El "Reto de Momo" fue un fenómeno viral que circuló como bulo y leyenda urbana en 2018 y años posteriores. Consistió en mensajes, publicaciones y cadenas que advertían sobre una supuesta figura llamada "Momo" que, a través de aplicaciones de mensajería, incitaba a menores y jóvenes a realizar pruebas peligrosas y autolesivas. Muchos medios y usuarios compartieron la historia con alarmas que, en numerosos casos, carecían de verificación bulo y se difundieron como una leyenda urbana leyenda urbana por distintas redes sociales.

Características del supuesto reto

Según la narrativa viral, las víctimas debían contactar a una cuenta de "Momo" en aplicaciones como WhatsApp, recibir mensajes con imágenes perturbadoras y amenazas, y someterse a instrucciones que iban desde pruebas inofensivas hasta actos peligrosos o autolesivos, incluso invitaciones al suicidio. También se hablaba de pedidos para grabar acciones en vídeo, chantajes con datos personales y amenazas de daño a familiares o maldiciones maldiciones. Gran parte del miedo se alimentó de circular cadenas y capturas de pantalla de conversaciones sin procedencia comprobada.

Imagen y origen artístico

La fotografía que se asoció al fenómeno no era el rostro de una persona, sino la imagen de una escultura. Esa pieza, conocida como "Mother Bird" y creada por el artista Keisuke Aisawa del estudio Link Factory, fue usada fuera de su contexto original y viralizada como elemento atemorizante. Información verificada sobre la obra y su autor aclaró su naturaleza artística y desmontó la idea de una figura real que acechara a menores artista y japonés.

Difusión, impactos y desmentidos

La alarma se expandió especialmente en plataformas como Facebook, donde noticias, publicaciones de padres y advertencias escolares multiplicaron el alcance. En varios países se reportaron rumores de suicidios atribuidos al reto, por ejemplo un caso en Argentina, pero las autoridades y fuerzas de seguridad investigaron y muchos de esos vínculos fueron negados o no pudieron ser corroborados por la policía. En general, investigadores y organizaciones de protección infantil calificaron la campaña como una «moral panic» alimentada por desinformación.

Por qué se propagan esos bulos

  • La combinación de una imagen impactante y mensajes en cadena facilita la viralidad.
  • La preocupación legítima por la seguridad infantil amplifica rumores sin verificar.
  • Medios y usuarios a menudo replican historias sensacionales sin comprobar fuentes.

Prevención y recomendaciones

Ante casos similares se aconseja verificar la fuente, consultar a instituciones oficiales y profesionales de salud mental, y evitar reenviar contenidos alarmistas. Las respuestas eficaces incluyen educación digital, comunicación entre padres y menores y denuncia de cuentas sospechosas en las plataformas. Para más información sobre cómo identificar y tratar la desinformación vea recursos oficiales y guías de seguridad en línea fuentes sobre bulos y comunicaciones de plataformas sociales.