Krazy Kat es una tira cómica creada por el dibujante George Herriman. Se publicó a diario en los periódicos entre 1913 y 1944, y apareció por primera vez en el New York Evening Journal. Su propietario, William Randolph Hearst, fue uno de sus principales apoyos y la impulsó durante toda su existencia, aunque su éxito comercial fuera más bien limitado al principio.

Los personajes de Krazy Kat fueron presentados originalmente en otra tira de Herriman, The Dingbat Family. La expresión "Krazy Kat" surgió allí como una manera en que el ratón describía al gato, y con el tiempo terminó dando título a la serie independiente. La acción se desarrolla en el condado de Coconino, Arizona, un escenario ficticio inspirado en los paisajes desérticos que Herriman conocía bien. Ese entorno, cambiante y casi onírico, se convirtió en parte esencial de la identidad de la tira.

Krazy Kat mezcla surrealismo, humor ingenuo, poesía visual y un lenguaje muy particular. Los fondos cambian de forma inesperada, los espacios se deforman con libertad y los personajes hablan con giros inventados, juegos de palabras y acentos variables. Esa combinación hacía que cada entrega fuera distinta, no sólo por el chiste, sino también por la forma en que estaba construida. En lugar de seguir una lógica realista, la tira avanzaba con una sensibilidad absurda y lírica que la volvió única en la historia del cómic.

La serie gira en torno a un triángulo amoroso muy peculiar: Krazy Kat, un gato despreocupado y algo ingenuo; el ratón Ignatz; y el perro policía Offissa Bull Pupp. Krazy ama a Ignatz y suele interpretar sus agresiones como muestras de afecto. Ignatz, en cambio, desprecia a Krazy y le lanza ladrillos a la cabeza siempre que puede. Offissa Pupp representa la ley y el orden en el condado de Coconino, y su tarea consiste en impedir que Ignatz logre su objetivo y en encerrarlo en la cárcel del condado. Este esquema se repite de manera constante, pero Herriman lo variaba con pequeñas sorpresas, cambios de tono y un ingenio visual extraordinario.

La caracterización detallada de los personajes, junto con la creatividad gráfica y verbal de Herriman, convirtieron a Krazy Kat en uno de los primeros cómics admirados por críticos e intelectuales. La tira llegó a ser tratada como una forma de arte serio, algo poco común para su época. El crítico Gilbert Seldes escribió ampliamente sobre ella en 1924 y la describió como "la obra de arte más divertida, fantástica y satisfactoria producida en América hoy en día". El poeta E. E. Cummings también fue un gran admirador de Herriman y escribió la introducción a la primera colección de la tira en formato de libro.

Aunque durante su publicación original sólo alcanzó un éxito modesto, Krazy Kat ganó prestigio con el paso del tiempo y se convirtió en una referencia fundamental para autores posteriores. Muchos dibujantes modernos han reconocido su influencia en el uso del ritmo narrativo, la libertad visual, el humor absurdo y la experimentación con el lenguaje. Hoy se considera una obra pionera que ayudó a demostrar que la historieta podía ser al mismo tiempo popular, arriesgada y profundamente artística.