Bombas atómicas en Hiroshima y Nagasaki (1945): causas y consecuencias
Bombas atómicas en Hiroshima y Nagasaki (1945): análisis de causas, desarrollo, devastación humana y consecuencias políticas y sociales que marcaron el fin de la guerra.
Contexto y causas
Los bombardeos atómicos de Hiroshima y Nagasaki fueron ataques con armas nucleares contra el Imperio de Japón durante la Segunda Guerra Mundial. En 1945 las fuerzas aliadas, encabezadas por los EstadosUnidos, avanzaban en el Pacífico y buscaban forzar la rendición japonesa. El desarrollo de armas nucleares se realizó mediante el Proyecto Manhattan, que produjo dos dispositivos: Little Boy (tipo cañón, uranio) y Fat Man (implosión, plutonio).
La decisión de emplear las bombas se fundamentó en varios factores: la intención de acelerar el fin de la guerra, reducir las bajas aliadas que se estimaban muy elevadas en una invasión terrestre de Japón, y demostrar el poderío militar frente a la Unión Soviética en un contexto geopolítico que ya anticipaba tensiones posbélicas. Un análisis contemporáneo advirtió que una invasión podría causar más de un millón de víctimas entre combatientes y civiles; esa proyección influyó en la toma de decisiones.
Los ataques (6 y 9 de agosto de 1945)
El presidente estadounidense Harry S. Truman autorizó los lanzamientos. El 6 de agosto de 1945 el bombardero B-29 Enola Gay, al mando del coronel Paul W. Tibbets Jr., arrojó Little Boy sobre Hiroshima. Tres días después, el 9 de agosto, un segundo B-29, Bockscar (pilotado por el comandante Charles Sweeney), lanzó Fat Man sobre Nagasaki; el objetivo primario para Nagasaki era Kokura, pero la presencia de nubes y humo obligó a desviarse a Nagasaki.
Ambas ciudades habían sido elegidas por razones tácticas: poseían instalaciones militares e industriales, y ofrecían terrenos aptos para evaluar el efecto destructivo de las armas nucleares. Sin embargo, en las áreas atacadas también había grandes concentraciones de población civil, viviendas, escuelas y templos, lo que multiplicó el sufrimiento humano.
Características técnicas
- Little Boy: arma de tipo cañón que utilizó uranio-235; su rendimiento energético se estima en torno a 15 kilotones de TNT.
- Fat Man: diseño de implosión que empleó plutonio-239; su rendimiento fue aproximadamente de 20 a 22 kilotones.
Víctimas y efectos inmediatos y a medio plazo
Las explosiones produjeron una onda de choque, incendios masivos y radiación ionizante. Las víctimas murieron por la onda expansiva, quemaduras severas, aplastamiento, inhalación de humo y efectos agudos de la radiación (enfermedad por radiación). Muchas más personas sufrieron heridas que condujeron a muertes posteriores, y aumentaron los casos de cáncer y otras patologías vinculadas a la exposición radiactiva en los años siguientes.
Las estimaciones de muertos varían según las fuentes: en Hiroshima fallecieron decenas de miles en el momento de la explosión y entre 70.000 y 140.000 personas para finales de 1945, incluyendo las muertes por efectos posteriores; en Nagasaki las cifras oscilan entre decenas de miles y aproximadamente 40.000–80.000 para finales de 1945. Estas cifras incluyen combatientes, trabajadores forzados y civiles, y han sido objeto de debate y revisión historiográfica. En ambos casos hubo además un gran número de heridos y desplazados.
Los supervivientes, conocidos en Japón como hibakusha, padecieron estigmatización social, problemas de salud crónicos y secuelas psicológicas. También hubo daños extensos en infraestructuras, viviendas y la economía local.
Consecuencias inmediatas y el fin de la guerra
Seis días después del ataque sobre Nagasaki y tras la invasión soviética de Manchukuo (8–9 de agosto), el Gobierno japonés anunció su rendición incondicional el 15 de agosto de 1945 (día conocido en Japón como el Día de la Victoria sobre Japón o V-J Day). El acto formal de rendición se firmó el 2 de septiembre a bordo del USS Missouri, lo que puso fin oficialmente al teatro del Pacífico y a la Segunda Guerra Mundial.
Debate sobre la necesidad y alternativas
La utilización de las bombas ha sido y sigue siendo objeto de intenso debate. Quienes defienden la decisión argumentan que evitó una invasión terrestre de Japón —que, según estimaciones de la época, habría provocado un número mucho mayor de bajas aliadas y japonesas— y acortó la guerra. Otros sostienen que Japón ya estaba cercano a la rendición debido al bloqueo naval, los bombardeos convencionales (incluida la devastadora operación incendiaria sobre Tokio el 9–10 de marzo de 1945) y la pérdida de capacidad militar, y que alternativas como una demostración en un área no habitada, mayores presiones diplomáticas, o la inclusión de condiciones sobre la permanencia del Emperador en los términos de rendición podrían haber evitado el uso de armas nucleares.
Entre los militares estadounidenses había opiniones diversas: algunos líderes creían que una invasión implicaría demasiadas bajas; otros pensaban que Japón estaba ya debilitado. Además, la entrada de la Unión Soviética en la guerra contra Japón fue un factor clave que aceleró la rendición japonesa.
Impacto político, ético y legado
Los bombardeos marcaron el inicio de la era nuclear y desencadenaron consecuencias políticas y éticas profundas. A nivel internacional, aceleraron la carrera armamentística durante la Guerra Fría y motivaron esfuerzos posteriores por controlar y prohibir armas nucleares, como el Tratado de No Proliferación (NPT) y diversas iniciativas humanitarias y de desarme.
En Japón, además de reconstruir las ciudades afectadas, surgieron movimientos por la paz y el desarme nuclear. Tras la guerra, Japón adoptó los Tres Principios No Nucleares, que declaran que el país no debe poseer, producir ni permitir la entrada de armas nucleares en su territorio. La experiencia de Hiroshima y Nagasaki influyó también en la Constitución posbélica japonesa, en particular en la interpretación pública del pacifismo del artículo 9.
Memoria y conmemoración
Hiroshima y Nagasaki conservan memoriales y museos dedicados a las víctimas y a la paz: el Parque Conmemorativo de la Paz de Hiroshima y el Parque de la Paz de Nagasaki, entre otros. Cada 6 y 9 de agosto se realizan actos conmemorativos y llamados al desarme nuclear. La figura de los hibakusha ha sido central en las campañas internacionales que denuncian los efectos humanitarios de las armas nucleares.
Conclusión
Los ataques atómicos sobre Hiroshima y Nagasaki fueron eventos decisivos que precipitaron el final de la Segunda Guerra Mundial en Asia y dejaron un legado complejo: a corto plazo terminaron la guerra, pero a costa de una destrucción y sufrimiento humanos masivos. A largo plazo, sembraron profundas preguntas éticas, políticas y legales sobre el uso de armas de destrucción masiva, y han impulsado numerosos esfuerzos internacionales en favor del control y la eliminación de armas nucleares. Desde el 9 de agosto de 1945 no se ha utilizado un arma nuclear en combate.

La nube en forma de hongo sobre Hiroshima tras el lanzamiento de Little Boy

El hongo nuclear Fat Man resultante de la explosión nuclear sobre Nagasaki se eleva 18 km en el aire desde el hipocentro.
Páginas relacionadas
Preguntas y respuestas
P: ¿Cómo se llamaban las dos armas nucleares?
R: La primera bomba se llamaba Little Boy e iba a ser lanzada sobre Hiroshima, y la segunda bomba se llamaba Fat Man e iba a ser lanzada sobre Nagasaki.
P: ¿Cuándo se rindió oficialmente Japón?
R: Japón se rindió oficialmente a las potencias aliadas el 15 de agosto de 1945, seis días después de la explosión sobre Nagasaki. Firmaron el papel de rendición el 2 de septiembre.
P: ¿Cuál fue la causa de la rendición de Japón?
R: Japón se rindió debido a una combinación de factores que incluían su falta de recursos y fuerza, así como los bombardeos atómicos de Hiroshima y Nagasaki. Además, se enfrentaron a la invasión soviética de Manchukuo que debilitó aún más su posición en la Segunda Guerra Mundial.
P: ¿Por qué se eligieron Hiroshima y Nagasaki para bombardearlas?
R: Hiroshima y Nagasaki fueron elegidas por varias razones. En primer lugar, ambas ciudades eran inadecuadas para el bombardeo con fuego debido a que sus deltas fluviales impedían que las tormentas de fuego fueran muy eficaces. En segundo lugar, ambas ciudades tenían zonas que permitían medir bien los daños causados por las bombas nucleares. En tercer lugar, ambas ciudades contenían personal e instalaciones estratégicas; Hiroshima era el cuartel general del 2º Ejército General con 40.000 combatientes japoneses estacionados dentro de sus límites mientras que Nagasaki contenía dos grandes fábricas de armamento Mitsubishi que proporcionaban componentes bélicos vitales para la maquinaria de guerra japonesa.
P: ¿Quién escribió una carta sobre una bomba atómica antes de que comenzara la Segunda Guerra Mundial?
R: Un científico llamado Albert Einstein escribió una carta sobre una bomba atómica el 2 de agosto de 1939, pero más tarde dijo: "Cometí un gran error en mi vida cuando firmé esa carta recomendando la fabricación de bombas atómicas."
P: ¿Cuántas personas murieron en la Operación Meetinghouse Firebombing de Tokio?
R: La Operación Meetinghouse Firebombing de Tokio mató a 100.000 civiles y destruyó 16 millas cuadradas en una sola noche.
Buscar dentro de la enciclopedia