unido de la Unión Europea y preparar al Partido Laborista para futuras contiendas electorales. En paralelo, ese mismo proceso incluyó la elección de la dirección adjunta (deputy leadership), que también se decidió en la misma convocatoria de 2020.





