La invasión aliada de Italia fue la invasión de la Italia continental por los Aliados durante la Segunda Guerra Mundial. Los aliados desembarcaron en el continente el 3 de septiembre de 1943. La invasión siguió a la exitosa invasión de Sicilia durante la Campaña de Italia.

La invasión fue realizada por el 15º Grupo de Ejército del General Harold Alexander. Este incluía el Quinto Ejército estadounidense del teniente general Mark Clark y el Octavo Ejército británico del general Bernard Montgomery.

La principal fuerza de invasión desembarcó cerca de Salerno, en la costa occidental, en la Operación Avalancha. Se realizaron otros dos ataques en Calabria (Operación Baytown) y Taranto (Operación Slapstick).

Objetivos y contexto estratégico

Los objetivos aliados eran múltiples: forzar la rendición o la retirada del gobierno italiano, abrir un nuevo frente contra las fuerzas del Eje, asegurar el control del Mediterráneo y obligar a Alemania a desviar tropas desde el este y el oeste. Tras la caída de Sicilia, la invasión del continente buscó consolidar las ganancias en el sur de Europa y asegurar puertos y aeródromos para posteriores operaciones.

Las operaciones principales

  • Operación Baytown (3 de septiembre de 1943): desembarco amphibio del Octavo Ejército británico en Calabria desde Sicilia. Fue relativamente poco contestada porque las fuerzas alemanas prefirieron retirarse hacia el norte para preparar defensas más sólidas.
  • Operación Avalanche (principal: desembarco en Salerno, 9 de septiembre de 1943): el Quinto Ejército estadounidense, con unidades británicas y de la Commonwealth, desembarcó cerca de Salerno con la intención de asegurar una cabeza de playa y avanzar hacia Nápoles y Roma. Aquí las fuerzas aliadas encontraron una resistencia alemana fuerte y organizada, incluida la contraofensiva de unidades acorazadas.
  • Operación Slapstick (9 de septiembre de 1943): desembarco británico en el puerto de Taranto, en la costa oriental de la península, con el objetivo de tomar puertos importantes y consolidar el apoyo naval y logístico. Este desembarco encontró poca resistencia inicial, aunque la posterior ocupación y avance estuvieron condicionados por la presencia alemana en el interior.

La reacción alemana y la situación italiana

El mando alemán, bajo el general Albert Kesselring, reaccionó con rapidez: organizó retiradas ordenadas de algunas zonas y concentró fuerzas para contraatacar en los puntos más críticos, especialmente en Salerno. La presencia de divisiones Panzer y unidades bien lideradas permitió a los alemanes infligir pérdidas considerables a los desembarcos, obligando a los Aliados a asegurar la cabeza de playa mediante intensos combates y apoyo naval y aéreo.

En el plano político, el 8 de septiembre de 1943 el gobierno del mariscal Pietro Badoglio anunció el armisticio con los Aliados. La capitulación italiana dejó un vacío que Alemania llenó rápidamente ocupando gran parte del país y liberando a Mussolini para establecer la República Social Italiana en el norte. Muchos soldados italianos quedaron desarmados o dispersos y las autoridades locales debieron adaptarse al nuevo escenario de ocupación alemana y administración aliada.

Desarrollo y consecuencias militares

Las operaciones de septiembre de 1943 aseguraron a los Aliados una cabeza de playa en el sur de Italia y puertos que facilitaron el desembarco de suministros y refuerzos. Sin embargo, la campaña italiana se convirtió en una serie de avanzadas lentas y costosas: la orografía montañosa, las defensas alemanas (incluida la Línea Gustav) y la habilidad del mando alemán imposibilitaron un avance rápido hacia el norte.

El resultado inmediato fue mixto: aunque los Aliados lograron entrar en territorio italiano y forzar la salida del gobierno fascista del poder, no consiguieron una ruptura decisiva que acelerara el colapso alemán en Europa occidental. La campaña de Italia continuó hasta 1945 y consumió importantes recursos y divisiones aliadas que podrían haberse empleado en otras zonas.

Costes humanos y legado

Los desembarcos y la campaña posterior causaron miles de bajas entre soldados y civiles. Las batallas, especialmente la de Salerno, demostraron la dureza del combate en el teatro italiano y la importancia del apoyo naval y aéreo para mantener cabezas de playa en condiciones adversas. Estratégicamente, la invasión contribuyó a aislar a las fuerzas del Eje en el sur de Europa, facilitó el uso de Italia como base para operaciones aéreas y navales en el Mediterráneo y tuvo un impacto político significativo al acelerar la caída del gobierno fascista en Italia.

En resumen, la invasión aliada de Italia en 1943 —con las operaciones Baytown, Avalancha y Slapstick— fue un paso decisivo en la Campaña de Italia: estableció un frente en la península, provocó cambios políticos en el país y dio inicio a una prolongada y difícil lucha que se prolongó hasta el final de la guerra en Europa.