El veto lineal es el poder del presidente (o de cualquier dirigente del poder ejecutivo) de rechazar (vetar) determinadas partes individuales ("partidas") de una ley sin rechazarla en su totalidad.

En Estados Unidos, casi todos los gobernadores (líderes de los estados) pueden utilizar el veto lineal. Actualmente, el Presidente de los Estados Unidos no puede utilizar el veto lineal. El Congreso de los Estados Unidos concedió al Presidente Bill Clinton el veto lineal durante algunos años, hasta que el Tribunal Supremo declaró que era inconstitucional.

Los partidarios del veto lineal dicen que es bueno porque permite al Presidente eliminar residuos sin importancia de la legislación importante. Por ejemplo, sería demasiado peligroso vetar por completo grandes proyectos de ley (como el presupuesto para las fuerzas armadas o el presupuesto para otros departamentos del gobierno), pero con el veto lineal, el Presidente podría optar por mantener lo que considera que son las partes buenas del proyecto de ley y rechazar las partes malas del mismo.

Las personas a las que no les gusta el veto lineal dicen que es malo porque da al Presidente demasiado poder sobre el Congreso y creen que va en contra de los controles y equilibrios creados por la Constitución de Estados Unidos. Otras críticas se refieren a la posibilidad de que los vetos individuales del presidente a las partidas presupuestarias hagan que el proyecto de ley sea diferente de lo que votó el Congreso.

¿Cómo funciona en la práctica?

En su forma básica, el veto lineal permite al ejecutivo tachar o anular cláusulas concretas —normalmente gastos o "partidas" presupuestarias— de un proyecto de ley aprobado por la legislatura, y promulgar el resto del texto. Las reglas exactas varían según la jurisdicción: en muchos estados de EE. UU. el gobernado r puede usar el veto lineal sobre partidas de gasto y la legislatura puede anular ese veto con una mayoría calificada. En el ámbito federal, la doctrina constitucional y las leyes vigentes determinan si y cómo puede aplicarse.

Ventajas atribuidas

  • Control del gasto público: Permite eliminar partidas consideradas innecesarias o despilfarro ("pork barrel") sin bloquear programas enteros.
  • Flexibilidad política: Evita el dilema de vetar un proyecto completo cuando contiene tanto medidas útiles como inadecuadas.
  • Incentivo a la responsabilidad legislativa: La posibilidad de que partes sean vetadas puede obligar a los legisladores a justificar o priorizar mejor las partidas que incluyen en los proyectos.

Controversias y argumentos constitucionales

Las críticas al veto lineal suelen centrarse en dos líneas principales:

  • Separación de poderes y Presentment Clause: En el caso federal de Estados Unidos, la Presentment Clause de la Constitución exige que el presidente apruebe o vete un texto legislativo en su conjunto. El Tribunal Supremo consideró que el modo en que el Congreso de los Estados Unidos intentó delegar al presidente el poder de anular partes de la ley (mediante la Line Item Veto Act de 1996) suponía una modificación unilateral de las leyes promulgadas y, por tanto, violaba la Constitución (Clinton v. City of New York, 1998).
  • Concentración de poder y distorsión de la voluntad legislativa: Si el ejecutivo puede eliminar partidas unilaterales, el texto resultante puede diferir sustancialmente de lo aprobado por la legislatura, alterando el equilibrio entre ramas del gobierno y la responsabilidad democrática.

Historia y casos relevantes en EE. UU.

En 1996 el Congreso aprobó la Line Item Veto Act, que autorizó al Presidente a cancelar ciertas disposiciones de gasto y de impuestos tras la firma de un proyecto de ley. El presidente Bill Clinton utilizó esa facultad para eliminar varias partidas, pero en 1998 el Tribunal Supremo declaró la ley inconstitucional, al considerar que otorgaba al presidente el poder de enmendar o revocar partes de las leyes sin seguir el procedimiento constitucional de aprobación y vetos establecido por el Congreso.

Variantes y alternativas

Existen varias formas y mecanismos relacionados al control ejecutivo sobre partidas:

  • Veto de reducción: Permite disminuir cantidades asignadas por la legislatura en lugar de anular toda la partida.
  • Veto enmiendatorio: En algunos estados el ejecutivo puede devolver la ley con enmiendas propuestas; la legislatura decide si acepta esos cambios.
  • Proceso de rescisión: A nivel federal, el presidente puede proponer la rescisión de gastos aprobados y enviar solicitudes al Congreso para que las apruebe; no es un poder unilateral, requiere acción legislativa posterior.
  • Enmienda constitucional o reforma legislativa: Si se buscara introducir un veto lineal a nivel federal, sería necesario un camino constitucional (enmienda) o una fórmula legal que respete la separación de poderes según lo interpretado por los tribunales.

Debate actual

El veto lineal sigue siendo tema de debate entre quienes priorizan la disciplina fiscal y la lucha contra el despilfarro, y quienes advierten sobre riesgos institucionales y falta de rendición democrática. Algunas propuestas buscan combinar facultades ejecutivas limitadas con controles legislativos más estrictos (por ejemplo, exigir que la anulación de partidas sea aprobada por mayoría calificada del Congreso tras la propuesta del ejecutivo).

En resumen, el veto lineal es una herramienta con ventajas prácticas para controlar partidas presupuestarias, pero plantea importantes preguntas constitucionales y políticas sobre el equilibrio de poderes. Su adopción y diseño requieren un cuidadoso equilibrio entre la eficiencia en el gasto público y la preservación de las funciones y responsabilidades de la legislatura.