Un pregonero es una persona, tradicionalmente contratada por un ayuntamiento u otra autoridad (real, judicial o municipal), encargada de transmitir anuncios públicos en las calles. Su papel ha incluido desde la lectura de bandos y edictos oficiales hasta avisos sobre subastas, precios de mercado, pérdida o hallazgo de objetos, convocatorias judiciales y comunicados relacionados con ferias o acontecimientos solemnes.
Funciones
Las tareas de un pregonero varían según la época y la jurisdicción, pero entre las más habituales están:
- Proclamar leyes, bandos municipales y disposiciones oficiales.
- Anunciar juicios, citaciones y resoluciones judiciales.
- Informar sobre subastas públicas, ventas y remates.
- Dar aviso de hechos relevantes para la comunidad (fiebre, incendios, toques de queda, ferias).
- Actuar en ceremonias, inauguraciones y festejos locales como figura simbólica.
Vestimenta y herramientas
La indumentaria del pregonero suele ser llamativa y simbólica, diseñada para destacar su autoridad y hacerle visible entre la multitud. Desde al menos el siglo XVIII se documenta la costumbre de utilizar uniformes elaborados. Un atuendo típico —especialmente en la tradición anglosajona— incluye:
- Una túnica o casaca de colores vistosos (a menudo rojo y dorado).
- Pantalones blancos u otra prenda distintiva según la época y el lugar.
- Botas negras y un sombrero tricornio o algún tocado característico.
- Insignias municipales o escarapelas que identifican la autoridad que representa.
Entre sus herramientas más frecuentes están la campana de mano, cuyo sonido sirve para llamar la atención, y un rollo o pliego con el texto del pregón. En algunos lugares también se utilizó un bastón o cetro como símbolo de la autoridad conferida.
La llamada: "Oyez"
En la tradición inglesa los pregoneros preceden su anuncio con la llamada “¡Oyez, Oyez, Oyez!”, expresión que significa literalmente "hear ye" y que funciona como llamamiento para exigir silencio y atención. La palabra Oyez procede de una palabra anglonormanda que significa "escuchar".
En algunos registros históricos, la pronunciación y la grafía varían por influencia local. Por ejemplo, en el Libro de proclamaciones de Chester de principios del siglo XIX la llamada de los pregoneros aparece transcrita como "O Sí, O Sí", lo que refleja una adaptación fonética local del vocablo.
Historia y evolución
El oficio del pregonero tiene raíces en la Edad Media, cuando la población era mayoritariamente analfabeta y la comunicación oral era esencial. Los pregoneros eran nombrados por autoridades reales, señoriales o municipales para dar a conocer leyes, sentencias, precios de mercado y cualquier noticia de interés público.
Con la aparición de la imprenta y, más tarde, de la prensa escrita y los medios de comunicación masivos, la necesidad práctica del pregonero disminuyó. Sin embargo, la figura no desapareció por completo: en muchos municipios se mantuvo con carácter ceremonial o simbólico, participando en actos oficiales, recreaciones históricas y festividades locales.
Presencia contemporánea y curiosidades
Hoy los pregoneros suelen tener un papel más honorífico. En algunos municipios conservan la costumbre de nombrar un pregonero para ciertas festividades (ferias, Corpus, fiestas patronales) o para representar la historia local. En otros países, como el Reino Unido, la figura del "town crier" sigue viva en actos protocolarios y concursos internacionales de pregones.
Curiosamente, en varias culturas existen equivalentes: desde los cronistas y escribanos que leían noticias públicas hasta los altavoces modernos que cumplen la misma función de difusión. La continuidad de la figura suele depender del interés por preservar tradiciones y del valor turístico y patrimonial que se le atribuye.
En resumen, el pregonero fue durante siglos un canal clave de comunicación pública —con atuendo y ritual propios— que ha evolucionado desde una función informativa cotidiana hacia un papel más simbólico y ceremonial en la actualidad.
