La compurgación era un antiguo tipo de defensa en un juicio legal. Un acusado podía llamar a un número de personas, normalmente doce. Estas juraban su creencia en su inocencia.

En Inglaterra, fue abolida en el derecho común por las Constituciones de Clarendon de Enrique II en 1164. La defensa seguía estando permitida en las acciones civiles por deudas. Finalmente, se abolió por completo en Inglaterra en 1833.

Qué era y cómo funcionaba

La compurgación —también conocida en la historiografía inglesa como wager of law o “juramento de la ley”— no buscaba probar hechos materiales sino reforzar la credibilidad del acusado mediante testimonios jurados. El procedimiento básico consistía en:

  • El acusado prestaba un juramento sobre su inocencia o sobre la veracidad de su versión.
  • Convocaba a un determinado número de personas, llamadas compurgadores o “juramentantes auxiliares”, que juraban creer en ese juramento del acusado; no era necesario que declararan haber presenciado los hechos.
  • Si el número requerido de compurgadores juraba conforme, se aceptaba el juramento y el acusado quedaba exonerado en ese proceso.

El número de compurgadores variaba según la época y la jurisdicción —doce era frecuente por analogía con las cifras utilizadas en otros ritos jurídicos— y el requisito no implicaba una investigación de pruebas materiales, sino una valoración reputacional y comunitaria.

Contexto histórico y evolución

La compurgación fue una práctica común en las leyes germánicas y en la Europa medieval temprana, persistiendo en distintos grados en Inglaterra desde la época anglosajona y durante la Alta Edad Media. Se empleaba tanto en procesos penales como en disputas civiles y reclamaciones de deudas.

Las reformas de los reyes y la evolución de los tribunales reales introdujeron métodos más formales de prueba —como el juicio por jurado o la presentación de documentos— y comenzaron a ver la compurgación como una técnica insuficiente o susceptible de abuso. Por ello, a partir del siglo XII su uso fue restringiéndose en determinadas materias.

La situación en Inglaterra

Las Constituciones de Clarendon y otras reformas del reinado de Enrique II marcaron un punto de inflexión al limitar la jurisdicción e influir sobre los procedimientos en los que era admisible la compurgación, especialmente en materias penales. No obstante, la práctica continuó siendo empleada en acciones civiles de deuda y en ciertos pleitos de índole privada durante siglos.

Declive y abolición

Varios factores explican el declive y la eliminación final de la compurgación:

  • El desarrollo del sistema de jurado y la preferencia por pruebas materiales frente a declaraciones de confianza.
  • La expansión de los tribunales reales y de procedimientos escritos (peticiones, escrituras, evidencias documentales).
  • Críticas sobre la fiabilidad y la posibilidad de manipulación del procedimiento, ya que los compurgadores podían ser amigos o parientes del acusado.

Aunque quedó restringida en la práctica desde la Baja Edad Media, la compurgación no fue totalmente suprimida hasta reformas legales del siglo XIX; en Inglaterra se considera abolida por ley en 1833.

Legado

La compurgación ilustra cómo sistemas jurídicos tempranos combinaron elementos comunitarios y rituales con mecanismos de decisión. Su desaparición refleja la transición hacia un derecho basado en pruebas materiales y procedimientos institucionalizados. Hoy se estudia sobre todo en historia del derecho y como ejemplo de métodos alternativos de resolución y legitimación en sociedades premodernas.