Introducción
El diagnóstico genético preimplantacional (DGP) es una técnica aplicada a embriones obtenidos por fecundación in vitro para identificar alteraciones genéticas antes de su implantación. En sentido amplio se relaciona con el cribado genético, que incluye pruebas dirigidas a detectar susceptibilidades o cambios en el material hereditario. El DGP permite seleccionar embriones que no portan ciertas mutaciones familiares o que tienen un número adecuado de cromosomas, con el objetivo de reducir la probabilidad de enfermedades genéticas en la descendencia.
Características y métodos
El procedimiento suele implicar la biopsia de una o varias células del embrión en etapas tempranas (blastómero o trofoectodermo) seguida de análisis molecular. Las pruebas pueden detectar alteraciones en los cromosomas —como aneuploidías— o en genes concretos. Entre las técnicas utilizadas se encuentran reacciones en cadena de la polimerasa (PCR), hibridación genómica comparada (aCGH) y secuenciación de nueva generación (NGS), que han ido sustituyendo a métodos más antiguos como la hibridación in situ fluorescente (FISH).
Ámbitos de uso
El DGP se emplea principalmente para evitar la transmisión de enfermedades monogénicas conocidas en una familia (por ejemplo, portadores de mutaciones hereditarias), para el diagnóstico precoz de alteraciones graves o para el cribado cromosómico que busca mejorar las tasas de implantación. También puede utilizarse en casos especiales, como la selección de embriones compatibles para donar médula ósea a un hermano afectado.
Procedimiento: pasos habituales
- Estimulación ovárica y obtención de óvulos.
- Fecundación in vitro y cultivo embrionario hasta día 3–5.
- Biopsia de células embrionarias y procesamiento genético.
- Análisis molecular para detectar mutaciones o aneuploidías.
- Selección y transferencia del/los embriones autorizados al útero.
Limitaciones y aspectos técnicos
El DGP reduce riesgos, pero no garantiza un nacimiento libre de enfermedades. Existen limitaciones técnicas: mosaicos embrionarios que complican la interpretación, posibilidad de falsos positivos o negativos y fallos por escasa muestra. Además, el alcance de la prueba depende del tipo de alteración buscada y de la precisión de la técnica aplicada.
Historia breve y evolución
Desde sus orígenes en finales del siglo XX, cuando se desarrollaron las primeras aplicaciones clínicas, el DGP ha evolucionado con mejoras en el cultivo embrionario y en las plataformas de análisis genético. La transición hacia técnicas genómicas más completas ha aumentado la resolución diagnóstica y la capacidad para detectar tanto mutaciones puntuales como aberraciones cromosómicas de mayor tamaño.
Consideraciones éticas y asesoramiento
El empleo del DGP plantea cuestiones éticas sobre selección embrionaria, posible uso para fines no médicos y el impacto psicológico en las parejas. Por ello, los protocolos suelen incluir asesoramiento genético previo y posterior al procedimiento, donde se explica la naturaleza de la prueba, sus límites y las consecuencias de los resultados. Además, las decisiones sobre transferencia o descartes de embriones deben cumplir la normativa legal y los criterios éticos de cada jurisdicción.
Diferencias frente a otras pruebas genéticas
- El DGP se aplica antes de la implantación; las pruebas prenatales (amniocentesis, biopsia de vellosidades) se practican durante el embarazo.
- El cribado poblacional y el genético preconcepcional buscan identificar portadores, mientras que el DGP analiza embriones específicos.
- El objetivo puede ser evitar enfermedades hereditarias o prevenir que una pareja transmitir una condición conocida a su descendencia.
En resumen, el diagnóstico genético preimplantacional es una herramienta clínica poderosa para reducir el riesgo de enfermedades genéticas en la descendencia, pero su uso requiere evaluación técnica, apoyo genético y reflexión ética. Para información adicional y recursos especializados, consulte material médico y genético acreditado.

