Expiación por la sangre fue una enseñanza que, en ciertos momentos del siglo XIX, fue predicada por líderes de la Iglesia Mormona. Brigham Young desarrolló y divulgó esta doctrina públicamente en la década de 1850, aunque algunas fuentes indican que José Smith pudo haber esbozado ideas relacionadas con anterioridad.
Qué enseñaba la doctrina
La expiación con sangre sostenía que ciertos crímenes —sobre todo el asesinato— eran tan graves que la única manera de que el culpable tuviera plena reparación por su pecado era mediante la pérdida literal de su propia sangre. Por eso a veces se describía con la fórmula "sangre por sangre". En los discursos de algunos líderes la idea se extendió en ocasiones a otros actos considerados traición grave a la comunidad religiosa, como la apostasía, abandonar la iglesia o incluso matrimonios interraciales, aunque estas aplicaciones fueron muy controvertidas y no siempre consistentes entre autores y tiempos.
Aplicación práctica y ejemplos históricos
La retórica sobre la expiación por la sangre influyó en la cultura legal y social del territorio de Utah en el siglo XIX. Entre los efectos prácticos más visibles estuvieron:
- La tolerancia, durante décadas, a métodos de ejecución como los pelotones de fusilamiento en Utah, que algunos relacionaron con la antigua retórica sobre la sangre.
- Situaciones de violencia y episodios controvertidos, entre los que los historiadores han debatido el posible papel que estas enseñanzas pudieron tener en eventos trágicos como la Masacre de Mountain Meadows, en la que milicianos mormones y aliados locales mataron a emigrantes procedentes de Arkansas en 1857. La responsabilidad y las causas de esa masacre son complejas y objeto de extensos estudios históricos.
Opinión dentro de la comunidad y consecuencias
En un momento dado, muchos miembros de la comunidad mormona escucharon y aceptaron estas enseñanzas en mayor o menor grado. Sin embargo, hay que distinguir entre discursos retóricos pronunciados por líderes locales o territoriales y una política oficial de la Iglesia como institución. Con el tiempo la mayoría de los dirigentes y fieles dejaron de promover esa doctrina y la Iglesia central fue distanciándose de cualquier justificación de violencia extrajudicial.
Posición actual
Hoy, la doctrina de la expiación por la sangre no forma parte de la enseñanza oficial de la Iglesia moderna. La Iglesia contemporánea enfatiza que la expiación es obra de Jesucristo y que el arrepentimiento y los procedimientos legales adecuados son los caminos para tratar delitos graves. Sin embargo, algunos grupos fundamentalistas vinculados a ramas disidentes o a comunidades que se separaron de la Iglesia principal en el siglo XX sí mantienen creencias y prácticas antiguas en distintos grados.
Lecturas y estudios
El tema ha sido investigado por historiadores y periodistas que analizan tanto los discursos de los líderes del siglo XIX como las consecuencias sociales y legales en el territorio de Utah. Entre las obras más consultadas están estudios sobre la Masacre de Mountain Meadows y análisis históricos de la evolución doctrinal en el movimiento mormón. Para entender el tema es útil distinguir entre las declaraciones individuales de líderes, la práctica social en un contexto territorial específico y la doctrina oficial de la Iglesia en su forma institucional moderna.
En resumen: la expiación por la sangre fue una enseñanza influyente en ciertos episodios históricos del mormonismo del siglo XIX, pero su importancia y aplicación fueron reduciéndose con el tiempo y hoy no constituye la posición de la Iglesia mormona dominante; su recuerdo, no obstante, sigue siendo relevante para comprender tensiones y tragedias en la historia de la región.