El zoroastrismo es una religión antigua que tuvo un papel central en la historia religiosa y cultural de Irán y de la región circundante. Zoroastro, también conocido por el nombre griego Zarathustra, vivió en el este del antiguo Irán en una fecha debatida (entre el segundo y el primer milenio a.C.; muchos estudiosos sitúan su actividad entre 1500 y 600 a.C.). Él es la figura fundadora de la religión, cuyas enseñanzas constituyen el núcleo de la tradición. Otros nombres del zoroastrismo son mazdaísmo y parsiísmo.
Origen e historia
Los orígenes del zoroastrismo se relacionan con las reformas religiosas atribuidas a Zoroastro, cuyos himnos —las Gāthās— forman parte del texto sagrado y reflejan una ética centrada en la verdad y el orden. A lo largo de la historia, el zoroastrismo evolucionó y se fusionó con prácticas locales: durante el imperio aqueménida (siglos VI–IV a.C.) y especialmente con la dinastía sasánida (224–651 d.C.) se convirtió en religión oficial del Estado persa, con una organización clerical desarrollada. Tras la conquista de Persia por los árabes islámicos, a partir del siglo VII d.C., la mayoría de la población se convirtió al islam en los siglos posteriores, lo que redujo notablemente el número de zoroastrianos en Irán. Algunas comunidades zoroastrianas emigraron a la India (donde son conocidos como parsis) y más tarde surgieron diásporas modernas en Occidente.
Creencias principales
El zoroastrismo es esencialmente monoteísta: reconoce a un único dios supremo, Ahura Mazda, creador y fuente de todo lo bueno. No obstante, la religión incorpora una estructura dualista en el sentido ético-cósmico: existe una lucha entre fuerzas del bien y del mal que se manifiestan en el mundo.
- Ahura Mazda: dios creador y principio del orden (Asha).
- Spenta Mainyu y Angra Mainyu: dos principios espirituales opuestos; Spenta Mainyu representa el espíritu benefactor (bien), y Angra Mainyu el espíritu destructivo (mal).
- Libre albedrío y ética: las personas son responsables de sus decisiones; elegir el bien conduce a la armonía y la felicidad, elegir el mal a consecuencias adversas. Por ello se enfatiza el ideal: "Buenos pensamientos, buenas palabras, buenas acciones".
- Asha: la idea de la verdad, el orden y la rectitud cósmica, central en la moral zoroastriana.
- Eschatología: hay creencias sobre juicio después de la muerte (el puente Chinvat), recompensa o castigo según las obras, la resurrección y una renovación final del mundo (Frashokereti) en la que el mal será derrotado definitivamente.
Textos sagrados y prácticas
El libro sagrado principal es el Zend Avesta (frecuentemente llamado Avesta), escrito en la lengua avéstica. Del corpus, las Gāthās —atribuidas a Zoroastro— son las secciones más antiguas y teológicamente importantes. Posteriormente surgió literatura pahlaví (en medio persa) que comenta y amplía la tradición.
Los zoroastrianos valoran elementos rituales y simbólicos como el fuego, que simboliza pureza y presencia divina; por eso existen los templos del fuego (Atashkadeh o Atash Behram en niveles superiores). Entre los ritos cotidianos destacan el uso del sudreh (una camisa ritual) y del kusti (cinturón de cuerdas), la iniciación (Navjote para niños en la tradición parsi) y oraciones regulares.
Rituales funerarios y costumbres
Tradicionalmente, para evitar la contaminación de la tierra, el fuego y el agua, los zoroastrianos practicaban la exposición de los muertos en torres de silencio (dakhma) para que carroñeras —sobre todo buitres— consumieran el cadáver. En la práctica contemporánea, por razones legales o sanitarias, muchas comunidades han adaptado o modificado estas prácticas.
Organización religiosa y vida comunitaria
Históricamente hubo una jerarquía de sacerdotes (los magos en la antigüedad) encargados de los ritos y del mantenimiento del fuego sagrado. La comunidad se organiza en torno a templos, asociaciones y actividades culturales: el calendario zoroastriano marca festividades importantes como el Nowruz (año nuevo, que coincide con el equinoccio de primavera) y otras celebraciones estacionales (Gahambars).
Declive, diásporas y situación actual
Tras la islamización de Persia, el número de zoroastrianos en Irán disminuyó considerablemente y muchas familias emigraron a la India entre los siglos VIII y X, donde se estableció la comunidad parsi. En la India y Pakistán existe además la distinción entre parsis (descendientes de emigrantes iraníes) e iranis (zoroastrianos llegados más tarde desde Irán).
En la actualidad las estimaciones del número de zoroastrianos en el mundo varían y no son precisas; la cifra real es mucho menor que algunas afirmaciones antiguas. Se calcula que hay entre 100.000 y 200.000 zoroastrianos a nivel global, concentrados principalmente en India (la mayor comunidad por número), seguido por comunidades en Irán y en menor medida en Pakistán. También hay importantes diásporas en países como Estados Unidos, Reino Unido, Canadá y Australia. En India y Pakistán a menudo se les llama parsis.
Hoy en día las comunidades zoroastrianas afrontan desafíos demográficos (envejecimiento, bajas tasas de natalidad) y debates internos sobre la conversión, el matrimonio con no zoroastrianos y la conservación de la identidad religiosa. Al mismo tiempo, mantienen vivas sus tradiciones, festividades y un legado cultural e histórico que influyó en religiones y filosofías posteriores.