Charlotte Corday (Marie-Anne Charlotte de Corday d'Armont, 27 de julio de 1768 - 17 de julio de 1793), fue una figura de la Revolución Francesa. En 1793, fue enviada a la guillotina por el asesinato del líder jacobino Jean-Paul Marat. Culpó a Marat del curso más extremo que había tomado la Revolución. Desempeñó un papel importante en el derribo de los girondinos. Corday creía en la causa de los girondinos. En 1847, el escritor Alphonse de Lamartine dio a Corday el apodo de l'ange de l'assassinat (el ángel del asesinato).
Contexto político
Charlotte Corday pertenecía a una familia de la pequeña nobleza provincial y se educó leyendo historia, filosofía y obras clásicas. Durante la Revolución Francesa tomó postura contraria al radicalismo jacobino y simpatizó con los girondinos, el grupo político moderado que fue progresivamente marginado y perseguido por los jacobinos. En 1793, Francia vivía una etapa de gran polarización: las voces más extremas pedían medidas drásticas contra los presuntos enemigos de la Revolución y la violencia política se había hecho cotidiana.
El asesinato de Marat
Jean-Paul Marat, editor del periódico L'Ami du peuple, había adquirido un gran poder político y moral entre los revolucionarios más radicales. Sufría de una enfermedad cutánea que le obligaba a pasar largos ratos en una bañera, desde donde redactaba y recibía visitas. El 13 de julio de 1793 Charlotte viajó a París con la intención de matar a Marat. Consiguió entrevistarse con él en su domicilio, presentándose como una simpatizante que traía información sobre conspiraciones contrarrevolucionarias. Aprovechando el momento, lo apuñaló con un cuchillo; Marat murió poco después a causa de las heridas.
Detención, juicio y ejecución
Corday fue detenida inmediatamente tras el asesinato. En el juicio se mantuvo firme en que su acto respondía a una motivación política: quería detener la violencia jacobina y "salvar" la República evitando que Marat siguiera incitando a la represión. Rechazó pedir clemencia y afirmó que había obrado por un bien mayor. Fue condenada a muerte y guillotinada en París el 17 de julio de 1793, con apenas 24 años.
Consecuencias y legado
Lejos de debilitar a los jacobinos, el asesinato convirtió a Marat en un mártir revolucionario y fue explotado como fuente de propaganda por los partidarios de la revolución más radical. El pintor Jacques‑Louis David inmortalizó la escena en la famosa obra La muerte de Marat, que contribuyó a la iconografía del mártir. Charlotte Corday pasó a ser una figura ambivalente en la memoria colectiva: para algunos una asesina fría, para otros una heroína que actuó por convicción política. Su figura ha inspirado numerosas representaciones literarias, dramáticas y artísticas, y el debate sobre sus motivos y su justicia sigue formando parte del estudio de la Revolución Francesa.
Notas sobre su imagen pública
- Simbolismo: Lamartine la llamó l'ange de l'assassinat, expresión que resume la mezcla de admiración y horror que despertó su gesto.
- Interpretaciones: Historiadores y artistas la han visto ora como un crimen político, ora como un acto individual de conciencia que pretendía detener la violencia colectiva.
- Edad y muerte: Ejecutada a los 24 años, su vida corta ha contribuido a la mitificación en la posteridad.


