El elefante africano es el nombre común de las dos especies de elefante del género Loxodonta, uno de los dos géneros vivos de la familia Elephantidae. Son los mamíferos terrestres más grandes del mundo y destacan por su inteligencia, su memoria y su compleja organización social.
Características
Las hembras suelen vivir en grupos familiares o manadas dirigidas por una matriarca, mientras que los machos adultos tienden a llevar una vida solitaria y solo se reúnen con otros individuos en ciertos periodos, como el apareamiento o la búsqueda de agua y alimento. Su trompa, sus grandes orejas y sus colmillos les permiten alimentarse, comunicarse, defenderse y regular la temperatura corporal.
Los machos del elefante africano de los matorrales pueden llegar a medir 3,64 metros (12 pies) en el hombro y pesar 5455 kg (12.000 libras). Es el mayor elefante vivo. Las hembras pueden llegar a medir 3 metros (10 pies) y pesar de 3636 kg a 4545 kg (8.000 a 10.000 libras). En general, esta especie tiene orejas más grandes que las de los elefantes asiáticos, lo que ayuda a disipar el calor en ambientes cálidos.
Hábitat y distribución
Sólo se han encontrado fósiles de Loxodonta en África, donde se desarrollaron en el Plioceno medio. En la actualidad habitan sobre todo zonas del África subsahariana, desde sabanas y bosques abiertos hasta humedales, matorrales y, en el caso del elefante de bosque, selvas densas. Su presencia depende de la disponibilidad de agua, alimento y corredores de desplazamiento.
Son animales herbívoros y pueden recorrer grandes distancias en busca de hojas, cortezas, raíces, frutos y pastos. Por ello influyen en la vegetación, abren caminos para otras especies y dispersan semillas, contribuyendo al equilibrio ecológico de su entorno.
Actualmente, las poblaciones de elefantes africanos afrontan amenazas como la pérdida de hábitat, los conflictos con seres humanos y la caza furtiva por el marfil. Su conservación resulta esencial para proteger tanto a la especie como a los ecosistemas en los que vive.

