El Salón de los Espejos del palacio de Versalles, Francia (en francés: Grande Galerie o Galerie des Glaces) fue construido en lo que fue una terraza diseñada por Le Vau. Mansart y Le Brun diseñaron y construyeron el Salón entre 1678 y 1684. El vestíbulo está decorado con mármol. Los capiteles de "orden francés" representan un gallo, Apolo y una flor de lis. Las paredes y cornisas están decoradas con trofeos de bronce dorado de Coysevox, Tubi, Le Gros, Clérion y Flamen. Los nichos contienen representaciones de Baco, Urania, Modestia, Venus en Modestia y antigüedades de las colecciones del rey Luis XIV.
Arquitectura, dimensiones y materiales
El Salón ocupa el eje principal del palacio entre los aposentos reales y los jardines. Tiene unas dimensiones impresionantes: aproximadamente 73 metros de largo, 10,5 metros de ancho y 12,3 metros de altura, lo que le da una escala monumental apropiada para las grandes ceremonias de la monarquía. Frente a las 17 grandes ventanas que dan a los jardines se abren 17 arcos con espejos que multiplican la luz y la perspectiva, creando el famoso efecto de panorama reflejado. Estos espejos, entonces símbolo de lujo y tecnología, muestran la grandeza del soberano.
Decoración pictórica y simbólica
El techo es una vasta composición pintada por Charles Le Brun que celebra la figura de Luis XIV y sus campañas militares, destacando la Guerra contra Holanda (1672–1678) y la Guerra de la Devolución (1667–1668). Además de las escenas bélicas, los plafones y medallones aluden a las reformas administrativas y al orden que el monarca decía instaurar en sus primeros años de gobierno. El conjunto es un claro ejemplo de la función propaganda del arte barroco: glorificar al rey como figura central, identificada con Apolo, símbolo del Sol.
Los espejos y la industria del vidrio
En el siglo XVII los espejos eran objetos extremadamente caros porque la industria cristera estaba todavía dominada por talleres venecianos. Para romper ese monopolio y dotar a la corona de mayor autonomía, Jean‑Baptiste Colbert impulsó la fabricación nacional de cristales y espejos, lo que dio origen, entre otras cosas, a manufacturas que más tarde formarían parte del grupo Saint‑Gobain. En el Salón de los Espejos, los paños de vidrio reflejan tanto la luz interior como la vista de los jardines, aumentando la sensación de esplendor y magnificencia.
Obras y objetos decorativos
Dos de las cuatro mesas de alabastro proceden de las colecciones del duque de Antin. Los jarrones y bustos proceden de las colecciones reales. Las lámparas y los candelabros de 1770 se reconstruyeron en 1980 a partir de los originales y los documentos de los archivos. Además de las esculturas en bronce y mármol, el Salón conserva numerosos objetos decorativos y una ornamentación dorada que subraya la riqueza del conjunto.
Función cortesana y ceremonial
Durante el siglo XVII, el Salón de los Espejos era utilizado por Luis XIV cuando iba de su apartamento privado a la capilla. En ese momento, los cortesanos se reunían para ver pasar al rey y a los miembros de la familia real: la galería era a la vez paseo, escenario y lugar de exhibición del poder cortesano. Con su ritmo de ceremonias diarias, el salón contribuyó a la rígida etiqueta que convirtió la vida en la corte en un espectáculo organizado por el monarca.
Acontecimientos históricos destacados
En 1745, el Salón fue el escenario del "Baile del Tejo". Fue en este evento donde Luis XV conoció a Madame de Pompadour. En el siglo XIX, el rey prusiano Guillermo I fue declarado emperador alemán el 18 de enero de 1871 en el Salón de los Espejos por Bismarck y los príncipes y señores alemanes victoriosos. Más adelante, el 28 de junio de 1919, el primer ministro francés Clemenceau eligió el Salón de los Espejos para firmar el Tratado de Versalles que puso fin a la Primera Guerra Mundial.
Conservación, restauraciones y protección
El Salón ha sido objeto de numerosas campañas de restauración a lo largo del siglo XX y XXI para proteger la policromía del techo, la doradura de las molduras y los espejos. En 1980 se reconstruyeron lámparas y candelabros a partir de los originales y la documentación de archivo. Posteriormente se han llevado a cabo proyectos de limpieza y consolidación de la pintura de Le Brun y de las superficies doradas, así como intervenciones para mejorar la protección frente al clima, la humedad y el paso masivo de visitantes. El conjunto del palacio y los jardines de Versalles están inscritos en la lista del Patrimonio Mundial de la UNESCO, lo que refuerza su protección y la financiación para su conservación.
Uso actual y acceso público
Hoy el Salón de los Espejos sigue sirviendo para ocasiones de Estado, como las recepciones de jefes de Estado visitantes, galas y presentaciones oficiales. Al mismo tiempo es uno de los espacios más visitados del palacio por el público general, que puede recorrer la galería en las visitas guiadas o libres. Por su valor histórico, artístico y simbólico, el Salón sigue siendo un emblema de la monarquía absolutista francesa y de la arquitectura barroca europea.
Datos breves y curiosidades
- Dimensiones aproximadas: 73 m × 10,5 m × 12,3 m.
- Arcos y espejos: 17 arcos con espejos frente a 17 ventanas que dan al jardín —configuración que produce el efecto de duplicación del paisaje.
- Temática del techo: Triunfos y hazañas de Luis XIV, con alegorías de Apolo y escenas militares.
- Función original: espacio de paso, exhibición y recepción en la corte de Luis XIV.
- Eventos históricos: desde celebraciones cortesanas hasta la proclamación del II Reich en 1871 y la firma del Tratado de Versalles en 1919.




