El objetivismo es una filosofía iniciada por Ayn Rand (1905–1982), escritora y filósofa de origen ruso-estadounidense. Es una doctrina sistemática que cubre la metafísica, la epistemología, la ética y la política, y que afirma la primacía de la realidad, la razón individual, el valor de la vida humana y la libertad económica.

Principios básicos

  1. Todo lo que existe tiene una identidad. Esta identidad no depende de cómo se piense o se hable de ella. Esto también es cierto para cosas como los sentimientos o las ideas. Se dice que una cosa es la cosa que es, o "A es A". Lo que la gente aprende sobre las cosas que existen proviene tanto de la identidad de las propias cosas como de la forma en que la gente observa (ve) y piensa sobre lo que ha observado.

  2. La razón es la forma en que una persona sabe que lo que piensa o cree es cierto. Una persona no puede hacer que algo sea cierto sólo por querer que lo sea o por misticismo. Sólo el pensamiento racional y lógico puede producir el mejor resultado. Esto significa reconocer que una cosa es lo que es, y no confundirla con cosas que no son. En la teoría epistemológica de Rand se valora la razón como el único medio para obtener conocimiento cierto y coherente; rechaza la fe, las revelaciones sin evidencia y la aceptación acrítica de tradiciones.

  3. Es bueno ser feliz, y es bueno que una persona intente serlo. La gente debería intentar siempre mejorar su vida y ser feliz a largo plazo, para serlo ahora y en el futuro. La gente no debe hacer daño a los demás para tratar de ser feliz, pero tampoco debe hacerse daño a sí misma para tratar de hacer felices a los demás. La gente tampoco debería hacerse menos feliz para ayudar a algo como Dios. Ayn Rand llamó a esto "interés propio racional". Según ella, la vida humana y la búsqueda racional de la propia felicidad son el estándar último de la moralidad: las virtudes incluyen la productividad, la independencia y la honestidad intelectual.

  4. Si los gobiernos o los criminales le quitan cosas a la gente, o tratan de obligar a la gente a hacer cosas que no quieren hacer, eso perjudica a todos. Ayn Rand pensaba que los gobiernos sólo deberían poder proteger a las personas de la violencia, el robo, el fraude y otras acciones que van en contra de los derechos de las personas. Esto incluye el capitalismo del laissez-faire y a veces se llama libertarismo. En la práctica, esto se traduce en un Estado limitado a funciones de policía, defensa y tribunales, y en la defensa de la propiedad privada y el libre mercado sin regulaciones coercitivas.

Epistemología y método

El objetivismo sostiene un realismo metafísico (la realidad existe independientemente de la mente) y una epistemología basada en la percepción y la razón. Rand desarrolló una teoría de la formación de conceptos basada en la abstracción de datos sensoriales y en la integridad lógica de conceptos. Rechaza el escepticismo radical y cualquier forma de conocimiento obtenido por medios no racionales.

Ética: el interés propio racional

La ética objetivista define la vida racional del individuo como el fin moral. La virtud es el conjunto de rasgos de carácter que permiten a una persona vivir y prosperar mediante el uso de la razón: productividad, orgullo, integridad, independencia y justicia. Aunque el término "egoísmo" suele tener connotaciones negativas, Rand lo redefine como egoísmo racional: perseguir los propios intereses a largo plazo sin sacrificar a otros ni sacrificarse a uno mismo. La caridad voluntaria es compatible con esta ética; lo que se rechaza es la obligación moral impuesta de autosacrificio.

Política y economía

En política, el objetivismo defiende los derechos individuales como principios morales que prohíben el uso de la fuerza contra personas inocentes. El sistema político y económico aconsejado es el capitalismo laissez-faire: economía de mercado basada en la propiedad privada y el intercambio voluntario. Rand fue crítica del colectivismo, el socialismo y de políticas que, según ella, socavan la iniciativa individual y la prosperidad.

Obras y difusión

La primera vez que expuso estas ideas fue en sus novelas The Fountainhead y Atlas Shrugged. Habló más de ellas en The Objectivist Newsletter, The Objectivist, The Ayn Rand Letter, Introduction to Objectivist Epistemology y The Virtue of Selfishness. Tras su muerte, el objetivismo se difundió a través de seguidores y organizaciones como el Ayn Rand Institute, así como mediante foros, conferencias y traducciones a varios idiomas. Sus novelas, por su combinación de ficción y filosofía, han tenido una influencia cultural notable y han atraído tanto lectores como detractores.

Críticas y controversias

El objetivismo ha generado críticas desde diversos campos. Algunos reprochan su defensa del "egoísmo" y la aparente falta de interés por políticas de bienestar social; otros cuestionan desde la filosofía rigurosa ciertas afirmaciones epistemológicas y metaéticas de Rand. Economistas y politólogos debaten la aplicabilidad práctica de un capitalismo totalmente desregulado. Además, la figura personal de Ayn Rand y la organización de su movimiento han sido objeto de controversia, especialmente en cuanto a su manera de gestionar disensos internos.

Legado

Independientemente de las valoraciones, el objetivismo ha dejado una huella clara en el pensamiento popular sobre la libertad individual y el capitalismo, influyendo en algunos intelectuales, empresarios y políticos. Sus argumentos en favor de la razón, la responsabilidad individual y la libertad económica continúan siendo discutidos y desarrollados por partidarios y críticos en el debate público.

Para entender el objetivismo es útil leer tanto las novelas como los ensayos filosóficos de Rand y consultar análisis críticos y académicos que sitúen sus propuestas en el contexto de la filosofía moral y política contemporánea.