Olas superficiales del océano: definición, causas y tipos

Descubre qué son las olas superficiales del océano, sus causas (viento, terremotos, volcanes), tipos y cómo viajan desde ondas pequeñas hasta tsunamis.

Autor: Leandro Alegsa

Las olas superficiales del océano son olas superficiales que se producen en la capa superior del océano. Suelen ser el resultado del viento. Algunas se producen por efectos geológicos como terremotos o vulcanismo y pueden viajar miles de kilómetros antes de tocar tierra. Su tamaño varía desde pequeñas ondas hasta enormes tsunamis. El movimiento real de las partículas de agua en una ola continua es escaso, a pesar de la gran cantidad de energía e impulso que puede transportar. Cuando una ola golpea aguas poco profundas, se "rompe" porque el fondo se mueve más lentamente que la parte superior.

Definición y estructura

Una ola superficial es una perturbación de la superficie del mar que transporta energía a lo largo de la interfaz aire-agua sin desplazar de manera permanente grandes masas de agua en sentido horizontal. La forma básica de una ola se describe por su longitud de onda (distancia entre crestas), su altura (diferencia entre cresta y valle) y su periodo (tiempo entre crestas sucesivas). En el interior de la ola, las partículas de agua describen movimientos casi circulares (orbitales) que disminuyen con la profundidad, por eso el movimiento neto del agua es reducido aunque la ola transporte mucha energía.

Causas de las olas superficiales

  • Viento: Es la causa más frecuente. El viento transfiere energía al agua por fricción y presión, formando inicialmente pequeñas ondas capilares que crecen hasta convertirse en olas de gravedad. Factores importantes son la velocidad del viento, su duración y el fetch (distancia sobre la que sopla sin obstáculos).
  • Fenómenos geológicos: Terremotos, erupciones volcánicas y deslizamientos submarinos pueden desplazar grandes volúmenes de agua y generar tsunamis con longitudes de onda muy largas y gran capacidad destructiva en la costa.
  • Variaciones atmosféricas rápidas: Cambios bruscos de presión o frentes meteorológicos pueden provocar meteotsunamis o pulsos de olas locales.
  • Mareas y corrientes: Aunque las mareas no son olas superficiales en el sentido clásico, la interacción entre mareas, viento y fondo marino puede amplificar o modificar las olas locales.
  • Otras causas: Buques (olas de estela), impactos meteoríticos raros o actividades humanas de gran escala.

Tipos principales de olas superficiales

  • Olas generadas por el viento: Incluyen ondas capilares (muy pequeñas) y olas de gravedad. Dentro de estas últimas se distinguen:
    • Chop o mar picado: olas cortas y desordenadas cerca de la zona de generación.
    • Swell: ondas de mayor longitud que han viajado lejos de su zona de generación, con crestas más regulares y mayor capacidad de propagación.
    • Oleaje de tormenta: olas grandes y energéticas generadas por sistemas de baja presión intensos.
  • Tsunamis: Producidos por desplazamientos repentinos del fondo marino. Tienen longitudes de onda muy grandes, lo que hace que su velocidad dependa principalmente de la profundidad del mar; en aguas profundas pueden viajar a gran velocidad con amplias longitudes de onda y poca altura aparente.
  • Olas rompientes: Se forman cuando las olas se aproximan a aguas someras y su parte inferior frena por rozamiento con el fondo. Según la pendiente y forma de la playa pueden ser:
    • Spilling (rompientes espumosas): la cresta vierte suavemente.
    • Plunging (tubos o tubos de surf): la cresta se desploma formando un tubo.
    • Surging (rompientes deslizantes): la ola no rompe mucho pero se desplaza con fuerza hacia la costa.
  • Olas internas: Aunque no son estrictamente superficiales, las olas internas se propagan en interfaces de densidad dentro del océano (por ejemplo, entre aguas cálidas y frías) y a veces producen señales en la superficie.

Propiedades y comportamiento

  • En aguas profundas, la velocidad de una ola depende sobre todo de su longitud de onda: las olas más largas viajan más rápido, por eso el swell de largo periodo llega primero que las olas cortas de una tormenta.
  • Las olas transportan energía y impulso a distancia; la energía por unidad de superficie aumenta con el cuadrado de la altura de ola.
  • La interacción con el fondo (shoaling) aumenta la altura de la ola y reduce su longitud de onda a medida que el agua se hace más somera, lo que conduce a la rotura.
  • Las olas pueden interactuar entre sí (superposición), generar corrientes de retorno en la costa y contribuir a la erosión o sedimentación litoral.

Impactos y medidas de seguridad

Las olas afectan la navegación, la seguridad costera, la pesca, la infraestructura y actividades recreativas como el surf. Los tsunamis y las grandes marejadas pueden causar daños severos; por ello existen sistemas de alerta y planes de evacuación en zonas de riesgo. Para la seguridad en playas es importante conocer los banderas y recomendaciones locales, prestar atención a pronósticos de oleaje y evitar zonas de rompientes y corrientes de resaca.

Aplicaciones y estudio

El estudio de las olas superficiales es clave en oceanografía, ingeniería costera y en el desarrollo de energías renovables (energía undimotriz). Se emplean boyas, radares, satélites y modelos numéricos para predecir el oleaje y su evolución.

En resumen, las olas superficiales del océano son manifestaciones complejas de interacción entre el viento, el agua, la atmósfera y el lecho marino; varían ampliamente en escala y origen, desde pequeñas ondulaciones hasta fenómenos transoceánicos como los tsunamis.

Olas rompiendo en la piscina de los niños, en La Jolla, CA.Zoom
Olas rompiendo en la piscina de los niños, en La Jolla, CA.

Formación de ondas

La gran mayoría de las grandes rompientes que se ven en una playa oceánica son el resultado de vientos lejanos. Tres factores influyen en la formación de estas "olas de viento":

  • Velocidad del viento
  • Distancia de las aguas abiertas que el viento ha sobrevolado.
  • Tiempo que el viento ha soplado sobre una zona determinada.

Todos estos factores actúan conjuntamente para determinar el tamaño y la forma de las olas del océano. Cuanto mayor sea cada una de las variables, más grandes serán las olas. Las olas se miden por:

  • Altura (de la depresión a la cresta)
  • Longitud de onda (de cresta a cresta)
  • Periodo (intervalo de tiempo entre la llegada de crestas consecutivas a un punto estacionario)

Las olas en una zona determinada suelen tener un rango de tamaños. Para los informes meteorológicos y para el análisis científico de las estadísticas de las olas del viento, su tamaño durante un período de tiempo se suele expresar como "altura significativa de las olas". Esta cifra representa la altura media del tercio más alto de las olas en un periodo de tiempo determinado (normalmente doce horas) o en un sistema o evento de tormenta específico. Dada la variabilidad del tamaño de las olas, es probable que las olas individuales más grandes sean el doble de la altura significativa de las olas comunicada para un día o tormenta concretos.



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