Siyyid `Alí Muḥammad (20 de octubre de 1819 - 9 de julio de 1850) fue un comerciante de Shíráz, Irán, que inició una versión del Islam chiíta llamada bábismo. Tras declarar su misión en 1844 cambió su nombre por el de Báb. Las personas que creen en el Báb se llaman bábís y consideran que el Báb fue un profeta o una manifestación especial de la voluntad divina. Los bábís también identificaron al Báb con el Qá'im que muchos Shi'as esperaban.
Vida y declaración
El Báb nació en una familia de sayyid (descendientes del profeta Mahoma) en Shiraz y trabajó como comerciante antes de iniciar su misión religiosa. Su proclamación pública tuvo lugar en 1844, año en que comenzó a atraer discípulos por toda Persia. Entre los primeros seguidores se encontraban jóvenes eruditos y mujeres notables como Qurratu'l‑'Ayn (conocida como Táhirih), que jugaron un papel destacado en la expansión del movimiento.
Enseñanzas y escritos
El Báb escribió cientos de cartas, revelaciones y tratados. Entre sus obras más importantes se cuentan el Bayán (en persa y en árabe) y numerosas epístolas dirigidas a individuos y a gobernantes. En sus escritos explicó la naturaleza de su misión, presentó nuevas leyes y organizó la comunidad bábí. Estas nuevas normas sustituyeron, para sus seguidores, a la Sharia o conjunto de reglas islámicas tradicionales, aunque muchas de ellas estaban concebidas como preparatorias para la llegada de una manifestación ulterior.
El Báb utilizó títulos simbólicos como el "Punto Primordial" y el "Punto del Bayán", y desarrolló una teología propia con un lenguaje místico y alegórico que buscaba reformar la práctica religiosa y preparar a la sociedad para transformaciones espirituales y sociales.
Persecución y martirio
El bábismo creció con rapidez y llegó a contar con miles de seguidores en poco tiempo. Esta expansión preocupó y enfrentó al clero chiíta y a las autoridades religiosas y políticas del Islam en Irán, que vieron la nueva fe como una amenaza al orden establecido. Entre 1848 y 1852 se produjeron repetidas persecuciones, enfrentamientos y juzgamientos en los que murieron y fueron ejecutados muchos bábís.
El 9 de julio de 1850 el Báb fue detenido y conducido a Tabríz, donde fue condenado. Un pelotón de fusilamiento ejecutó la sentencia en esa ciudad. Existen relatos distintos sobre los detalles de su muerte: las fuentes oficiales persas declaran que fue muerto tras la primera descarga, mientras que testimonios de seguidores sostienen que sobrevivió a la primera ejecución para ser finalmente asesinado. Sea cual fuere la versión histórica, su martirio consolidó la memoria del movimiento entre sus seguidores y provocó más represión contra los bábís.
Legado
El bábismo, aunque duramente reprimido, dejó una influencia decisiva en la historia religiosa de Persia. El Báb afirmó que, después de él, aparecería otra manifestación más completa de la religión, a la que llamó en sus escritos "Aquel a quien Dios hará manifestar". Las personas que siguen la religión bahá'í creen que el Báb se refería a Bahá'u'lláh, quien posteriormente inició la fe bahá'í y se presentó como la figura prometida.
Hoy el Báb es recordado tanto por los bábís como por los bahá'ís como un precursor y reformador religioso cuya breve pero intensa misión produjo transformaciones doctrinales, literarias y sociales. Sus escritos siguen siendo estudiados por historiadores y por comunidades religiosas que reconocen su papel en la evolución religiosa del siglo XIX en Persia.

