Panorama general
Los tocarios fueron un grupo de antiguas comunidades de lengua indoeuropea que vivieron en la cuenca del Tarim, en lo que hoy es la región de Xinjiang, en el noroeste de China. Su presencia se conoce tanto por restos humanos conservados como por un conjunto de textos escritos en dos lenguas relacionadas. Lingüistas e historiadores utilizan diversas pruebas —lingüísticas, arqueológicas y textuales— para reconstruir aspectos de su vida y de su entorno. Para introducciones a su familia lingüística, véase estudios lingüísticos y, para el contexto regional, estudios de la cuenca del Tarim.
Lenguas y textos
Los tocarios hablaban dos variedades principales, por lo general llamadas tocario A y tocario B (a veces identificadas por región). Se trata de lenguas indoeuropeas que se escribían en una escritura derivada del brahmi y que se conservan sobre todo en manuscritos datados aproximadamente en el primer milenio de nuestra era, especialmente entre los siglos VI y VIII. Los textos que han llegado hasta nosotros incluyen obras religiosas budistas, traducciones, documentos monásticos y algunos materiales seculares, que en conjunto permiten conocer mejor el vocabulario, la gramática y la práctica religiosa.
Arqueología y cultura material
Los hallazgos arqueológicos en la cuenca del Tarim incluyen momias muy bien conservadas, tejidos, objetos de madera y tumbas. Las llamadas momias del Tarim muestran ropa tejida con lino y lana y, en algunos casos, rasgos físicos que llamaron pronto la atención por parecerse a los de poblaciones de Eurasia occidental. Las dataciones por radiocarbono y la evidencia estratigráfica indican presencia humana en la cuenca desde el segundo milenio a. C., aunque la relación exacta entre los habitantes tempranos y los hablantes tocarios posteriores sigue siendo objeto de estudio.
Orígenes, contactos y declive
El origen de los hablantes tocarios sigue en debate. La mayoría de los especialistas coincide en que representan una rama oriental de la familia indoeuropea, separada de otras ramas por migraciones tempranas y siglos de desarrollo local. Desde aproximadamente el primer milenio de nuestra era, la región fue un punto de cruce de rutas comerciales terrestres —la Ruta de la Seda—, lo que favoreció el contacto con culturas iranias, túrquicas, chinas e indias. Hacia el final del primer milenio, las lenguas tocarias habían dejado de usarse, probablemente por movimientos de población y asimilación cultural, incluida la expansión de las lenguas túrquicas y, más tarde, cambios religiosos y políticos.
Importancia y datos destacados
- Las lenguas tocarias son importantes desde el punto de vista tipológico e histórico porque constituyen una rama centum del indoeuropeo situada muy al este.
- Sus manuscritos aportan una prueba poco común del budismo y de la vida cotidiana a lo largo de las primeras rutas de la Ruta de la Seda.
- La arqueología de la cuenca del Tarim, incluidos los tejidos y las momias, ofrece información sobre contactos culturales de larga distancia en Eurasia.
En conjunto, los registros lingüísticos y los restos arqueológicos convierten a los tocarios en un caso clave para comprender la migración, el contacto lingüístico y el intercambio cultural en la Eurasia prehistórica y de la primera historia.