El diablo de Tasmania (Sarcophilus harrisii) es un mamífero carnívoro marsupial: posee una bolsa donde las crías completan su desarrollo. Es el mayor marsupial carnívoro del mundo. Es nocturno, lo que significa que duerme durante el día y se activa por la noche. Actualmente el demonio de Tasmania sólo vive en Tasmania, un estado insular de Australia.
Descripción
El diablo tiene el tamaño aproximado de un perro pequeño, con una cabeza ancha y una cola relativamente corta. Los machos pueden pesar hasta 12 kg y alcanzar una altura en el hombro cercana a 30 cm. Su pelaje es mayoritariamente negro, a menudo con manchas blancas en el pecho o los costados. Emite fuertes chillidos, gruñidos y chillidos estridentes que ayudan a comunicarse y a disuadir a rivales.
Cuenta con mandíbulas y dientes extremadamente potentes para su tamaño, lo que le permite desgarrar carne y triturar huesos y pieles; por eso puede alimentarse tanto de presas vivas como de animales muertos (carroña).
Hábitat y distribución
Habita bosques, matorrales, zonas agrícolas y pastizales de Tasmania. El demonio de Tasmania se extinguió en el continente australiano hace unos 3.000 años, mucho antes de la llegada de los europeos en 1788. Históricamente en Tasmania fue objeto de persecución: en la década de 1930 la Van Dieman's Land Company ofrecía 25 céntimos por cada macho y 35 céntimos por cada hembra muerta. En 1941 recibieron protección legal oficial.
Alimentación y comportamiento
Es tanto predador como carroñero: caza pequeños mamíferos, aves, insectos y reptiles, y también consume cadáveres. Los individuos suelen alimentarse en solitario, aunque en torno a una fuente abundante de alimento puede formarse una competencia intensa con ruidos y peleas. Son de hábitos principalmente crepusculares y nocturnos.
Reproducción y ciclo de vida
La temporada de apareamiento suele producirse una vez al año. La gestación es muy corta (aproximadamente 21 días) y las crías nacen extremadamente pequeñas e inmaduras; aunque pueden nacer muchas crías, en la práctica solo sobreviven hasta el destete aquellas que consiguen un pezón dentro de la bolsa materna —la madre tiene cuatro pezones—, por lo que normalmente el número de crías que llegan a desarrollarse es reducido. Las crías permanecen en la bolsa y luego se alojan en la madriguera hasta el destete, alrededor de los 4 a 6 meses. La madurez sexual llega antes en las hembras que en los machos (las hembras suelen reproducirse en torno a 1–2 años, los machos un poco más tarde). En libertad su esperanza de vida suele ser corta: varios años, aunque en cautiverio pueden vivir más tiempo.
Amenazas y conservación
La principal amenaza en las últimas décadas ha sido la enfermedad tumoral facial del diablo (Devil Facial Tumour Disease, DFTD), un cáncer contagioso que se transmite por contacto (por ejemplo, en peleas) y que apareció en la década de 1990. La DFTD ha causado caídas drásticas en muchas poblaciones, con reducciones importantes en abundancia en varias zonas.
Otras amenazas incluyen atropellos en carreteras, pérdida y fragmentación del hábitat, ataques por perros ferales y cambios ambientales.
Para hacer frente a estas amenazas se han implementado diversas medidas de conservación, entre las que destacan:
- Programas de cría en cautividad y creación de “poblaciones de seguro” libres de la enfermedad.
- Translocaciones y manejo de poblaciones silvestres para mantener diversidad genética y áreas sin DFTD.
- Investigación sobre vacunas y tratamientos para la enfermedad tumoral, así como estudios genéticos y ecológicos.
- Campañas de educación pública, mitigación de atropellos y vigilancia sanitaria.
El demonio de Tasmania está protegido legalmente y es objeto de esfuerzos nacionales e internacionales para su recuperación. Organizaciones científicas y gubernamentales continúan trabajando para controlar la enfermedad y garantizar la supervivencia de la especie.
Importancia ecológica y cultural
Ecológicamente, el diablo cumple una función clave como carroñero al limpiar el paisaje de animales muertos y ayudar al reciclaje de nutrientes. Culturalmente es un símbolo de Tasmania y una especie emblemática de Australia, valorada por su singularidad y su papel en los ecosistemas.
Qué puedes hacer para ayudar: respetar la fauna silvestre, reducir la velocidad en carreteras donde habitan, apoyar proyectos de conservación y reportar avistamientos a las autoridades locales si encuentras un animal herido o en peligro.


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