El Papa Pablo I (en latín: Paulus Primus; 700 - 28 de junio de 767) fue un sacerdote italiano de la Iglesia Católica Romana y el 94º Papa desde el 29 de mayo de 757 hasta el 28 de junio de 767.

 

Contexto y elección

Pablo I sucedió a su hermano, el papa Esteban II, continuando las políticas iniciadas por éste. Su elección en 757 tuvo lugar en un momento decisivo para la Iglesia Católica Romana: la autoridad papal buscaba consolidar su independencia política frente a los lombardos y reducir la dependencia de Constantinopla, apoyándose cada vez más en la dinastía franca.

Pontificado y políticas

  • Relaciones con los francos: Pablo I fortaleció la alianza con los reyes francos, en particular con Pipino el Breve, cuya «Donación» había garantizado territorios a la sede romana. Durante su pontificado mantuvo y defendió estos derechos territoriales y políticos frente a las presiones lombardas.
  • Conflicto con los lombardos: el papa tuvo que enfrentarse a las ambiciones de los reyes lombardos —en especial a las acciones de Desiderio— que querían ampliar su control en la península itálica. Pablo buscó apoyo diplomático y, cuando fue posible, auxilio militar de los francos para contener estas amenazas.
  • Administración eclesiástica: promovió la disciplina clerical, la protección de bienes eclesiásticos y la defensa de los derechos de la Iglesia frente a señores seculares. Se preocupó por la correcta designación de obispos y por mantener la unidad litúrgica y organizativa dentro de su jurisdicción.

Obras y actividad pastoral

Pablo I dedicó esfuerzos a la restauración y conservación de iglesias y basílicas de Roma, apoyó a monasterios y a obras de caridad destinadas a los pobres y enfermos. También impulsó la recepción de legados y la diplomacia papal con potencias europeas para afianzar la posición política y espiritual de la sede de Roma.

Muerte y legado

Pablo I falleció el 28 de junio de 767. Su pontificado se recuerda por la continuidad y defensa de las adquisiciones territoriales y políticas logradas por sus inmediatos predecesores, así como por el refuerzo de la alianza entre la Santa Sede y los francos, que marcaría de manera decisiva el destino político de la Iglesia en la Alta Edad Media. Tras su muerte hubo un breve periodo de vacancia y tensiones en la elección papal; finalmente fue sucedido por Esteban (conocido como Esteban III en la numeración tradicional), que continuó lidiando con las mismas dificultades italianas y con la influencia franca en los asuntos de la Curia.