Charlotte Jeanne Béraud de La Haye de Riou (4 de octubre de 1738 – 6 de febrero de 1806) fue conocida como Madame de Montesson. Fue amante y, más tarde, esposa morganática de Luis Felipe de Orléans, duque de Orléans; sin embargo, Luis XV no autorizó que recibiera el título de duquesa. A lo largo de su vida destacó como organizadora de veladas teatrales y como autora de piezas dramáticas que ella misma representaba con un reducido grupo de actores.

Origen y vida personal

Perteneciente a la familia Béraud de La Haye de Riou, Charlotte se casó en dos ocasiones pero no tuvo descendencia. Su posición y carácter la llevaron a mantener una vida social activa en los círculos aristocráticos de la época, y a desarrollar una intensa actividad cultural en torno al teatro privado que organizaba para su círculo más cercano.

Relación con el duque de Orléans

La relación con Luis Felipe de Orléans la situó en un plano notable dentro de la corte y la alta sociedad. Aunque contraerían matrimonio posteriormente, la naturaleza del enlace fue considerada morganática y la intervención real impidió su elevación al rango ducal reconocido por la Corona. A pesar de ello, la pareja mantuvo una relación afectuosa y cultivó la vida intelectual y artística en su entorno.

Actividad teatral y literaria

Para el entretenimiento del duque y de sus invitados, Madame de Montesson montó un pequeño teatro privado donde se representaban comedias y obras de salón. Ella misma escribió varias piezas dramáticas y participó como actriz en las representaciones. Estas obras estaban pensadas para un público selecto y reflejaban tanto el gusto por la comedia de la época como una práctica cultural propia de los salones aristocráticos.

Hôtel de Montesson

En 1770 se construyó en París una residencia destinada a su uso, conocida como el Hôtel de Montesson. La casa sirvió como sede de sus actividades sociales y teatrales hasta que fue destruida por un incendio en 1810.

Relaciones y legado

Madame de Montesson cultivó amistades en la alta sociedad, entre ellas la de figuras como Joséphine de Beauharnais. Su interés por las artes y el teatro privado dejó huella en el ambiente cultural de su entorno; aunque no alcanzó el reconocimiento oficial como duquesa, su nombre perdura asociado a la vida teatral de salón del último tercio del siglo XVIII. Falleció el 6 de febrero de 1806, dejando como legado su contribución a la escena privada y la memoria de unas veladas literarias y dramáticas característicamente aristocráticas.