Shock séptico: definición, causas, síntomas y tratamiento de urgencia

Shock séptico: guía esencial sobre definición, causas, síntomas y tratamiento urgente. Reconoce signos, actúa rápido y salva vidas.

Autor: Leandro Alegsa

El shock séptico es una condición médica que puede resultar de la sepsis. La sepsis es una forma especial de infección. Con el shock séptico, la circulación de la sangre cambia o se detiene. Esto hace que el shock séptico sea una emergencia médica, que suele tratarse en cuidados intensivos. Entre una cuarta parte y la mitad de las personas que lo padecen mueren.

Qué es (definición breve)

El shock séptico es la forma más grave de sepsis: ocurre cuando una infección provoca una respuesta inflamatoria intensa que altera la presión arterial y la perfusión (flujo sanguíneo) a los órganos, provocando disfunción orgánica y riesgo de fallo irreversible. Según criterios actuales (Sepsis-3), se considera shock séptico cuando, tras una adecuada reposición de líquidos, el paciente necesita vasopresores para mantener una presión arterial media (PAM) ≥65 mmHg y presenta un lactato sérico >2 mmol/L.

Causas y factores de riesgo

  • Infecciones bacterianas (las más frecuentes), pero también por virus, hongos o parásitos.
  • Focos habituales: pulmones (neumonía), abdomen (peritonitis), aparato urinario (infección urinaria complicada), piel y tejidos blandos, catéteres o dispositivos invasivos.
  • Factores de riesgo: edad avanzada, inmunodepresión (quimioterapia, VIH, corticosteroides), enfermedades crónicas (diabetes, insuficiencia renal o hepática), ingreso reciente en hospital, cirugía o sondas/cateteteres.

Síntomas y signos de alarma

  • Fiebre o hipotermia (temperatura muy baja).
  • Frecuencia respiratoria elevada (taquipnea) o dificultad para respirar.
  • Frecuencia cardíaca rápida (taquicardia) y presión arterial baja (hipotensión).
  • Confusión, somnolencia o disminución del estado de conciencia.
  • Piel fría, pálida o con manchas; extremidades frías por mala perfusión.
  • Disminución brusca de la orina.
  • Dolor intenso o malestar general severo.

Diagnóstico urgente

El diagnóstico se basa en la historia clínica, el examen físico y pruebas complementarias para identificar la infección y la disfunción orgánica. Entre las pruebas más comunes están:

  • Análisis de sangre: hemograma, bioquímica, lactato, pruebas de coagulación, marcadores inflamatorios.
  • Hemocultivos y cultivos dirigidos (orina, esputo, líquido de heridas) antes de administrar antibióticos si la toma no retrasa el tratamiento.
  • Radiografía de tórax, ecografía o TAC para localizar el foco infeccioso.
  • Monitorización hemodinámica: presión arterial, diuresis, gases arteriales y, en casos graves, catéter arterial o central.

Tratamiento de urgencia: pasos iniciales

El manejo precoz y sistemático mejora mucho el pronóstico. Los pasos iniciales suelen ser:

  • Evaluación y soporte vital inmediato (ABC): asegurar vía aérea, respiración y circulación; oxígeno suplementario y ventilación según necesidad.
  • Antibióticos de amplio espectro lo antes posible, idealmente dentro de la primera hora tras el reconocimiento del shock séptico, ajustándolos después según los cultivos y la sensibilidad.
  • Reposición de líquidos intravenosos rápida con cristaloides (por ejemplo suero salino o soluciones balanceadas). Se evalúa la respuesta clínica y la perfusión tras los bolos de líquidos.
  • Vasopresores (habitualmente norepinefrina) si persiste hipotensión después de la reposición de líquidos para mantener PAM ≥65 mmHg y mejorar la perfusión.
  • Control precoz del foco infeccioso: drenaje de abscesos, retirada de catéteres infectados o cirugía si es necesario.
  • Monitorización intensiva: control estricto de signos vitales, diuresis, lactato y parámetros de órgano a órgano en la unidad de cuidados intensivos.

Tratamientos adicionales y medidas en UCI

  • Oxigenoterapia o ventilación mecánica si hay fallo respiratorio.
  • Soporte renal (diálisis o terapia renal sustituta) si aparece insuficiencia renal aguda.
  • Corticosteroides sistémicos en casos selectos de shock séptico refractario a vasopresores.
  • Control glucémico moderado, profilaxis de la úlcera por estrés y de trombosis venosa.
  • Nutrición y rehabilitación temprana según la evolución.

Complicaciones y pronóstico

El shock séptico puede provocar insuficiencia de uno o varios órganos (pulmones, riñones, corazón, coagulación), coagulación intravascular diseminada (CID), amputaciones por isquemia de extremidades o secuelas a largo plazo como debilidad, problemas cognitivos y disminución de la calidad de vida. El pronóstico depende de la rapidez del diagnóstico y tratamiento, la edad, comorbilidades y la gravedad de la disfunción orgánica.

Prevención

  • Vacunaciones (influenza, neumococo) en grupos de riesgo.
  • Higiene de manos y medidas de control de infecciones en hospitales.
  • Tratamiento temprano y adecuado de infecciones, cuidado correcto de catéteres y heridas.
  • Control de enfermedades crónicas (diabetes, enfermedades renales, etc.).

Cuándo acudir a urgencias

Buscar atención médica inmediata si una persona con infección presenta fiebre alta o muy baja, respiración rápida, pulso rápido, presión arterial baja, confusión, somnolencia o disminución marcada de la diuresis. Estos son signos de sepsis y posible shock séptico y requieren evaluación urgente.

Nota: Esta información es de carácter informativo y no sustituye la evaluación médica. El manejo concreto depende de cada paciente y debe realizarlo un equipo sanitario cualificado.



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