Metatarsos (huesos metatarsianos): anatomía, función y lesiones
Metatarsos (huesos metatarsianos): descubre su anatomía, función, lesiones comunes y prevención en deportistas. Guía clara, imágenes y consejos prácticos.
Los metatarsos o huesos metatarsianos son un grupo de cinco huesos largos del pie. Se sitúan entre los huesos tarsianos de la parte trasera y media del pie y las falanges de los dedos, y forman la mitad anterior del esqueleto del pie.
Los huesos metatarsianos se numeran desde el lado del dedo gordo del pie: el primero, el segundo, el tercero, el cuarto y el quinto metatarsiano. También es habitual numerarlos con números romanos (I–V). Anatómicamente son comparables a los huesos metacarpianos de la mano, aunque adaptados a la función de soporte y marcha.
Anatomía y características
- Partes de cada metatarsiano: base (proximal), cuerpo o diáfisis y cabeza (distal), que articula con la falange correspondiente.
- Posición y forma: el primer metatarsiano es más corto y robusto, soporta gran parte del peso durante la propulsión; el segundo suele ser el más largo.
- Sesamoideos: bajo la cabeza del primer metatarsiano suelen encontrarse dos huesos sesamoideos que aumentan la palanca del tendón flexor.
- Articulaciones: los metatarsianos se articulan proximalmente con los tarsianos (articulación tarsometatarsiana o de Lisfranc) y distalmente con las falanges.
- Vascularización e inervación: la sangre proviene de arterias dorsales y plantares del pie (ramos de la arteria tibial anterior y posterior). La sensibilidad y la función motora proceden de ramas nerviosas como el nervio peroneo profundo y los nervios plantares medial y lateral.
Función
- Soporte de peso: distribuyen la carga del cuerpo entre el talón y los dedos durante la marcha.
- Palanca para la propulsión: durante la fase final de la marcha (despegue) el primer metatarsiano y los sesamoideos actúan como palanca.
- Estabilidad y adaptación: contribuyen a la estabilidad del arco transversal y longitudinal del pie y permiten la adaptación a superficies irregulares.
Lesiones comunes
Los metatarsianos pueden lesionarse por traumatismos directos, sobrecarga repetida o tracciones musculares. Entre las lesiones más frecuentes están:
- Fracturas por estrés (march fracture): sobrecargas repetidas que provocan fisuras, son comunes en corredores y militares; el segundo metatarsiano es una localización típica.
- Fractura de Jones: fractura en la región proximal del 5.º metatarsiano, situada en la unión metafisaria-diáfisis (a unos 1,5–3 cm de la base); tiene peor capacidad de consolidación y, a veces, requiere cirugía.
- Fracturas por avulsión: frecuentes en la base del 5.º metatarsiano por la tracción del tendón del peroneo corto.
- Fracturas traumáticas por impacto directo (caídas, objetos pesados) que pueden ser conminutas y desplazar fragmentos.
- Lesiones de Lisfranc: lesiones en la articulación tarsometatarsiana que asocian fracturas y luxaciones; pueden pasar desapercibidas y producir inestabilidad crónica si no se tratan.
Síntomas
- Dolor localizado en la parte media o anterior del pie, que aumenta con la carga y la marcha.
- Inflamación, hematoma y sensibilidad a la palpación.
- Dificultad o incapacidad para apoyar el pie según la gravedad.
- En fracturas por estrés el dolor suele aparecer progresivamente con la actividad.
Diagnóstico
- Exploración clínica: inspección, palpación, pruebas de carga y valoración neuromuscular.
- Radiografías: vistas anteroposterior, lateral y oblicua del pie; son la primera prueba para identificar fracturas.
- Tomografía computarizada (TC): útil en fracturas complejas o para planificar cirugía.
- Resonancia magnética (RM): la mejor prueba para detectar fracturas por estrés precoces y lesiones de partes blandas.
- Gammagrafía ósea: alternativa para detectar sobrecarga ósea en fases iniciales.
Tratamiento
El tratamiento depende del tipo, la localización y el desplazamiento de la fractura, así como de la actividad del paciente.
- Conservador: reposo, hielo, elevación, analgésicos y protección mediante yeso, férula o bota ortopédica. Peso restringido o permitiendo carga parcial según indicación médica.
- Inmovilización prolongada: en fracturas no desplazadas o fracturas por estrés que suelen consolidar con protección y disminución de la carga.
- Cirugía: indicada en fracturas desplazadas, fracturas de Jones que no consolidan, fracturas conminutas o lesiones de Lisfranc. Las técnicas incluyen osteosíntesis con tornillos, placas o fijadores externos.
- Rehabilitación: tras la inmovilización o cirugía se inicia fisioterapia para recuperar movilidad, fuerza y propiocepción; progresión gradual a la carga total y retorno al deporte bajo supervisión.
Prevención
- Usar calzado adecuado y con buena sujeción; en algunos deportes o estilos de calzado (por ejemplo, las botas de fútbol muy ligeras) la protección puede ser menor, lo que aumenta el riesgo de lesiones. En 2010 algunos futbolistas empezaron a probar un nuevo calcetín que tenía una almohadilla de goma de silicona sobre el pie para proteger la parte superior del mismo.
- Incrementar progresivamente la carga de entrenamiento y evitar aumentos bruscos de intensidad o volumen.
- Fortalecer la musculatura intrínseca del pie y los peroneos; trabajar propiocepción y equilibrio.
- Uso de plantillas u ortesis cuando existan alteraciones de la pisada (valgo/varo, excesivo pronación o supinación) que aumenten la carga en metatarsos.
Cuándo consultar
Debe buscarse atención médica ante dolor agudo tras un traumatismo, incapacidad para apoyar el pie, deformidad evidente, inflamación y hematoma extensos o dolor progresivo con la actividad que no mejora con reposo.
En resumen, los metatarsianos son estructuras clave para la función del pie: sostienen el peso, permiten la propulsión y son frecuentes blancos de lesiones por sobrecarga y traumatismos. Un diagnóstico precoz y un tratamiento adecuado (conservador o quirúrgico) y la rehabilitación orientada facilitan la recuperación y reducen el riesgo de complicaciones crónicas.
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