El hielo marino es simplemente agua oceánica congelada. Se forma, crece y se funde en el océano. Por el contrario, los icebergs, los glaciares, las capas de hielo y las plataformas de hielo se originan en la tierra. El hielo marino se encuentra tanto en el Ártico como en el Antártico.
Cómo se forma y crece
La formación del hielo marino comienza cuando la superficie del agua se enfría hasta acercarse o pasar el punto de congelación. Debido a la salinidad, el punto de congelación del agua oceánica es inferior al del agua dulce (alrededor de −1,8 °C en océano abierto). El proceso típico incluye varias etapas:
- Superenfriamiento y cristales frazil: Pequeños cristales flotan y se agregan cuando la superficie está muy fría o agitada.
- Grease ice y nilas: Una primera capa blanda y aceitosa (grease ice) que evoluciona a láminas delgadas y flexibles (nilas).
- Pancake ice y hielo joven: En aguas agitadas aparecen discos con bordes levantados (pancake). Con el tiempo se consolidan en hielo joven y luego en first-year ice (hielo de primer año).
- Hielo multianual: Si no se funde completamente en la temporada cálida, el hielo puede sobrevivir varios años, perder salinidad y volverse más grueso y duro.
Durante el congelamiento se produce rechazo de salmuera (brine rejection): la mayor parte de la sal se expulsa del hielo hacia el agua subyacente, creando canales y bolsas salobres dentro del hielo que afectan su porosidad y resistencia.
Tipos y estructuras del hielo marino
- Hielo fast (fast ice): Unido a la costa o al fondo poco profundo, no se desplaza con las corrientes.
- Pack ice (banquisa flotante): Fragmentos y placas de hielo que flotan y se mueven libremente; pueden formar ledos y campos extensos.
- Polynyas y leads: Agujeros abiertos o frentes de agua libre dentro del hielo; son zonas importantes para intercambio de calor y vida marina.
- Ridges y rafting: Cuando el hielo se comprime se forman crestas y zonas amontonadas (ridging), o capas arrugadas (rafting), que aumentan el espesor localmente.
Dónde se encuentra
El hielo marino aparece en latitudes altas y en algunas áreas costeras templadas en invierno. Regiones destacadas:
- En el Ártico: mares de Beaufort, Chukchi, East Siberian, Laptev, Kara, Barents y zonas alrededor de Groenlandia y el archipiélago ártico canadiense.
- En el Antártico: la banquisa circumpolar que rodea el continente, con extensiones significativas en el Mar de Weddell, el Mar de Ross y en zonas costeras que cambian estacionalmente.
- Otras áreas con hielo marino estacional: Mar de Bering, Mar de Ojotsk, Mar Báltico (hielos costeros en invierno) y algunos fiordos y bahías.
La extensión, espesor y persistencia difieren entre Ártico y Antártico: el Ártico históricamente ha tenido mayor proporción de hielo multianual; la banquisa antártica es más estacional y se forma alrededor de un continente rodeado por océano abierto.
Importancia ecológica y climática
- Albedo y clima: El hielo refleja gran parte de la radiación solar (alto albedo), ayudando a mantener bajas las temperaturas polares. Su pérdida reduce la reflectividad y acelera el calentamiento regional (retroalimentación positiva).
- Hábitat: Plataforma para especies polares: focas y osos polares en el Ártico, pingüinos y focas en el sur, además de ser crucial para el ciclo del krill y otros organismos que viven en la interfase hielo-océano.
- Intercambio océano-atmósfera: Influye en la ventilación de océanos, formación de aguas profundas y en la circulación oceánica global.
Impacto del cambio climático
El calentamiento global está provocando cambios claros en el hielo marino, especialmente en el Ártico: reducción de la extensión, adelanto del deshielo, disminución del espesor medio y pérdida de hielo multianual. Estas modificaciones tienen consecuencias para ecosistemas, comunidades humanas indígenas, navegación, explotación de recursos y dinámica climática global. En la Antártida las tendencias son más complejas y regionales, con variabilidad interanual y cambios diferenciados según la región.
Medición y vigilancia
El hielo marino se monitorea mediante satélites (sensores de microondas pasivos y radares activos como SSM/I, AMSR, Sentinel-1, CryoSat), boyas heladas, observaciones desde barcos y campañas científicas. Los mapas de hielo y los índices de extensión y espesor permiten seguir su evolución estacional y de largo plazo.
Navegación y seguridad
Para la navegación polar es crucial distinguir entre hielo marino y icebergs: el primero es agua congelada en el mar y suele moverse y deformarse; los icebergs provienen de tierra. El hielo marino puede crear peligros (ridging, floes móviles, leads) que requieren rompehielos, cartas de hielo y navegadores especializados.
Conclusión
La banquisa o hielo marino es un componente dinámico y esencial del sistema climático y de los ecosistemas polares. Su comportamiento —formación, movimiento, fusión y transformación— condiciona el clima regional y global, la vida marina y las actividades humanas en latitudes altas. Su vigilancia continua es clave para comprender y afrontar los efectos del cambio climático.

