Cáncer de duodeno: qué es, factores de riesgo y síntomas
Cáncer de duodeno: qué es, factores de riesgo y síntomas. Identifica señales clave, conoce factores predisponentes y opciones para detección temprana.
El cáncer de duodeno es un tipo de cáncer en el intestino delgado. Es algo parecido al cáncer gástrico y al cáncer colorrectal. La poliposis adenomatosa familiar (PAF), el síndrome de Gardner, el síndrome de Lynch, el síndrome de Muir-Torre, el esprúe celíaco, la enfermedad de Puetz-Jeghers, la enfermedad de Crohn y el síndrome de poliposis juvenil son factores de riesgo para padecer este cáncer.
El duodeno es la primera parte del intestino delgado. Está situado entre el estómago y el yeyuno. Después de que los alimentos se combinen con el ácido del estómago, bajan al duodeno donde se mezclan con la bilis de la vesícula biliar y los jugos digestivos del páncreas.
Qué es y qué tipos existen
El cáncer de duodeno es una neoplasia maligna que se desarrolla en la mucosa del duodeno. Aunque el intestino delgado tiene una longitud considerable, los tumores en esta parte del aparato digestivo son poco frecuentes y representan una pequeña proporción de los cánceres gastrointestinales. Entre los tipos histológicos más comunes están:
- Adenocarcinoma: es el tipo más frecuente en el duodeno y suele originarse en las células glandulares que recubren la mucosa.
- Tumores neuroendocrinos: pueden producir hormonas y presentan comportamiento biológico variable.
- Linfoma: menos frecuente, deriva del tejido linfoide asociado al intestino.
- GIST (tumores del estroma gastrointestinal): tumores mesenquimales que pueden aparecer en cualquier parte del intestino delgado, incluido el duodeno.
Factores de riesgo
Además de los síndromes genéticos ya citados, otros factores asociados al aumento del riesgo son:
- Antecedentes personales de pólipos intestinales o de cáncer en otras partes del tubo digestivo.
- Enfermedad inflamatoria intestinal crónica como la enfermedad de Crohn, que puede afectar al intestino delgado.
- Enfermedades que alteran la mucosa intestinal (por ejemplo, esprúe celíaco no tratado).
- Edad avanzada (es más frecuente en adultos mayores) y ciertos hábitos de vida (tabaquismo, dieta rica en carnes procesadas).
- Predisposición hereditaria: las personas con síndromes polipósicos o con síndrome de Lynch tienen mayor riesgo y requieren vigilancia.
Síntomas
Los síntomas pueden ser vagos y aparecer de forma insidiosa, lo que dificulta la detección precoz. Entre los más frecuentes están:
- Dolor abdominal, generalmente epigástrico o en el cuadrante superior derecho.
- Náuseas y vómitos, especialmente si el tumor causa obstrucción intestinal.
- Pérdida de peso involuntaria y falta de apetito.
- Sangrado digestivo que se manifiesta como heces oscuras (melena) o anemia por déficit de hierro.
- Ictericia (color amarillo de piel y ojos) si el tumor compromete la vía biliar, sobre todo en tumores próximos a la papila de Vater.
- Distensión abdominal y sensación de plenitud.
Diagnóstico
El diagnóstico combina exploraciones clínicas, pruebas endoscópicas e imágenes:
- Endoscopia y biopsia: la endoscopia digestiva alta permite visualizar la lesión y tomar muestras para el diagnóstico histológico.
- Ecodoppler endoscópico (EUS): útil para valorar la profundidad tumoral y ganglios regionales.
- Tomografía computarizada (TC) y resonancia magnética (RM): ayudan a evaluar extensión local y metástasis a distancia.
- Análisis de sangre: para detectar anemia, alteraciones hepáticas o marcadores tumorales en determinados casos.
- Estudios genéticos: cuando hay sospecha de síndromes hereditarios para orientar el seguimiento familiar.
Tratamiento
El tratamiento depende del tipo histológico, el tamaño del tumor y su extensión. Las opciones incluyen:
- Cirugía: es el tratamiento principal cuando la enfermedad es resecable. Para tumores en la porción proximal del duodeno o cerca de la cabeza del páncreas puede ser necesaria una pancreatoduodenectomía (procedimiento de Whipple); para lesiones distales o pequeñas, a veces se realiza una resección segmentaria del duodeno.
- Resección endoscópica: para lesiones muy superficiales y precoces, en centros con experiencia.
- Quimioterapia: puede emplearse como tratamiento adyuvante tras cirugía, como tratamiento neoadyuvante para reducir el tumor antes de operar o en enfermedad avanzada. Los regímenes se basan frecuentemente en fluoropirimidinas y oxaliplatino, según la situación clínica.
- Radioterapia: en algunos casos combinada con quimioterapia para el control local o paliación.
- Terapias dirigidas e inmunoterapia: en tumores con alteraciones moleculares concretas o con alta inestabilidad de microsatélites (MSI-high), la inmunoterapia puede ser una opción. La decisión depende de estudios moleculares y de la disponibilidad de tratamientos.
- Tratamientos paliativos: para aliviar síntomas como obstrucción, dolor o ictericia (stents, derivaciones, manejo del dolor y soporte nutricional).
Pronóstico
El pronóstico varía mucho según el estadio al diagnóstico. Cuando se detecta y reseca en fases tempranas, la probabilidad de curación es mayor. Desafortunadamente, muchos casos se diagnostican en estadios avanzados, lo que empeora el pronóstico. La supervivencia a largo plazo depende de la extensión tumoral, afectación ganglionar y presencia de metástasis, entre otros factores.
Prevención y vigilancia
- Las personas con síndromes hereditarios de alto riesgo (por ejemplo, PAF o síndrome de Lynch) deben recibir asesoramiento genético y programas de vigilancia periódica.
- Controlar y tratar enfermedades crónicas del intestino (como la enfermedad de Crohn o la celiaquía) puede reducir complicaciones a largo plazo.
- Adoptar hábitos de vida saludables: evitar el tabaco, moderar el consumo de alcohol y mantener una dieta equilibrada puede ayudar a reducir el riesgo de cáncer en general.
Cuándo consultar al médico
Consulte con un profesional de salud si presenta síntomas persistentes como dolor abdominal continuo, vómitos frecuentes, pérdida de peso inexplicada, sangrado digestivo o ictericia. Si existen antecedentes familiares de síndromes de predisposición a cáncer, la consulta temprana con un servicio de genética y un gastroenterólogo es recomendable.
El manejo del cáncer de duodeno suele requerir un equipo multidisciplinario (gastroenterólogo, cirujano digestivo, oncólogo médico, radiólogo y patólogo) para ofrecer el mejor plan de tratamiento individualizado.
Preguntas y respuestas
P: ¿Qué es el cáncer de duodeno?
R: El cáncer de duodeno es un tipo de cáncer que se produce en el intestino delgado, concretamente en el duodeno, que es la primera parte del intestino delgado.
P: ¿Cuáles son los factores de riesgo del cáncer de duodeno?
R: Los factores de riesgo del cáncer duodenal son la poliposis adenomatosa familiar (PAF), el síndrome de Gardner, el síndrome de Lynch, el síndrome de Muir-Torre, el esprúe celíaco, la enfermedad de Puetz-Jeghers, la enfermedad de Crohn y el síndrome de poliposis juvenil.
P: ¿En qué se parece el cáncer de duodeno al cáncer gástrico y al cáncer colorrectal?
R: El cáncer de duodeno comparte similitudes con el cáncer gástrico y el cáncer colorrectal, ya que todos ellos son tipos de cáncer que afectan al aparato digestivo.
P: ¿Dónde está situado el duodeno en el aparato digestivo?
R: El duodeno está situado entre el estómago y el yeyuno en el intestino delgado.
P: ¿Qué ocurre en el duodeno durante la digestión?
R: Después de que los alimentos se combinen con el ácido del estómago, entran en el duodeno, donde se mezclan con la bilis de la vesícula biliar y los jugos digestivos del páncreas.
P: ¿Qué es la poliposis adenomatosa familiar?
R: La poliposis adenomatosa familiar (PAF) es un trastorno genético que provoca el desarrollo de numerosos pólipos en el colon y el recto. También es un factor de riesgo de cáncer de duodeno.
P: ¿Qué es el esprúe celíaco?
R: El esprúe celíaco es una enfermedad en la que el intestino delgado es incapaz de digerir correctamente el gluten. También es un factor de riesgo de cáncer de duodeno.
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