La dentina es un tejido calcificado que constituye la segunda capa de los dientes. En la corona (parte superior) de un diente, la dentina se encuentra entre el esmalte y la pulpa. En la raíz del diente, se encuentra entre el cemento y la pulpa. La dentina constituye la mayor parte del diente. La dentina es amarilla. El color amarillento de la dentina es visible en el diente porque el esmalte es semitransparente.



 

Estructura

La dentina es un tejido duro pero más flexible que el esmalte. Su característica estructural más importante son los túbulos dentinarios, pequeños conductos microscópicos que van desde la superficie externa hacia la pulpa. En cada túbulo se encuentra una prolongación celular del odontoblasto (el proceso odontoblástico) y un fluido que comunica con la cámara pulpar.

  • Túbulos dentinarios: su densidad y diámetro aumentan a medida que se aproximan a la pulp a; cerca del límite amelo-dentinario (DEJ) son más finos y menos numerosos.
  • Dentina peritubular e intertubular: la peritubular rodea los túbulos y es más mineralizada; la intertubular forma la mayor parte de la matriz y contiene colágeno tipo I.
  • Capas: existe una dentina de manto (la primera que se forma, menos mineralizada) y la dentina circumpulpar (que constituye la mayor parte del tejido).

Composición

En términos generales la dentina se compone de:

  • Inorgánico: principalmente hidroxiapatita (aprox. 65–70% en peso).
  • Orgánico: alrededor del 20% (sobre todo colágeno tipo I y proteoglucanos).
  • Agua: aproximadamente 10%.

Color

La dentina tiene un tono amarillento a amarillo-parduzco. Ese color influye en la apariencia final del diente porque el esmalte es parcialmente semitransparente y deja entrever la dentina subyacente. Con la edad se deposita dentina secundaria y se reduce el tamaño de la cámara pulpar, lo que puede oscurecer o cambiar el color del diente. Además, factores como el consumo de sustancias pigmentantes, tratamientos farmacológicos (p. ej., tetraciclinas) o traumatismos pueden alterar la coloración.

Funciones

  • Soporte estructural: la dentina sostiene y protege el esmalte y ayuda a absorber fuerzas masticatorias.
  • Protección de la pulpa: actúa como barrera física y biológica, y puede formar dentina reparadora en respuesta a agresiones.
  • Transmisión de estímulos: los túbulos facilitan la transmisión de cambios térmicos, mecánicos o químicos hacia la pulpa; esto explica la sensibilidad dentinaria.

Formación y reparación

La dentina se forma por los odontoblastos mediante un proceso llamado dentinogénesis. Primero secretan una matriz no mineralizada (predentina) que luego se mineraliza. Existen tres tipos según el momento y la causa de formación:

  • Dentina primaria: formada durante el desarrollo del diente.
  • Dentina secundaria: se deposita lentamente después de la erupción y durante toda la vida como parte del envejecimiento normal.
  • Dentina terciaria: también llamada reparadora o reactiva; se forma rápidamente en respuesta a estímulos agresivos (caries, desgaste, procedimientos dentales) y puede ser más irregular y menos tubular.

Importancia clínica

  • Caries: cuando la lesión cariosa atraviesa el esmalte, la dentina es más susceptible a la progresión rápida de la caries por su menor nivel de mineralización y la presencia de túbulos que facilitan la difusión.
  • Hipersensibilidad dentinaria: ocurre cuando los túbulos quedan expuestos (por recesión gingival, erosión o desgaste). La teoría hidrodinámica explica el dolor por el movimiento del fluido dentro de los túbulos que estimula terminaciones nerviosas.
  • Odontología restauradora: la unión de materiales restauradores a la dentina es más compleja que al esmalte; existe una capa de “smear layer” tras el tallado que puede modificarse o eliminarse antes de la adhesión. Los sistemas adhesivos (grabado y enjuague, autograbado, autoadhesivos) buscan penetrar y sellar los túbulos y la matriz para lograr una restauración eficaz.
  • Traumatismos y endodoncia: la exposición pulpar o la necrosis requieren tratamiento endodóntico; la salud de la dentina y su capacidad reparadora influyen en el manejo y pronóstico.

Cuidados y prevención

Para mantener la dentina sana y evitar problemas:

  • Mantener higiene oral rigurosa y visitas regulares al dentista para detectar caries en etapas tempranas.
  • Usar pastas dentales con flúor y, en casos de sensibilidad, productos desensibilizantes que ayudan a ocluir túbulos.
  • Evitar hábitos erosivos (bebidas ácidas, cepillado agresivo) y tratamiento oportuno de recesiones gingivales o abrasiones.

En resumen, la dentina es un tejido esencial del diente: da forma y soporte, protege la pulpa y participa en la sensibilidad y la respuesta reparadora ante daños. Su conocimiento es clave en prevención, diagnóstico y tratamiento dental.