Lee Myung-bak (pronunciado /ˌliː ˌmjɜŋˈbak/) Hangul: 이명박; nacido el 19 de diciembre de 1941) fue presidente de Corea del Sur entre 2008 y 2013. Antes de entrar en política ocupó cargos empresariales de alto rango, entre ellos director general de Hyundai Engineering and Construction. En 2002 anunció su candidatura a la alcaldía de Seúl y ganó las elecciones, impulsando una imagen de gestión eficiente y obras urbanas. Fue elegido Presidente de Corea del Sur el 19 de diciembre de 2007 —coincidiendo con su cumpleaños y con su 37º aniversario de boda con Kim Yoon-ok— y asumió el cargo en febrero de 2008. Terminó su mandato en febrero de 2013. Lee tiene tres hijas y un hijo.
Primeros años y formación
Lee Myung-bak nació el 19 de diciembre de 1941 en Japón, donde su familia se encontraba durante la ocupación japonesa. Tras el final de la Segunda Guerra Mundial en 1945, la familia regresó a Pohang, en la provincia de Gyeongsangbuk-do, en lo que hoy es Corea del Sur. Cursó estudios en institutos locales y se formó en el ámbito comercial; posteriormente se graduó en la Universidad de Corea (especializado en comercio/administración), una trayectoria que lo conectó con el mundo empresarial antes de dar el salto a la política.
Carrera empresarial y política
Tras trabajar en el sector privado, Lee llegó a ocupar la dirección de Hyundai Engineering and Construction, una de las mayores constructoras del país, lo que consolidó su fama como gestor pragmático y pro-crecimiento. Esa experiencia empresarial fue uno de los pilares de su discurso político, que privilegió el desarrollo económico, la mejora de infraestructuras y la relación cercana con el sector privado.
Alcaldía de Seúl (2002–2006)
Como alcalde de Seúl, Lee se presentó como el gestor que daría a la ciudad "un cambio de imagen completo". Entre sus iniciativas más conocidas estuvo la recuperación y revitalización de espacios urbanos —uno de los proyectos emblemáticos de su etapa municipal fue la restauración del río Cheonggyecheon, que transformó una autopista elevada en un corredor ecológico—, además de medidas para mejorar el transporte y atraer inversión. Su gestión en Seúl le dio perfil nacional y le permitió proyectarse como candidato presidencial.
Presidencia (2008–2013): prioridades y políticas
Como presidente impulsó una agenda económica orientada al crecimiento —a menudo llamada informalmente “MBnomics”— basada en la desregulación parcial, el apoyo a las grandes empresas (chaebols) y grandes proyectos de infraestructura. Entre las iniciativas más destacadas estuvieron:
- El proyecto de las “Cuatro Grandes Riberas”: una ambiciosa obra hidráulica e infraestructura que buscaba control de inundaciones, generación de agua y creación de espacios recreativos, pero que generó amplias críticas por su impacto ambiental y coste.
- Impulso al comercio exterior: su administración promovió la firma y ratificación de acuerdos comerciales, incluyendo la consolidación del Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos (KORUS FTA), considerado clave para la economía surcoreana.
- Medidas pro-empresariales y políticas de estímulo para reactivar el crecimiento tras la crisis financiera global de 2008.
Relación con Corea del Norte y el incidente del Cheonan
La relación intercoreana durante su mandato osciló entre intentos de diálogo y medidas duras. El 26 de marzo de 2010 se hundió el buque de guerra surcoreano Cheonan, en un suceso que resultó en la muerte de 46 marinos. Una investigación internacional concluyó que el hundimiento fue causado por un torpedo lanzado desde un submarino norcoreano; Corea del Norte negó cualquier implicación. Frente a este hecho, Lee aplicó sanciones y restricciones al comercio intercoreano, solicitó apoyo internacional y elevó el perfil del caso en foros como las Naciones Unidas. Su administración también respondió políticamente a otros incidentes, como la escalada de tensiones en 2010 (por ejemplo, el bombardeo de la isla de Yeonpyeong), adoptando una postura más firme frente al Norte.
Controversias, protestas y críticas a su estilo de gobierno
La presidencia de Lee estuvo marcada por críticas sobre varios frentes:
- Libertad de expresión y protestas: se criticó a su gobierno por medidas policiales que limitaron algunas manifestaciones. El propio Lee, sin embargo, declaró comprender la tradición de protesta en la democracia surcoreana y manifestó que la cultura de la protesta podía ser un impulso positivo para el país.
- Cuestiones religiosas: Lee es cristiano y asiste a la iglesia presbiteriana de Somang (Somang, con enlace original). En el pasado llegó a describir a Seúl en términos religiosos, lo que provocó críticas y protestas de grupos budistas (budistas) y otros sectores, que lo acusaron de favorecer una visión confesional en la esfera pública.
- Impacto ambiental y oposición social: proyectos como las Cuatro Riberas generaron rechazo por su impacto ecológico y por el coste económico, así como debates sobre prioridades de inversión.
Investigaciones y consecuencias judiciales
Tras dejar la presidencia, Lee enfrentó múltiples investigaciones por supuesta corrupción. Fue arrestado y procesado por cargos que incluían soborno, malversación y abuso de poder. Las acusaciones y las sentencias que se dictaron posteriormente empañaron su legado público y generaron un intenso debate en la sociedad surcoreana sobre la impunidad, la rendición de cuentas y el papel de los exmandatarios.
Vida personal
Lee Myung-bak está casado con Kim Yoon-ok y, según la información pública, tiene cuatro hijos: tres hijas y un hijo. Es miembro de la comunidad cristiana y asiste a la iglesia presbiteriana Somang. Su fe fue tema de discusión pública debido a declaraciones y actitudes que algunos interpretaron como una influencia confesional en su gestión.
Legado
El legado de Lee Myung-bak es complejo y dividido: por un lado se le reconoce por su enfoque empresarial, su atención a infraestructuras, la revitalización urbana en Seúl y la promoción de acuerdos comerciales internacionales; por otro lado, se le critica por políticas ambientales controvertidas, limitaciones en ciertas libertades cívicas, una relación más confrontativa con Corea del Norte tras incidentes como el del Cheonan y, finalmente, por los casos de corrupción que afectaron su imagen tras dejar el cargo. En conjunto, la figura de Lee sigue siendo objeto de debate entre quienes valoran su impulso pro-crecimiento y quienes condenan los excesos y fallos en transparencia y responsabilidad.